Sin duda ha sido uno de los partidos más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Chile y uno de los partidos socialcristianos más gravitantes junto con el alemán e italiano.

“Cuando se pacta con la derecha es la derecha la que gana”

 Radomiro Tomic

Fernando Bahamonde

Profesor

16/04/2019. El centro político es una entelequia que dice relación con contextos de la vida política histórica de las sociedades en su tejido interno y la correlación de fuerzas que disputan el escenario nacional e internacional donde el comportamiento del centro está determinado por factores como los orígenes en los cuales nace el partido que se autodenomina de centro. El Origen; la juventud del Partido Conservador, la Falange Nacional y en 1957 nació el PDC, para competir con el FRAP que surgió en 1956 con los partidos Comunista y Socialista y otras fuerzas de izquierda que dejaban atrás la alianza con el PR, en lo que fue la experiencia del Frente Popular por el trágico fiasco del gobierno de Gabriel González Videla. En síntesis, el sentido del origen del PDC se encuentra en ser una alternativa para competir y bloquear a la izquierda.

El PDC fue un partido de masas, que implentó reformas que hoy parecen estructurales en su primer gobierno a la luz del maremoto neoliberal de la década de 1980. Sin duda ha sido uno de los partidos más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Chile y uno de los partidos socialcristianos más gravitantes junto con el alemán e italiano, este último hoy extinto por innumerables casos de corrupción y desperfilamiento ideológico de la mano del Vaticano.

Cabe destacar algunos momentos de la vida del PDC que nos pueden explicar su comportamiento y agotamiento actual, así como la ficción de un partido de centro. Primero, la determinación del PDC a los escenarios internacionales, durante la “Guerra Fría” se mostró progresista, pero para competir y ser alternativa a la izquierda. Sin embargo, finalizando el gobierno de Eduardo Frei Montalva se produjeron dos rupturas internas de magnitud, en 1969 que dio origen al MAPU y 1971 con la IC. Estos quiebres más que potenciar a la izquierda le entregaron el partido a los sectores más conservadores y pragmáticos, que luego del asesinato de Edmundo Pérez Zujovic definitivamente cerraron el camino de la negociación con el gobierno de la UP, entonces el “centro” se vació hacia la derecha con las catastróficas consecuencias que conocemos.

En la primera parte de la dictadura fue clave, nuevamente, el liderazgo de Frei Montalva que se transformó en la voz pública de la oposición lo que le costó la vida. Luego del asesinato de Frei en 1982, el PDC se transformó el partido bisagra de la negociación para la salida pactada de la dictadura. Sus liderazgos Patricio Aylwin y Gabriel Valdés, ponderaron la creciente movilización popular contra la dictadura y la mantención de la institucionalidad pinochetista que finalmente asumieron como reglas del juego.

En las postrimerías de la “Guerra Fría”, el PDC dejaba atrás el comunitarismo frente la oleada neoliberal disfrazando el modelo económico-social dictatorial como economía “social de mercado”, nuevamente el “centro” se acomodó hacia la derecha. El diseño de Edgardo Boeninger para la transición se basó en la contención y la mantención de una democracia de baja intensidad licuando organizaciones sociales lo que a la postre licuo, también, a los partidos de la Concertación.

Concluida la “Guerra Fría” a lo cual hay que sumar la crisis de la Iglesia Católica para el desperfilamiento total del PDC chileno. Uno de los episodios recientes más interesantes fue la experiencia de la Nueva Mayoría donde por primera vez encontramos una coalición que agrupó a demócratas cristianos y comunistas, lo cual explica que el gobierno de la NM estuvo en permanente disputa interna elemento que precipitó su derrota.

La supuesta búsqueda de la identidad perdida del PDC lo llevó a levantar una candidatura en la última elección presidencial que más que un nuevo camino propio como en 1964, parece ser un nuevo golpe de pragmatismo electoral para asegurar cupos parlamentarios, hoy sencillamente los votos no están la candidata de la Falange obtuvo poco más del 5% y la representación parlamentaria del partido demócrata en la cámara bajó de 22 a 14 diputados.

No es extraño que observemos al PDC dando un giro hacia la derecha, lo que provocará un quiebre en su mesa y de su mesa con las bases. Esta alineación hacia la derecha significaría concretar la regresiva agenda legislativa del gobierno y a futuro la perpetuación de una coalición de derecha por varios periodos presidenciales. Sin embargo, el mayor peligro es que en su crisis el PDC experimente una larga agonía que arrastre a todo el sistema de partidos políticos chileno que pavimentará el camino a la demagogia de derecha.