Diputado del PS criticó el “nivel de soberbia, de grosería” de quienes rechazaron acusación constitucional por libertades condicionales.

Radio Nuevo Mundo. En entrevista con el programa “De domingo a domingo. Sin restricción” de radio Nuevo Mundo, el diputado del Partido Socialista, Fidel Espinoza, se refirió a la votación de la acusación constitucional en contra de los tres ministros de la Corte Suprema que entregaron libertad condicional a criminales de lesa humanidad.

El parlamentario habló de cómo vivió la maratónica sesión del pasado jueves, donde finalmente quedó en el camino la iniciativa por votos de la oposición. Aunque dijo que gracias a la acusación se pudo volver a instalar el tema de los derechos humanos y comprobar el compromiso que la ciudadanía tiene con dichos derechos, ya que en las calles lo han felicitado porque con la medida se le entregó “dignidad a las víctimas”.

Asimismo, aseguró que no se intervino en el trabajo autónomo del Poder Judicial, sin embargo, sostuvo que ahora los jueces tendrán más cuidado antes de entregar nuevos beneficios carcelarios a violadores de derechos humanos.

Indicó, además, que el nivel de soberbia, insolencia y descalificación en la que cayeron los abogados defensores de los jueces nunca antes la había visto en el Parlamento.

En su intervención mencionó la minimización de la defensa de los derechos humanos que hicieron los abogados de los jueces.

En la vida parlamentaria hemos tenido varios episodios de interpelaciones y acusaciones constitucionales, pero nunca habíamos visto tanta insolencia, tanta soberbia, de parte de los abogados, en particular del abogado (Jorge) Corre Sutil, que dicho sea de paso es exsubsecretario de uno de los Gobiernos de la Concertación y hoy día se ha dedicado a defender causas ligadas a la derecha, ya lo hizo con el ministro de Salud y hoy lo hace con los jueces que dejaron libres a violadores de derechos humanos, su actitud, junto con la del abogado (Davor) Harasic fue permanentemente descalificadora hacia la acusación y hacia quienes firmaron la acusación.

Pese a que no firmé, apoyé la acusación porque consideraba que de una u otra manera había que ponerle un punto en cuanto a lo que estaba ocurriendo en Chile, porque a pesar de que muchos seguimos luchando para exigir justicia, lo digo en mi caso y en muchos otros que aún no hemos tenido un ápice de justicia por la muerte de nuestros seres queridos, los jueces están liberando a quienes cometieron atrocidades, delitos de lesa humanidad que están regidos por la comunidad internacional.

Estos abogados dijeron que la acusación era burda, aberrante jurídicamente y la verdad es que la acusación constitucional independiente que la hayamos perdido por los votos nuestros, no por lo votos a la derecha, porque la derecha va a defender a los violadores de derechos humanos siempre, porque hubo nueve diputados de la democracia cristiana y dos radicales que jugaron en contra.

¿Qué le parecen las declaraciones, del ministro del Interior y de algunos jueces, sobre que no puede haber jueces amenazados o que no se estaría perjudicando el Estado de derecho?

Si el ministro del Interior dice que las acusaciones constitucionales atentan contra el Estado de derecho, entonces que este Gobierno presente una ley que diga claramente que los jueces no pueden ser objetos de acusaciones constitucionales, porque nos parece realmente lamentable que un ministro del Interior esté poniendo en duda las atribuciones que tiene el Parlamento sobre esa materia, o sea, ellos acusaron que el Parlamento poco menos estaba poniendo en entre dicho la labor autónoma que tienen que tener los poderes del Estado, en este caso el Poder Judicial, pero hay que destacar que el Presidente de la Republica a 72 horas que la acusación sea discutida se reúne con el presidente de la Corte Suprema. Para mí eso es intervencionismo y de eso poco han dicho.

En segundo término, el nivel de soberbia, de grosería, de lo que opina uno de los ministros acusados que trató de ignorante a todo el Parlamento chileno, diciendo que ni siquiera conocían la tapa de la Constitución de la Republica, entonces, si lléganos a ese nivel de soberbia, nos damos cuenta que las palabras de Matías Walker, quien encabezó la arremetida democratacristiana para que se evitara la aprobación de la acusación no tiene ningún sentido, porque él ha sido el que más ha enarbolado las banderas de los derechos humanos en Cuba y Venezuela, pero resulta que cuando se trata de Chile miran para el techo.

¿Cómo vio la percepción de la ciudadanía sobre este fenómeno de la acusación y su peso político?

Antes de votar la acusación sabíamos que podría perderse por la intervención grosera que hizo el Gobierno y porque iban a haber algunos de los nuestros que nos iban a traicionar, pero lo bueno que tuvo la acusación es que en el fondo ganaríamos, porque logramos posicionar nuevamente un tema que algunos creen que a los chilenos no les importa como son los derechos humanos, pero a los ciudadanos nos dicen en las calles que lo que hicimos fue darle dignidad a las víctimas, se pusieron las banderas fuertes que en Chile no vamos a permitir que los criminales de lesa humanidad anden libres por las calles sin cumplir las penas y avalados de decisiones judiciales que a todas luces son atentatorias contra el derecho internacional.

Eso no lo dicen miembros de las agrupaciones de derechos humanos o políticas, lo dicen los ciudadanos comunes y corrientes y eso a mí me ha calado muy hondo.

¿Cree que después de este episodio se trate con más cuidado el tema de los beneficios carcelarios?

Creo que sí, esto va incidir, porque estamos hablando de criminales de lesa humanidad que pueden ser libres, porque no es que eran simples funcionarios mandados ellos sabían perfectamente lo que hacía, entonces, aunque hayamos perdido la acusación no va a ser tan fácil dar libertades condicionales.

Ojalá que esta ley que empezaron a apurar en estos últimos días los senadores prospere, porque va a permitir que no exista ninguna posibilidad de que quede libre algún violador de derechos humanos que no cumpla las condiciones.

A nosotros nos acusaron de que no habíamos aprobado antes la ley y resulta que esas leyes no se aprobaron porque no hubo voluntad política, incluso en nuestro Gobierno, porque con el ministro anterior de Justicia intenté muchas veces, pero no se quiso y lo digo por el ministro de Justicia radical que antes de dejar el Gobierno traicionó de una manera tan vil a la Presienta con el tema de Punta Peuco.

¿Qué contenidos tendría esa nueva ley?

El arrepentimiento dentro de otras cosas, porque ninguno de estos criminales ha mostrado, incluso, quienes han recibido libertades, ni un ápice de arrepentimiento, ni de colaboración en la investigación, han sido en su mayoría condenados por testimonios de terceros.

Lo que busca esta ley es que cuando se dice que todos tienen derechos a optar a los beneficios carcelarios, es que cuando un juez tenga que revisar y vea que si no colaboró o no se arrepintió no tenga ninguna posibilidad de tener libertad condicional.

Se cumplen 45 años de la muerte de Víctor Jara ¿Cómo lo siente?

Hace 45 años perdimos a muchos seres queridos, yo perdí a mi padre y desde ese entonces hemos luchado por justicia. Lo que pasó con Víctor Jara y con toda esa masacre que ocurrió en Chile no puede volver a ocurrir. El abogado Harasic me dijo que en la acusación yo actué más con el corazón que con la razón y no me avergüenzo de ello, porque eso no lo podemos perder en Chile, porque de lo contrario no podríamos sensibilizar a la ciudadanía y olvidarnos de nuestras víctimas.

Víctor Jarra fue uno de nuestros emblemas que se asesinó porque a través del canto el llevaba las voces de la justicia en aquella época, él representa todos los crímenes que estas personas cometieron creyendo que nunca serían alcanzados por la justicia y hoy independiente de todo se ha podido avanza en Chile en justicia.

Se viene la celebración del 5 de octubre ¿Quiénes pueden y quiénes deben conmemorar esa fecha?

Esta polémica fue tremendamente absurda, no puedo concebir que un presidente de la Democracia Cristiana junto con el nuevo presidente del Partido Radical, pongan en cuestionamiento la participación de ciertos actores políticos, como el propio Partido Comunista. Se olvidan que el Partido Comunista fue clave en la segunda vuelta para ganar las elecciones (presidenciales) de 1999 cuando estuvimos a punto de perder con (Joaquín) Lavín.

Aquí no se puede excluir a nadie, la gesta del 5 de octubre la logramos entre todos. Ningún de nosotros tienen la altura moral de excluir a alguien, por lo tanto, pretender cuestionar eso nos parece una bajeza.