El “Rescate de Historias de Pueblo Hundido”

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De la poeta, escritora, bordadora paisajista y feminista ariqueña, Erna Aros Pensa. Los relatos de mujeres pobladoras. Otro episodio histórico de toma de terreno

Yani Aguilar Paulsen. Periodista. Arica. 15/02/2020. La poeta, escritora, bordadora paisajista y feminista ariqueña, Erna Aros Pensa (66) acaba de presentar su último libro, “Rescate de Historias de Pueblo Hundido”, relatos acerca de la formación de uno de los barrios más antiguos de Arica y que actualmente lleva el nombre de Vicente Atencio Cortez, alcalde y diputado del Partido Comunista, detenido desaparecido en 1976, cuyos restos fueron encontrados en un ex regimiento militar, en 1990.

La antología de Pueblo Hundido narra las vivencias de las familias de una toma en los años ‘50, instalada en un sector antiguo de la ciudad, terreno que era un basural metido en un gran hoyo de 8 metros de profundidad que vecinos y vecinas llenaron a pulso con diversos materiales que ellos mismos consiguieron hasta alcanzar el nivel de la calle.

El libro fue lanzado el pasado viernes 10 de enero en la sede Vecinal N°23 de Arica, adonde acudieron vecinos y vecinas del sector que desconocían los orígenes del barrio. Allí, las y los protagonistas hicieron una exposición dramatizada con fragmentos de sus historias. Entre ellos estuvo Pedro Atencio, cuyo relato es recogido en el libro, y quien elogió a las y los fundadores de la población, junto con dar la noticia ocurrida esa misma mañana: se entregó el prófugo de la justicia, Ricardo Lawrence Mires, jefe operativo de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), condenado por el asesinato de su hermano Vicente Atencio.

Otra narradora del libro, Yolanda Badilla, la “Yolita”, detalló cómo fueron armando su casa con cartones, sin agua, sin luz, sólo un pozo séptico que hizo su esposo, Pedro, y que para ganarse unos pesos, lavaba más de 200 sábanas diarias en una batea y usaba plancha a carbón. Kely Burton, recordó que era niña cuando llegaron a Pueblo Hundido, que jugaban en las calles de tierra con una pelota hecha de calcetín. Carmen Sosa rememoró cuando los militares llegaban a cualquier hora a la población buscando gente. Y Margarita Fernández, se acordó de los fierros que su esposo traía para el relleno del terreno.

La antóloga, explicó que el proyecto que selecciona 20 historias contadas por mujeres pobladoras, pertenece al Centro Cultural Plumas y Tablas que preside desde hace 10 años, y tuvo una subvención municipal del año pasado.

Satisfecha de lo logrado, la vate solo este año recibió tres reconocimientos: Visitante Distinguida de la ciudad de Arequipa, Perú; la Pluma de Plata que otorga Ateneo Blasco por la labor internacional cultural en pro de la igualdad, en Valencia, España; la Medalla al Mérito de la Municipalidad de Arica por su aporte al desarrollo de la literatura de la ciudad.

En abril de este año presentará la antología española-chilena de Ensayo, Narrativa y Poesía de varios autores ariqueños; y en agosto será el turno del libro “Desde El Atacama Al Sahara”, traducida al árabe gracias a la Asociación de Amistad y Solidaridad entre Marruecos y América Latina.

“Nadie me paró”

Su camino literario comenzó el 2000, tras su separación de 28 años de matrimonio con un hombre tradicional y machista, quien le impuso la exigencia de callar su palabra; ella eligió la literatura como oficio y asegura que de esa decisión no se arrepiente.

La invitaron a exponer sus bordados en Francia y aprovechó de mostrar sus poemas; no tardó en llegar la solicitud de traducción. Luego llegaron los encuentros literarios, el primero en la ciudad de Arequipa que le concede la presidencia del encuentro “Nana Gutiérrez”; siguieron Uruguay y Argentina. “De ahí nadie me paró”, señala con máximo orgullo tras pasar revista a sus 17 libros publicados hasta ahora.

Dedicada a la poesía narrativa mujer, pero “de la mujer atrevida, la que se arriesga a decir cómo quiere vivir y cómo quiere sentir”, Erna goza de mayor nombradía en otros países latinoamericanos que en el propio. A su entender, el escritor ariqueño tiene cuatro fronteras: Perú, Bolivia, la aduana al sur con el resto de Chile y el mar. No se puede mirar al sur -como le dicen a Santiago-, porque “no hay público para las y los escritores del norte”. Cuando alguien lleva su obra a la capital, debe financiar “hasta la cera que ponen en el piso”, se queja con desazón. Conviene publicar en Perú, a 51 kilómetros, -Santiago queda a 2 mil-, porque al ariqueño le resulta normal ir a Tacna al médico, a almorzar, a divertirse y también a imprimir un libro.

Sabe que ser poeta significa “ser pobre”, y lo ha visto en los países latinoamericanos, donde las y los autores costean sus libros, “porque no hay editorial para poetas, todos se autogestionan: Un libro artesanal puede salir 2 mil pesos, imprimes 50 ejemplares, sin la obligación de hacer 500 y disponer de 600 mil pesos”, confiesa.

Fama tienen sus talleres del Libro Artesanal, en 4 clases de 4 horas enseña a hacer libros en sus distintas etapas: compaginado, foliado, prensado de machote, engrapado, encolado y postura de tapa. Así, los talleristas emprenden su proyecto de gestión cultural como es la autoedición con bajo coste. Un taller completo de escritura dura 4 meses y termina en la producción del libro.

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