Violencia en IN: “La fracasada política puede dejar un saldo fatal”

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Irací Hassler dijo que en los establecimientos de la comuna hay estrés en los docentes y alumnos, sumando a problemas de infraestructura y falta de recursos.   

Daniela Pizarro A. Periodista. 02/09/2019. Ya son varios los episodios violentos que tienen al Instituto Nacional (IN) en la palestra mediática. Desde hace meses que los noticieros muestran a decenas de encapuchados en los techos del liceo lanzando bombas molotov en contra de efectivos policiales. Acto seguido los policías entran al establecimiento, incluidas las salas de clases, detienen, golpean a los estudiantes y lanzan gases lacrimógenos por todo el lugar.

La concejala del Partido Comunista (PC) en Santiago, Irací Hassler, en entrevista con ElSiglo.cl, desmenuzó la situación que está viviendo el IN. La escalada de violencia que tiene al establecimiento sitiado con Fuerzas Especiales (FFEE) de Carabineros. Y el cuadro similar que se replica en varios colegios emblemáticos de la comuna como el Internado Nacional Barros Arana (INBA y el Liceo 1 Javiera Carrera.

La crisis de la educación pública que se desató en Santiago, según la concejala, tiene que ver con la falta de diálogo y con el abuso del uso de la fuerza policial. Hassler dijo que “hay un abandono histórico” de la educación pública que viene desde hace varias décadas. Por otro lado, la concejala acusa que la gestión local del alcalde de Renovación Nacional, Felipe Alessandri, junto a la intendencia y el gobierno, ya que insisten en reprimir. Una política que “ya fracasó”, aseguró Irací y agregó que de insistir con esas medidas puede llevar a terminar con un desenlace fatal.

¿Cómo el Instituto Nacional pasó de ser un establecimiento modelo a ser el epicentro del conflicto estudiantil?

Hubo varias decisiones y procesos complejos que llevaron a una situación de mucha violencia. Por un lado hay un actuar muy violento de Fuerzas Especiales, incluso, tuvimos una imagen muy dura -que ni siquiera en la dictadura vimos- de efectivos policiales en el techo del establecimiento. El colegio ya no solo está sitiado que es algo que vemos hace tiempo en los establecimientos de la comuna, sino que además ocupados por Fuerzas Especiales. Hay una reacción muy violenta por parte de la autoridad. Y también hay actos de violencia de los estudiantes que hemos rechazado unánimemente. Porque esas acciones profundizan la reacción violenta de Carabineros. Entendemos que puede existir un descontento muy profundo que tiene que ver con el abandono histórico de la educación pública. Por eso hemos tratado de buscar el diálogo para no seguir con esta escalada de violencia. Porque si bien entendemos que el deterioro de la educación pública viene hace décadas, sabemos que si no construimos diálogo en las comunidades para tratar las demandas de fondo difícilmente vamos a poder construir la educación pública que necesitamos.

¿Hay autocrítica en el municipio o del alcalde por seguir insistiendo en contener el problema a través de la represión policial?

Autocrítica directa no he visto. La verdad que la política de violencia se sigue implementando en general en la comuna. Primero fue el rompe-paga que se transformó en una persecución a las dirigencias estudiantiles, después aula segura donde se desprestigió y criminalizó a nuestras comunidades y ahora es el actuar violento de las Fuerzas Especiales. Sin embargo, en el caso particular del Instituto Nacional el alcalde tuvo que dar su brazo a torcer al menos con ciertas propuestas que hay sobre la mesa, como la inyección de mil 700 millones de pesos para la infraestructura y el compromiso del retiro de Fuerzas Especiales después de la ocupación. Vemos que hay un reconocimiento del fracaso de esta política de violencia en el caso del Instituto Nacional, pero en paralelo en el INBA están aplicando la misma política violenta, entonces, no es consistente. Creo que no han entendido lo dañina que es esta política y como ha afectado la convivencia de las comunidades educativas y como se han polarizado.

¿Cuál es la gran demanda común que tienen los estudiantes de la comuna?

En primer lugar el tema de la infraestructura. Ya está como naturalizados que las niñas y niños pasen frío y que estén en salas incómodas. No podemos naturalizar ese deterioro y debemos hacernos cargo de ese abandono. Lo segundo tiene que ver con la convivencia escolar y la salud mental. Chile está disparado en todos los índices de estrés y de miedo, o sea, hay niños de 6 años que van con miedo a sus establecimientos educacionales y eso no puede ser. Esos son los temas que hay que tratar no con la violencia policial que solo genera más miedo. Situación que también afecta a los profesores y los asistentes de la educación. Lo otro tiene que ver con las mallas curriculares y el proceso pedagógico, porque cada vez son más los conocimientos que hay que implementar, por lo que necesitamos otras herramientas y metodologías. La educación no sexista es otro tema donde piden terminar con la segregación por sexo en los liceos, porque eso ayuda que las comunidades sean diversas e inclusivas.

¿Cómo se está enfrentando el alto nivel de estrés que hay en el profesorado?

Hemos conversado con muchos profesores y profesoras y están con muchos problemas de salud mental, hay muchos con licencias médicas, es por ello que con ellos presentamos en Santiago la propuesta de las 40 horas que iría en beneficio de los asistentes de la educación que son los que están regidos por el Código del Trabajo. También con la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados hicimos un recorrido por los establecimientos de la comuna y ahí los profesores nos decían que el mayor problema tiene que ver con las formas de actuar ante las situaciones de violencia, porque no existen protocolos. Las Fuerzas Especiales entran y gasean todo el establecimiento, por tanto no se puede respirar, pero tampoco las dejan evacuar. Se necesitan protocolos para ayudar en estas situaciones donde los derechos humanos de los niños y adolescentes están siendo vulnerados.

Varios dirigentes y organizaciones dicen que se está dejando que esta situación se descontrole porque se quiere desmantelar la educación pública en especial desde el municipio de Santiago.

Nos llama mucho la atención la falta de efectividad de las políticas que se implantan y por otro lado hay un elemento concreto que es la reducción de presupuesto y la reducción de horas de los docentes. Desde el año pasado hasta ahora se han reducido 6 mil 500 horas del Plan Anual de Educación Municipal. Al mismo tiempo vemos que en el INBA la mayor causa de despacho de los alumnos -sin siquiera avisarle a los apoderados- es por la falta de profesores y de reemplazo, no por los procesos de movilización, entonces, estamos impidiendo que se desarrolle el proceso pedagógico por la falta de profesores y vemos que la decisión de la autoridad es reducir aún más las horas. Muchas veces los estudiantes tienen solo la primera clase de las 8 de la mañana y se van para la casa y a veces ni siquiera tienen esa clase porque los profesores no llegan por problemas asociados con la salud mental. Aquí la administración no se está haciendo cargo. Lo otro es el tema del presupuesto. En lo que va la gestión de (Felipe) Alessandri se han reducido en mil 740 millones de pesos el aporte a educación. Dinero que se pudo usar en la mejora de los establecimientos. Esas son decisiones que llaman la atención. Y los mil 700 millones que ofrecieron para el (Instituto) Nacional tampoco están asegurados porque hay que postular y aun no se sabe si será el Ministerio de Educación o el Consejo Regional quien dará ese dinero.

¿Se puede llegar al grupo de las capuchas?

Con el grupo de las capuchas no tenemos posibilidad de diálogo. Sabemos si que entre los estudiantes también hay infiltrados. Pero ese grupo es pequeño, por eso nos llama demasiado la atención que con cámaras, drones e infiltrados no logren identificar a quienes generan desorden. Con todo esto prefieren afectar a los más de 4 mil alumnos del Instituto más los profesores y los trabajadores, con operativos que no tienen ningún resultado.

¿Qué te pareció el nombramiento interino de la rectora Lili Orell?

Creo que va en la mima línea de profundizar conflictos y de seguir con todas esas políticas que ya fracasaron. El rector (Fernando) Soto por sí solo no podía solucionar todos los problemas, pero siempre estuvo abierto al diálogo, incluso, instaló la discusión de la malla curricular que es algo que los estudiantes quieren hacer. Esta persona polariza aun  más a la comunidad.

En medios de prensa se dijo que los apoderados veían con buenos ojos la nueva rectoría.

Yo no he visto eso entre los apoderados. Pero como la comunidad está polarizada hay diversas opiniones. Hay un sector que prefiere esa postura tan dura, pero eso es un error y la mayoría de los apoderados lo entiende así y saben que tenemos que generar espacios de encuentro y no lo contrario.

Con este escenario tendiente a generar más violencia y con pocas posibilidades de diálogo ¿Qué es lo peor que podemos esperar?

No queremos lamentar casos más graves de los que ya hubo. Porque la violencia policial está plasmada en los cuerpos de los niños y niñas. Hay una gran cantidad de armas que se están utilizando es ese espacio, un alto uso de gases lacrimógenos, a eso se suman las molotov, entonces, todo eso nos puede llevar a un desenlace más duro y eso no es lo que queremos. Por eso hacemos constantemente llamados al alcalde, a la intendencia, incluso, al Presidente, a parar con la violencia. Nos preocupa mucho porque las autoridades no han estado a la altura y por el contrario han profundizado esta situación que puede terminar con algún desenlace fatal.

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