¿En qué momento el humor político, que se reía de los poderosos y los gobernantes incultos, terminó por reírse de las minorías, los oprimidos y por supuesto de las mujeres?

Simone Pavin. Programa «Llegamos para quedarnos”. 13/06/2019.  El medio francés, de estilo burlesco, Charlie Hebdo, tuvo el descaro de usar en su última portada una vulva y un balón de fútbol entrando en la vagina, titulando «On va en bouffer pendant un mois! («¡Nos la comeremos durante un mes!») para referirse al Mundial de Francia 2019.

Hay medios que aseguran que la caricatura de la vulva corresponde a una parodia de la pintura de Coubert “El origen del mundo” (1866), pero poco importa esta referencia. Pero prefiero la referencia de George Orwell, quien define la habilidosa capacidad de hacer chistes como una “diminuta revolución subversiva al orden establecido”. Sin embargo  “Nos la comeremos durante un mes” es tan cobarde que en vez de revolucionar lo establecido, refuerza la cultura machista imperante ¿Cuál es la gracia entonces?

¿En qué momento el humor político, que se reía de los poderosos y los gobernantes incultos, terminó por reírse de las minorías, los oprimidos y por supuesto de las mujeres?

«¡Nos la comeremos durante un mes!”  es una forma de sentirse superior, es una forma de ninguneo, es una forma de ofender, también es una forma de disminuir, es una forma de agredir, es una forma de invisibilizar los encuentros del fútbol femenino.

Se invisibiliza el fútbol y a la mujer con un recurso sexista, que por lo demás corresponde a una prensa sensacionalista.

¿Qué invisibiliza esta portada?

Oculta y ridiculiza el talento profesional, la fuerza y la pasión de 552 jugadoras provenientes de distintos países quienes fueron convocadas por ser las mejores. Se mofa de la formación experta de las 26 árbitras y 47 asistentes que harán cumplir el reglamento en la competencia más importante del planeta. Silencia el hecho de que Ada Hegerberg, ganadora del “Balón de Oro” rechaza ir al mundial en protesta por las desigualdades entre hombres y mujeres; elude el notable rendimiento de Formiga, la jugadora brasileña que ha jugado en los 6 mundiales existentes, comenzando el primer a sus 16 años y culminando este con 41. Omite la demanda norteamericana, encabezada por jugadora Alex Morgan, ante la desigualdad salarial con sus pares masculinos, siendo que ellas proveen de 20 millones de dólares más a sus federaciones, sin embargo reciben de sueldo ¼ menos que sus pares hombres. Enmudece a la selección jamaicana que fue rescatada de su extinción gracias al financiamiento promovido por Cedella Marley (hija de Bob Marley) y gracias a ello lograron clasificar de forma inédita en un mundial. Y, por último,  acalla a las miles de mujeres que veremos el mundial en los estadios o a través de celulares, a cada una de nosotras, que luchamos para que este “Deporte REY” deje de ser solo de hombres, que no son capaces de ver más que una vulva en vez de ver una descollante deportista.

Finalmente, las mujeres no repletamos las portadas de los diarios cuando jugamos un mundial, a diferencia de los hombres, por lo tanto, que una de las pocas portadas que se refiera al tema lo haga de esta forma sexista, resulta brutalmente discriminatorio.