La tarea que nos impone el momento es la construcción de una mayoría nacional en la que converjan todas las luchas en contra de las injusticias.

Jaime Gajardo Orellana

Segundo Vicepresidente Nacional del Colegio de Profesores de Chile A.G.

01/05/2019. En noviembre de 1884 la American Federation Labor (Federación americana de trabajo) celebró en la ciudad de Chicago su IV Congreso. Como resolución de dicho congreso se acordó que a partir del 1º de mayo de 1886 la patronal debía respetar la jornada laboral de 8 horas (que a la fecha era de 12) y que en caso de que no lo hicieran los trabajadores recurrirían al paro.

El entonces presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, en respuesta a esta situación promulgó una ley que definía una jornada laboral de 8 horas. Debido a que la patronal no respetó dicha ley, los trabajadores comenzaron la huelga en Chicago el 1º de mayo, la cual fue duramente reprimida por la policía. En el contexto de las manifestaciones estalló una bomba que dio muerte a varios policías. Por este hecho, fueron injustamente encarcelados y más tarde juzgados sin pruebas ocho trabajadores, entre los que se encontraban los oradores del acto. A uno de ellos se lo condenó a 15 años de trabajos forzados, dos fueron condenados a cadena perpetua mientras que los cinco restantes fueron condenados a morir en la horca.

Finalmente, luego de las muertes, las torturas y los encarcelamientos a que fueron sometidos miles de trabajadores entre el 1º y el 4 de mayo de 1886, varios sectores patronales accedieron casi al término del mes de mayo a otorgar la jornada laboral de ocho horas, logro que benefició a miles de centenares de obreros.
Por estas razones, el 1º de mayo no es una fecha de celebración u ocio, sino una oportunidad para reavivar las luchas en contra de las injusticias sociales, que hoy por hoy siguen maltratando a la inmensa mayoría de la población.

Una manifestación concreta y preocupante de estas injusticias sociales fue denunciada el año 2018 por la Fundación SOL a través de un estudio titulado “Los verdaderos sueldos de Chile”. Este estudio señala que:

-El 50,6% de los trabajadores de Chile gana menos de $380.000 o menos y solo el 15,3% tiene un salario superior a $850.000.

-7 de cada 10 trabajadores gana menos de $550.000 líquidos.

-El 50% de los trabajadores que tienen una jornada laboral completa gana menos de $410.000 líquidos. Esta situación se agrava más considerando que en 2017 la línea de la pobreza estaba en los $417.348.

-El 84.1% de las mujeres que tienen un trabajo remunerado gana menos de $700.000.

-La mujeres ganan en promedio un 29.3% menos que los hombres.

-El 50% de los trabajadores por cuenta propia gana menos de $201.177.

-El 50% de las trabajadoras a cuenta propia recibe sueldos iguales o inferiores a $130.000.

-El 48,4% de los trabajadores de jornada parcial se encuentran subempleados, es decir, trabajan 30 o menos horas y que desean trabajar más, lo que equivale a 672.274 personas.

-El 50% de los subempleados gana menos de $130.765 y solo el 20% gana más de $300.000.

-944.395 personas trabajan sin contrato por escrito. 8 de cada 10 de estos trabajadores gana menos de $420.000.

-912.369 trabajadores están tercerizados, es decir, se encuentran bajo una relación laboral triangulada.

-Los trabajadores tercerizados ganan en promedio un 21.4% menos que los trabajadores directamente contratados, brecha que en la región Metropolitana llega a un 60.2%.

-1.3 millones de jóvenes entre 18 y 29 años se encuentran ocupados, lo que representa el 16.7% del total de ocupados en el país.

-El 50% de los jóvenes gana menos de $316.000 y solo un 20% gana más de $500.000.

-En el caso de las mujeres jóvenes el 50% gana menos de $300.000 y solo un 20% gana más de $400.000.

-De los jóvenes que trabajan jornada parcial el 47.6% está subempleado (es decir, puede y quiere trabajar más). De ellos el 50% gana menos de $130.000 y solo el 20% gana más de $280.000.

Estos datos muestran la paupérrima situación en que se encuentra la gran mayoría de los trabajadores y reflejan que el modelo neoliberal privilegia los intereses de los grandes grupos económicos en desmedro de la inmensa mayoría de la población. La tarea que nos impone el momento es la construcción de una mayoría nacional en la que converjan todas las luchas en contra de las injusticias, cuestión que solo se alcanzará a través de una amplia alianza política y social.

Como trabajadores y trabajadoras tenemos la obligación de transformar este 1º de mayo en una herramienta para aunar todas las luchas y construir una alternativa al neoliberalismo.