El consumo proyectado para el 2020 pasó de 4,3% a 3,7%, que se explica porque la reactivación de la demanda ha sido lenta.

Comisión Nacional de Economía Partido Comunista de Chile. 31/07/2019. Estamos  viviendo  un escenario de bajo crecimiento  alto  desempleo y salarios  que crecen lento, de acuerdo a las cifras del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile y el Banco Central de Chile. Las cifras de crecimiento se han ido revisando a la baja de manera sistemática desde diciembre del año 2018, cuando se pronosticaba un crecimiento  cercano al 4,2%, hasta  llegar a julio  del 2019  con proyección de 2,7%, hemos perdido 1,5 puntos de crecimiento posible.

Los datos de salarios y desempleo en el gran Santiago, que presentó el centro de Microdatos  de  la  Universidad  de  Chile  el  jueves  recién  pasado,  son  categóricos: Estamos en una senda de desempleo creciente con respecto al año pasado y a la última medición de marzo del 2019, pero además está por sobre el promedio de desempleo de los últimos 10 años.

La encuesta marca un crecimiento del desempleo en los hogares, aumentando las categorías de hogares sin trabajadores ocupados y hogares con trabajadores ocupados y desocupados.  Es decir, las familias están sintiendo el bajo crecimiento de la economía en los presupuestos familiares, situación distinta a bajar crecimiento del período de Bachelet donde ese desempleo siguió resistente y en niveles bajo el 7%.

La explicación de este alto desempleo son el bajo crecimiento estructural que afecta a la economía chilena, el cual a menos que ocurra alguna situación sorpresiva, no podrá crecer más que el 3% en los próximos años. Pero deberíamos ir más allá, deberíamos preguntarnos  si  este  alto  desempleo es la primera  cifra  de una desaceleración  más profunda de la economía chilena en los próximos años.

Si miramos la economía estadounidense, vemos que estamos en presencia de una baja sostenida de las proyecciones del PIB, pasamos de un 3% el 2018 a proyecciones de 2,3% el 2019, 1,9% el 2020 y un 1,8% el 2021. Entre las razones se cuentan algunas internas, como el fin del efecto positivo de la reforma fiscal de Trump y el impacto retardado de las cuatro subidas de tasas aplicadas el 2018 por la FED, así como razones externas, como la guerra comercial y la desaceleración global de la economía. Es decir estamos en presencia de una desaceleración que arrastrará al resto de la economía mundial.

Además, estamos conociendo proyecciones que se corrigen a la baja para el año 2020, ajustando el crecimiento, inversión, consumo e inflación. Dada, principalmente la situación de guerra comercial con China y EEUU, esto implica un decrecimiento del PIB proyectado en 3 décimas dejándolo en 3,4%.

Esto implica que el consumo proyectado para el 2020 pasó de 4,3% a 3,7%, que se explica porque la reactivación de la demanda ha sido lenta, con un bajo crecimiento de los salarios reales y aumento del desempleo en el gran Santiago a 8,4%.

Se han corregido fuertemente las inversiones, desde un 7,3% que se esperaba en junio a 6,2% en julio de este año. Pues, la guerra comercial ha derivado en un rezago de los proyectos de inversión en Chile, principalmente los ligados a la minería.

Esto impactara en una menor inflación para el próximo  año, alejándonos de la meta del 3% en 4 décimas, quedando en 2,6%. Es decir se espera un país desacelerado y sin estímulos para que la demanda agregada recupere el crecimiento económico.

La situación del país en términos macroeconómicos es muy incierta, además vendrán noticias que empeorarán el panorama nacional, como la rebaja en la nota de crédito para Chile por las principales agencias calificadoras y la instalación de los efectos de la cuarta evolución industrial sobre el trabajo.

Es necesario empezar a discutir una salida hacia el crecimiento sostenible del país, el cual sólo  podrá ser impulsado por las  fuerzas  vivas  de la sociedad, ubicadas en los movimientos sociales y principalmente en el actor sindical, único con la fuerza necesaria para cambiar el curso de los acontecimientos, en la media que se siga avanzando hacia la coordinación ramal bajo el Consejo Superior Laboral.

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