El fallido intento golpista es un prototipo para comprender que países latinoamericanos son parte del gran ajedrez mundial de una potencia hegemónica.

Gonzalo Moya Cuadra

Licenciado en Filosofía

01/05/2019. Hoy vivimos un tiempo confundido, relativo y despiadado que plagó a la sociedad de seres vanidosos e intrascendentes. El neoliberalismo desvirtuó y deshumanizó el propósito final de la política, el cual es estructurar una sociedad ética y fraternal. El ser contemporáneo, alienado y soberbio, está sometido a un sistema que le condujo a evadirse de su propia realidad. Ergo, cayó inevitablemente en una artera amoralidad, siendo desfasado de su ser natural y de su verdad, para transformarse en un ser no auténtico. En la praxis tiende a ser escéptico, producto de su ignavia mental y de su tremenda crisis axiológica.

A propósito del Encuentro de Partidos Comunistas de Suramérica realizado en Uruguay, será necesario reforzar la Unidad Política de Izquierda, como eje fundamental, erradicando de forma taxativa el imperante sistema neoliberal con nuevas políticas de formación partidaria y de acuerdo a la realidad de cada país para enfrentar con modernos principios sociológicos la corruptora barbarie neoliberal, despótica y ególatra, que ha minado las bases culturales de la Región. Cada país es el arquitecto de su propio destino político.

Cuba es un ejemplo donde el Partido Comunista ha sido el impulsor de un profundo proceso transformador que ha llevado a su  pueblo a la plena realización social , donde jamás se han coartado las libertades individuales, ni nunca sus políticas creadoras han estado sometidas a una represión que limite todo pensamiento crítico.

Los Partidos Comunistas latinoamericanos y las fuerzas progresistas tendrán que enfrentar rigurosamente con proyectos alternativos de desarrollo integral a Estados Unidos y a esta derecha neoliberal, peripatética y abstrusa, tan limitada en lo cultural, una derecha moral y éticamente incapaz de gobernar, una derecha cuyo objetivo último es el lucro, una derecha que no cuenta con líderes políticos para gobernar con eficacia y transparencia, menos tolerancia, una derecha que controla todos los medios de comunicación, una derecha no visionaria e invidente que sigue estando sometida a los dictámenes de los gobiernos norteamericanos, una derecha poco pragmática que no entiende el significado de la concepción democrática y a una derecha que simplemente no entiende nada de política.

La militancia comunista y el progresismo necesitan reforzar su vocación humana para estructurar un Estado solidario, configurando elementos éticos y propugnar una política decente con valores no transables.

Venezuela está estructurando un proceso revolucionario vital y legítimo. El fallido intento golpista es un prototipo para comprender que los países latinoamericanos son parte del gran ajedrez mundial de una potencia hegemónica e hipócritamente democrática, cuya política intervencionista y contradictoria es desestabilizar a cualquier país que atente contra sus intereses económicos y expansionistas, demostrando una vez más la irresponsabilidad histórica de su política exterior que a través del tiempo ha sembrado muerte y destrucción en los países sometidos a su férula absolutista. La estulticia norteamericana pretende una guerra civil que llevaría a un desastre institucional y humanitario, con graves consecuencias para el pueblo venezolano y para toda la Región. El gobierno de Venezuela deberá solucionar su problemática política invocando a un plebiscito constitucional para que el pueblo reafirme democráticamente la continuidad de este proceso histórico.