¿De qué es expresión esta realidad y conducta del gobierno? De una clara pérdida de la iniciativa estratégica y de un intento de subsidiar dicha debilidad a través de maniobras de fuerte contenido mediático.

Ernesto Águila 

Académico

01/04/2019. El triunfo electoral de Piñera en segunda vuelta fue claro y contundente.  Como era de esperar generó una euforia inicial: se iniciaba así un ciclo largo de gobiernos de derecha y era el signo de que el neoliberalismo había echado raíces en las nuevas subjetividades sociales.

Al cabo de un año el panorama es distinto. Mucho más desolador para la derecha. Por una parte, el gobierno termina derrotado por las propias expectativas que sembró en materia de reactivación económica (magro crecimiento, aumento del desempleo y salarios estancados) y sin aprobar -más bien ni siquiera presentar- ningún proyecto de ley sustantivo en materia tributaria, previsional, laboral, de Isapres  y educación. 

Esta carencia estratégica, el gobierno la ha suplido con un conjunto de iniciativas de alta visibilidad mediática pero de poca profundidad: aula segura, deportación de inmigrantes, “venezonalizacion” de la agenda, control de identidad a partir de los 14 años. Para no quedarse en la zaga José Antonio Kast ha propuesto un “toque de queda” infantil.

¿De qué es expresión esta realidad y conducta del gobierno? De una clara pérdida de la iniciativa estratégica y de un intento de subsidiar dicha debilidad a través de maniobras de fuerte contenido mediático. Controlar la agenda a como dé lugar, aunque esta carezca de espesor. 

Así, el año político comienza con este extravío estratégico del gobierno, pero también con una oposición fragmentada sin capacidad de capitalizar este escenario. Como contrapartida de esta contienda de suma cero entre gobierno y oposición, una sociedad donde se evidencian energías sociales poderosas como la que se expresó el pasado 8 de marzo, en lo que fue la histórica marcha feminista. O en nuevas temáticas en el campo ambiental como la lucha contra el cambio climático o sobre el CPTPP que han generado movilizaciones sociales importantes. Ambas temáticas -feminismo y medio ambiente- tienen en común una capacidad impugnadora del modelo neoliberal.

En esferas oficialistas y empresariales comienza a cundir el nerviosismo por la falta de cumplimiento de una agenda gubernamental que no solo tenía como tarea retrotraer las reformas de la ex presidenta Bachelet, sino relegitimar el modelo y al actor empresarial. Poco y nada de eso ha ocurrido. A veces las elecciones no las ganan la oposición, sino que las pierden los gobiernos. Lo que es claro que oposición social existirá este 2019, lo que está por verse es si habrá oposición política.