Seis décadas de la política exterior de Cuba, marcada por la diversidad y eficacia, el relacionamiento con EU y gobiernos de distinto signo. Otro logro de la Revolución Cubana.

Hugo Guzmán. Periodista. 30/12/2019. Hay una elegante y sobria casona en el barrio habanero de El Vedado, muy cerca del malecón de la capital cubana. En ella, hace muchísimo tiempo, se construye la política exterior de Cuba, reconocida como una de las más eficaces, discreta, inteligente y audaz a nivel internacional.

Más allá de prejuicios, estigmas e ignorancias, los logros, alcances, diversidad y robustez de la diplomacia cubana se aparecen en múltiples episodios en 60 años que acaba de cumplir el MINREX, como se le conoce dentro y fuera del país al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Situaciones y hechos tan diversos como disímiles, como relacionarse con hostiles administraciones estadounidenses hasta lograr, en un diálogo discreto e inteligente, el restablecimiento de vínculos a nivel de embajadores; mantener una prolija relación con el Vaticano, expresada en la visita de varios Papas a la isla; tener nexos con la monarquía española materializados en la reciente primera visita de Estado del Rey Felipe VI; perseverar en lazos constructivos de efectos comerciales y financieros con Rusia, China e India; jugar un rol clave en las negociaciones de paz para Colombia; velar por relaciones con los más diversos gobiernos latinoamericanos; ser una de las diplomacias de América Latina más activa en África; desarrollar nexos productivos con la Unión Europea y ocupar altas responsabilidades en distintos organismos de Naciones Unidas (NU).

A eso habría que agregar la labor diplomática cubana para fortalecer instancias como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el Movimiento de Países No Alineados (NOAL) y la Comunidad del Caribe (CARICOM).

Es así, que la evidencia muestra que uno de los logros de la política exterior de Cuba en 60 años, es que echó por tierra intentos de aislar a la isla y de cercar sus relaciones diplomáticas.

Un dato no menor es que, en definitiva, se trata de las relaciones internacionales de la Revolución Cubana, agredida y asediada desde muchos puntos del planeta, empezando por las directrices de gobiernos de Estados Unidos (EU). En ello, la actitud de muchas administraciones latinoamericanas a inicios de los sesenta de acatar las instrucciones estadounidenses, llevó a que la isla fuera expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), lo que al final de cuentas no lo provocó ningún daño a Cuba, como el que le provoca hoy a países que permanecen en esa entidad.

En el accionar y concreciones de la diplomacia isleña, hay dos factores determinantes en toda la labor desarrollada. Siempre se operó con principios y conductas de dignidad y soberanía.

Más que consignas, el mantener la labor internacional en base a esas premisas, sostenidas ante complejas, delicadas y tensas situaciones frente a una potencia como EU, presiones venidas de Europa, situaciones de desestabilización regional, un bloqueo inmenso con consecuencias humanitarias para la población cubana, el derrumbe del Campo Socialista europeo, produjo una situación de respeto e inclusive comprensión de la comunidad mundial hacia la pequeña isla, incluidos gobiernos estadounidenses y europeos.

Se recuerda todavía a un gestor, promotor y alentador de la política exterior de la isla caribeña, el intelectual Raúl Roa, conocido como el “Canciller de la Dignidad”, que marcó un desempeño sustentado en la inteligencia, la templanza, la creatividad y la firmeza en los vínculos diplomáticos, junto a un sentido de solidaridad, integración y respeto mutuo.

Algo poco mencionado es la lista de Mártires del MINREX. Funcionarios cubanos asesinados producto de bombas y atentados realizados en sedes diplomáticas e inclusive calles de varios países. Procesos judiciales e investigaciones periodísticas y de los propios cubanos, determinaron que en esas operaciones criminales participaron agentes anticomunistas de origen isleño y miembros de corporaciones de Inteligencia de EU, así como aparatos represivos de Estados de otros países. Episodios de enorme gravedad ante los cuales, por cierto, gobiernos y políticos que dicen defender los derechos humanos y el derecho internacional, guardaron silencio.

Deben ser pocos los países con una lista de Mártires diplomáticos caídos en el cumplimiento de su deber, como la que posee Cuba.

Al hablar de 60 años de la política exterior cubana, es imprescindible considerar el papel que jugó Fidel Castro en la fortaleza de esa tarea que resultó primordial para la Revolución Cubana. Algo que, de partida, siempre tuvo presente como objetivo el líder de Cuba y, por tanto, desarrolló desde las primeras semanas del triunfo revolucionario.

Fidel siempre le asignó relevancia a romper el cerco internacional que se pretendió tejer en torno de su país y evitar el aislamiento del proceso revolucionario. Ambos objetivos se consiguieron con creces.

Para el estadista cubano fue esencial mantener una actitud firme, digna, coherente e inteligente frente a la agresión de EU, lo que marcó el relacionamiento con sucesivas administraciones estadounidenses, que nunca pudieron imponer sus condiciones (algo que no pueden decir muchos países), y que posibilitó, a pesar del bloqueo, el respeto hacia la isla, acuerdos en varios ámbitos y diálogos como el que permitió las relaciones a nivel de embajadas (antes eran a nivel de Oficina de Intereses).

Fidel Castro alentó las mejores relaciones de Cuba con América Latina, Asia, África y Europa, basadas en el intercambio equitativo, la integración, la solidaridad. Tuvo una mirada de Estado y hábil, lo que llevó a que su país construyera diversidad de vínculos (con beneficios comerciales, financieros, económicos, sociales, culturales y políticos).

Él mismo se convirtió en un personaje mundial, con vínculos con dignatarios, jefes deEstado, autoridades de organismos internacionales, monarcas, líderes religiosos,intelectuales, dirigentes políticos, líderes sociales, destacados artistas y deportistas, lo que contribuyó decisivamente al desarrollo y fortalecimiento de la diplomacia cubana.

En estos días, por cierto, cuando en la isla se conmemoró el 60 aniversario de la creación y funcionamiento del MINREX, se hizo alusión a la existencia de instancias académicas y de preparación de personal diplomático de las mejores existentes en América Latina y quizá en el mundo, y que posibilita constatar hoy el relevo en embajadores y otro personal de las embajadas y organismos cubanos dedicados a las relaciones internacionales y comerciales.

En círculos diplomáticos y de organismos internacionales, suele hablarse de la calidad profesional del personal diplomático cubano, sus habilidades, inteligencia, discreción, destrezas y claridad en las funciones y misiones que les asignan.

Si se miran con un mínimo de objetividad los antecedentes y hechos, se podría asentar que la diplomacia cubana está en la lista de los logros de la Revolución Cubana.

 

 

 

Deja una respuesta