Uno de los pilares fundamentales fue el promover en su conjunto a una democratización real del sistema educacional.

Mauricio Gutiérrez

Trabajador Social

22/04/2019. En Chile existió un proyecto denominado Escuela Nacional Unificada (ENU), que instalo en la década de los 70 en el centro del debate educativo, una propuesta educacional que se oponía a un sistema educativo elitista, tradicional y que excluía a centenares de sectores populares a la posibilidad de acceder a la educación.

La ENU tubo referencia en los modelos educativos en ese tiempo de Alemania Oriental, Checoslovaquia, Cuba y de Rusia con la URSS. En Chile la ENU estaba enmarcada en una una atención educacional desde el nacimiento hasta la ancianidad, comprendiendo a la educación, como una acción permanente, donde la continuidad de los estudios hasta el más alto nivel sea en relación a las capacidades e intereses de estudiantes, en los niveles de enseñanza parvularia, básica, media y superior, y un conjunto de actividades educativas llevada a los centros laborales, organizaciones territoriales, sindicales, sociales, deportivas, artísticos, musicales y culturales.

En la ENU rescata referencias de otros países como la política de la democratización, la cual iba de la mano con la plena participación de trabajadores de la educación, (“La educación especial en la república democrática alemana”, en Revista de Educación, número 43-46, 1972, Santiago de Chile, p. 68) , padres, apoderados y estudiantes, sindicatos, organizaciones sociales, para dirigir la educación y asegurar un acceso a los servicios educativos a todos y todas de manera universal, teniendo como base el desarrollo de una educación científica, laica, hacia una tendencia ampliamente democratizadora en todos sus niveles

Uno de los pilares fundamentales de la ENU, fue el promover en su conjunto a una democratización real del sistema educacional, en relación al carácter resolutivo de los co-gobiernos estamentales de estudiantes, apoderados, funcionarios y profesores,  participando no solo en la planificaciones, ejecuciones, sino también en las evaluaciones de las acciones educacionales, de acuerdo a las necesidades locales, regionales y nacionales de desarrollo, otorgando el poder a los consejos escolares, en contraste a los sistema autoritarios de directores y rectores educacionales.

Existía una subjetividad en torno al debate sobre lacrítica a la tradición de la educación bancaria, versus la praxis. En la década de los 70 se cuestionaba el sistema educacional desde sus orígenes, en el cual se ha basado en diferenciaciones sobre la formación intelectual y en especial, al carácter universitario sobre su acceso más a sectores acomodados, yla negación de las mayorías que se calificación exclusivamente a oficios. En este sentido a partir de la capacitación de los trabajadores, para conseguir que se rompiera:” …su marginación sistémica de la educación… ampliando significativamente las oportunidades de los trabajadores para participar en la definición, planificación y ejecución de la política educacional y su contenido” (La crisis de la Educación, Editorial Quimantú, Santiago de Chile, 1973, p.p 27 a 28).

Parala ENU buscaba un sistema educacional al servicio de las mayorías, teniendo un rol principal y protagónico las organizaciones de base, confederaciones de trabajadores, y el Sindicato Único de Trabajadores (SUTE), clubes deportivos, centros de madres, juntas de vecinos, partidos políticos, en el crecimiento de la democratización, comprendiente que la masificación de la enseñanza iba en directo beneficio del pueblo trabajador y sectores medios precarizados, quienes habían estado excluidos del ejercicio del poder en la educación.  Una educación que cuestionaba la propiedad privada y el orden social capitalista.

Uno de los decretos de la ENU referenciaba a que “la plena participación de los trabajadores de la Educación, de los padres y apoderados, de los estudiantes, de la comunidad organizada y de los trabajadores de la ciudad y el campo, en la dirección, administración y gobierno de los servicios de educación y cultura y el acceso seguro de todos ellos a su pleno goce y disfrute”, (Texto del decreto general de democratización que crea los consejos de educación”, en Revista de Educación, Número 43-46, 1973, Santiago de Chile, 1973, p. 86)

Desde el inicio de la independencia nacional la burguesía en América Latina   han diseñado un sistema educativo de carácter nivel país, de una tradición selectiva a partir de fundamentos segregación socioeconómica. Este paradigma se consolida a mediados del siglo XIX cuando se asume de forma clara el ideario liberal y modernizador propio de las “elites dirigentes”. Este ideario educativo respondía a los requerimientos del capitalismo internacional.María Loreto Egaña sostiene que en Chile: “El nivel primario constituyó la educación terminal para el pueblo, los niveles secundario y superior estuvieron dirigidos a los emergentes sectores medios y a las élites”(Pablo: “Nuevos recuerdos de las viejas escuelas: notas sobre la historia de la educación escolar en Chile y algunos de sus temas emergentes”, en Persona y Sociedad, Volumen XVI, Santiago de Chile, 2002, p.127).

Una de las referencias fue el Congreso de Educación que se realizó en el año 1971 ( “Congreso Nacional de Educación: Informe de la Segunda Comisión: La planificación y el sistema nacional de educación en tránsito hacia el socialismo”, en Revista de Educación, Número 36-38, Santiago de Chile, 1971, p. 80), donde la democratización, y la relación del estudio con el trabajo tomaron más vinculación.

En el VI Congreso de la Central Única de trabajadores de Chile (en adelante CUT)  “el acceso de los trabajadores a la educación y a la cultura como un imperativo urgente tanto más cuanto que los trabajadores han conquistado parte muy importante del poder político, lo que abre perspectivas promisorias para la construcción de una sociedad nueva, la sociedad sin clases, libre de explotación del hombre por el hombre, la sociedad socialista. (“CUT, Encargado Nacional de la Educación SR. Jorge Godoy”, en Revista de Educación, Números 36- 38, Santiago de Chile, 1971, p.126)

Algunos de las resoluciones que se manifestaba el congreso de 1971 resolvio que la educación deberá buscar fomentar “los derechos humanos y libertades fundamentales; en contra del neocolonialismo, la segregación racial y toda forma de explotación capitalista y del imperialismo opresor”( “Segundo aporte del Ministerio de Educación a sus debates: Congreso Nacional de Educación”, en Revista de Educación, Número 36 al 38, Santiago de Chile, 1971, p.81)

La ENU en sus objetivos convertía a la educación en una fuente de permanente liberación, que eleva la capacidad de organización, de un desarrollo científico y técnico al servicio de  familias asalariadas, sectores populares, capas medias empobrecidas, para el conjunto de los excluidos y del pueblo pobre,  donde la democratización del sistema educacional permitía buscar un tipo de sociedad opuesta a la capitalista.

Era necesario para la labor educacional “recuperar para la educación y la cultura a las masas marginadas y desertores del sistema escolar, satisfaciendo sus necesidades de superación intelectual y profesional, a fin de integrarlo al ejercicio pleno del poder político en la sociedad y contribuir a crear la unidad ideológica que el proceso de cambio exige”( INACAP: Perspectivas para la educación del trabajador”, Santiago de Chile, 1972, p.5) . “…el proyecto de Escuela Nacional Unificada representa una primera gran medida de carácter revolucionario que debe ser discutida, comprendida, apoyada y aplicada por las masas y el Gobierno en el contexto de una política más amplia que enfrente también las necesidades educacionales de los trabajadores, de las mujeres, de los muchachos que han desertado recientemente de las aulas, etc“ (“A derrotar la contrarrevolución en el frente Educacional”, en Farias, Víctor: La izquierda chilena (1969-1973), Documentos para el estudio de su línea estratégica, Centro de Estudios Públicos, Volumen 6, Berlín, Alemania, 2002.p.p 4693 a 4695)

Mariátegui como la ENU, levantan la alternativa de un sistema educacional de carácter socialista. Este considera como crucial la organización de los trabajadores, la valoración del trabajo manual a un mismo nivel del intelectual y una orientación economicista de la educación, como pilares fundamentales del desarrollo productivo, potenciando una educación apuntada hacia la construcción de una sociedad solidaria, integral y abierta a un cambio estructural del sistema

En el pensamiento educativo de José Carlos Mariátegui y en el proyecto ENU se señala la importancia de que los sujetos adquieran un rol activo en el aprendizaje instruido desde la escuela. Para ello, consideran que la educación a de partir desde la realidad histórica de los sujetos, valorando sus experiencias, sin menospreciar espacios que no provinieran del ámbito estrictamente académico. Uno de los puntos de encuentros entre el proyecto ENU y el pensamiento educativo de José Carlos Mariátegui la búsqueda y conquista por medio de una praxis revolucionaria de un sistema de enseñanza-aprendizaje, que valorara las necesidades culturales del pueblo  trabajador no menospreciando las actividades económicas del sector primario (extracción y obtención de materias primas;  la agricultura, la ganadería, la apicultura, la acuicultura, la pesca, la minería, la silvicultura y la explotación forestal) y secundario ( la artesanía, la industria manufacturera, la construcción y la obtención de energía.) de la economía como pilares fundamentales del desarrollo de la nación.

“El régimen educacional socialista es el único que puede aplicar plena y sistemáticamente los principios de la escuela única, de la escuela del trabajo, de las comunidades escolares y en general de todos los ideales de la pedagogía revolucionaria contemporánea, incompatible con los privilegios de la escuela capitalista, que condena a las clases pobres a la inferioridad cultural y hace de la instrucción superior el monopolio de la riqueza”(Mariátegui, José Carlos: “Principios programáticos del Partido Socialista”, en Textos Básicos, Fondo de Cultura Económica, Lima, Perú, 1991, p. 155)

José Carlos Mariátegui, conducían a un proceso de toma de conciencia principalmente de los trabajadores. Dicho proceso era parte de una estrategia para que emergiera desde la base de la sociedad un nuevo sistema educativo que superase a uno de carácter burgués.  El pensamiento educativo de Mariátegui es la voluntad por enfrentar la alta deserción escolar de los hijos de las clases trabajadoras, estas cifras son consideradas como el resultado de los sistemas escolares que tradicionalmente entregaban una educación formulada sobre los códigos culturales e intereses de la burguesía.  Los sujetos esenciales del discurso de transformación educativa para  Mariátegui son las organizaciones de trabajadores, en las cuales incluye algunas organizaciones de mujeres, los movimientos estudiantiles y los pueblos originarios (Mariátegui, José Carlos: “La enseñanza y la economía”, en Temas de Educación, Editorial Amauta, Lima, Perú, 1986, p.46)

El Amauta en su trabajo La Enseñanza y la Economía señala que la realidad hispanoamericana en este ámbito: “…exige una orientación práctica y realista en la enseñanza. El clasicismo no crearía mejores aptitudes mentales y morales… En cambio, sabotearía la formación de una mayor capacidad industrial y técnica” (Mariátegui, José Carlos: “La enseñanza y la Economía”, en Temas de Educación, op.cit 1986, p.48) Mariátegui reconoce que la Escuela Única– como un elemento propio de los educadores debe apoyarse en un proceso de democratización cultural de sectores populares para así ser posible la construcción de una nueva sociedad que terminara con los privilegios o exclusiones de clase.