Las exportaciones de junio con relación al mismo mes del año anterior cayeron en 15,6% completando un descenso en el primer semestre de 5,9%.

Hugo Fazio. Economista. 31/07/2019. El comunicado de la reunión de política monetaria del Consejo del Banco Central de julio, donde se resolvió por mayoría de votos mantener la tasa de interés de política monetaria (TPM) en 2,5% nominal anual, constató la desaceleración experimentada por la actividad económica y la existencia de “riesgos” en la evolución futura de la demanda interna “en un contexto de alta incertidumbre externa” (19/07/19). Concluyendo en que de continuar esta tendencia “sería necesario ampliar el actual estímulo monetario, en una magnitud que sería evaluada en el próximo IPoM (Informe de Política Monetaria) a efectuarse en septiembre. El consejero Pablo García se pronunció por reducir inmediatamente la tasa a 2,25%.

En la evolución de la economía durante el segundo trimestre, el consejo del instituto emisor informó que de acuerdo a la “información disponible” se observa “un dinamismo algo menor a lo esperado”, en parte como consecuencia del menor impacto originado en la minería. El indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de mayo, con un crecimiento en doce meses de 2,3% cifró el índice minero en -2,3%, al mismo tiempo el Imacec no minero con un incremento de 2,8% anualizado entregaba también señales futuras preocupantes. “Algunos indicadores y antecedentes cualitativos –anotó el comunicado- sugieren riesgos adicionales a la baja para los próximos meses” (19/07/19).

En el caso del consumo, que constituye el componente más grande cuantitativamente en el cálculo de la demanda interna, expresó preocupación porque las importaciones de bienes de consumo se han desacelerado. En junio disminuyeron en 18,3%, con relación al mismo mes del año anterior, alcanzando a US$1.572 millones. Agregando que “las expectativas de los consumidores se han deteriorado significativamente”. En este plano, el Banco Central utiliza como referencia el Índice de Percepción de la Economía (IPEC), que elabora mensualmente GfK Adimark, cuyo indicador de julio se colocó por decimoprimer mes consecutivo en zona de pesimismo, anotando en promedio 37,8 puntos, siendo 50 puntos el nivel que separa este estado de ánimo del optimismo. Con el agravante que en esta oportunidad todos los segmentos de la población se encontraban en esta situación, incluyendo al ABC1, con 46,4 puntos. Obviamente el pesimismo más fuerte se ve en los segmentos D y E, es decir en las capas de la población de menores ingresos, con 32,4 puntos. “La caída se ha dado –comentó Max Purcell, gerente general de GfK Adimark- por el negativo ambiente de los discursos, la menor inversión y las permanentes correcciones de perspectivas de crecimiento desde variados frentes” (05/07/19).

En cuanto a la inversión, componente de la demanda interna con efecto multiplicador, entre las señales negativas el comunicado del Banco Central mencionó  la moderación de la venta de materiales de construcción y los indicadores de expectativas empresariales que también se encuentran bajo su nivel neutral. El Índice de Expectativas Empresariales (IEE), de la Cámara de Comercio de Santiago, registró en el segundo trimestre del año un nuevo deterioro, cifrando en 3,2 puntos la reducción en doce meses y en 3,6 puntos la producida con enero-marzo de 2019. El IEE se elabora utilizando una muestra de cuarenta empresas de diferente tamaño y sectores de actividad. Las importaciones de bienes de capital en el mes de junio descendieron en un 1,1% su segundo descenso consecutivo. Las estadísticas de inversión extranjera de los cinco primeros meses del año disminuyeron en 33% con relación a las efectuadas en enero-mayo de 2018, contrayéndose la reinversión de utilidades de empresas extranjeras  en 12% y las nuevas “participaciones de capital” en 13%.

Por su parte, constató el comunicado del Banco Central, las exportaciones han descendido “más de lo esperado”. En junio lo hicieron en 15,6% con relación a lo anotadas en el mismo mes del año anterior, con lo cual en el primer semestre se produjo un descenso en cifras anualizadas de 5,9%, reduciéndose las mineras en 7%, las agrícolas en 6,8% y las industriales en 4,3%. Ello tiene directa relación con el “declive en el comercio mundial”, como subrayó Gita Gopinath, economista jefe del Fondo Monetario Internacional, la cual cifró debería impactar en un 0,5% en el crecimiento mundial de 2020, considerando que los efectos de la disminución en el corto plazo se encuentran contenidos ya que a nivel global los déficits en cuenta corriente y las posiciones deudoras, manifestó, “se concentran en gran medida en economías avanzadas que poseen monedas de reserva”. Agregando que “una intensificación de las tensiones comerciales o geopolítica (…) podrían afectar a las economías que dependen en gran medida de la demanda externa” (18/07/19). Entre estos países se encuentra Chile.

La economía china, el mayor mercado de las exportaciones chilenas, creció en el segundo trimestre en 6,2%, dos décimas porcentuales menos que en el primer trimestre, pero siempre dentro del objetivo oficial de Beijing para el presente año, de 6% a 6,5%. Donald Trump utilizó esta cifra para reiterar que la potencia asiática debe aceptar las imposiciones que EEUU le está demandando. Al mismo tiempo constató que falta mucho camino para llegar a un acuerdo entre ambos países, amenazando una vez más con establecer aumentos de aranceles para los restantes US$325.000 millones que aún no ha grabado, lo cual se dejó en suspenso después del encuentro en Japón con el presidente chino, Xi Jinping, cuando se estableció una nueva tregua en la guerra económica y se acordó reanudar las negociaciones mutuas , las cuales se reiniciaron por vía telefónica desde los inicios de julio.

La actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales del Fondo Monetario Internacional redujo ligeramente el crecimiento global con relación a la situación existente durante su última asamblea semestral de abril  a 3,2%. Su análisis fue que “el crecimiento mundial sigue siendo moderado”, tensionado por decisiones políticas. “Desde abril -expresó- EEUU ha incrementado aún más los aranceles sobre ciertas importaciones  procedentes de China, la cual  ha respondido elevando los aranceles de un subconjunto de importaciones de EEUU. No se ha disipado la incertidumbre relacionada con el Brexit y las crecientes tensiones geopolíticas han alterado los precios de la energía”.

La evolución económica no ha sido sincrónica, explicándose la baja fundamentalmente  porque “en América Latina la economía se ralentizó notablemente al inicio del año en varias economías” (23/07/19). En los análisis particulares detallados destacó la fuerte reducción en la estimación del crecimiento en Brasil durante 2019, de 2,1% a 0,8% y de México, de 1,6% a 0,9%. Si a ello se suma la prolongada recesión argentina y en Venezuela “la profunda crisis humanitaria y su implosión económica” se explica la profundidad de la contracción en la evolución regional.

Para Chile, la estimación del FMI entregada por Luca Ricci, jefe de la misión del organismo internacional para el país, fue la misma del Banco Central, de 3,2%, constatando eso sí que la proyección “tiene mucho riesgo a la baja”, la generalidad de las estimaciones, eso sí, indican niveles de crecimiento inferiores para el año. Su análisis para el segundo semestre sobrevalora  el efecto de la baja de tasa de interés del Banco Central, así como de las medidas destinadas a acelerar inversiones públicas y concesiones privadas, sin modificar el gasto público. El efecto en el año fue cuestionado por Roberto Zahler, expresidente del Banco Central. “La proyección de este año –dijo- es optimista, porque el impacto de política monetaria toma tiempo y no hay claridad de que la ejecución de las inversiones públicas se realice en 2019” (23/07/19.

El decrecimiento de la actividad global tiene también expresiones concretas. Corea del Sur registró en el primer trimestre un crecimiento negativo, en 2018  había aumentado únicamente 2,7%, después de estar siempre por encima de 5% hasta 2001. Otro tanto acontece con Singapur. La confrontación comercial no solo es la registrada entre Estados Unidos y China, las dos mayores economías mundiales, sino también se produce de Washington con la Unión Europea (UE) y entre Japón y Corea del Sur. En julio Donald Trump amenazó con imponer aranceles adicionales a la UE en respuesta a subsidios concedidos al grupo aéreoespacial Airbus. “La UE –expresó por Twitter- se ha estado aprovechando de EEUU en temas comerciales por muchos años. ¡Esto terminara pronto!” (03/07/19). Bruselas contestó que el tema debería ser resuelto para la Organización Mundial del Comercio, anunciando que preparaba su respuesta por si la amenaza se concretaba. Al finalizar julio, Trump advirtió a Francia de que la aplicación de la denominada “tasa Google”, que establece un gravamen de 3% a las empresa tecnológicas que facturan más de 750 millones de euros al año y, al menos, 25 millones en Francia, obligará a adoptar “acciones reciprocas sustanciales a la estupidez de Macrón, en breve” (27/07/19).

El comunicado del Banco Central concluye en la necesidad para Chile de una nueva reducción en su TPM, mostrando así que no tuvo los efectos esperados en el corto plazo la efectuada en junio. Es conocido que las consecuencias de las reducciones de tasas tienen un efecto diferido en el tiempo, pero  podrían repercutir en las expectativas, las cuales siguen bajas. Tiende a confirmarse una vez más en la experiencia chilena que la reducción de las tasas de interés tiene un efecto asimétrico, siendo muy limitado su impacto en los periodos de bajo crecimiento. Debe recordarse que las tasas de políticas monetarias expansivas están vigentes desde antes que se iniciase la fase de decrecimiento económico a mediados de 2018.

En el mercado la proximidad de una posible nueva reducción de la TPM llevó a que los títulos de deuda del Banco Central a dos años registrasen un mínimo nunca anotado, al caer a -0,13%. Una situación similar se había producido a mediados de junio, una semana después de cuando el instituto emisor redujo su tasa de 3% a 2,5%. Una nueva disminución puede conducir a que el nivel real de su tasa sea cero o negativa. Lo sucedido en el BCU es una consecuencia de la incertidumbre existente.

La reducción en las TPM constituye una tendencia mundial.  En la segunda quincena de julio lo hicieron los bancos centrales de Corea del Sur, Indonesia y Sudáfrica.  Antes ya lo habían efectuado los institutos emisores de Australia –en dos oportunidades- a 1%, Nueva Zelanda, India, Malasia y Filipinas. El 25 de julio, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció un conjunto de políticas de estímulo para ser aplicadas en septiembre, mencionando entre ellas una nueva reducción a las tasas de interés, que ya es negativa para los depósitos de los bancos comerciales, reanudar la compra de activos, programa que se abandonó en 2018.  La necesidad de dar estos pasos lo fundamentó en que “las perspectivas son peores y peores”, constatando en especial la caída de la actividad manufacturera particularmente en Alemania, y que “la prolongación de la incertidumbre es en sí mismo una materialización de riesgos”.  Para destacar finalmente: “la política monetaria  ha hecho mucho por apoyar la zona euro.  Pero si el deterioro continúa la política fiscal se convertirá en esencial “(26/09/19). Este fue un mensaje dirigido a Alemania, país que sigue manteniendo elevados superávits en su cuenta corriente, que podría dirigirlos a estimular su economía interna.

 “Sin embargo –advirtió The Wall Street Journal-, hay riesgos para esta estrategia.  Puesto que las tasas ya están bajas en EEUU y bajo cero en Japón y gran parte de Europa, el nuevo estímulo podría alimentar burbujas desestabilizadoras en la vivienda y otros activos.  Y si las recesiones golpean con fuerza –concluyó-, los bancos centrales se encontrarían con menos municiones para apoyar sus economías” (25/07/19). “Aunque los bancos centrales están sin duda preocupados por las guerras comerciales, el Brexit duro, etc. –subrayó Kenneth Rogoff, académico de la Universidad de Harvard-, lo que realmente les preocupa es la falta de poder de fuego. Hay una fuerte tendencia a la flexibilización en vista de que lo último que quiere hacer un banco central es crear una recesión para la cual tal vez no disponga de los instrumentos para manejarla en forma adecuada” (25/07/19).

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