Gloria de la Fuente, directora de Chile 21, indicó que este balotaje presidencial “será una de las elecciones más reñidas de los últimos años”.

Hugo Guzmán. Periodista. Gloría de la Fuentes, directora de Chile 21 y académica, en entrevista con El Siglo planteó que de cara a la segunda vuelta, para la campaña de Alejandro Guillier habrá que sumar a la DC y al Frente Amplio, con el cual habrá que tener “un trato de igual a igual”. Apuntó que este “es un muy mal escenario para la derecha”.

¿Cómo caracterizaría la segunda vuelta presidencial que se viene?

Va a ser una segunda vuelta donde se va a poner a prueba la agenda de reformas, o la posibilidad de volver a una agenda que no ponga en el centro reformas que garanticen derechos sociales.

¿Será reñida?

Sí, será una de las elecciones más reñidas de los últimos años. Por eso, creo que el discurso de reformas tiene que ser suficientemente convocante, y que considere, por ejemplo, el electorado del Frente Amplio, que se consolida como una tercera fuerza y un proyecto político distinto.

Ante una Democracia Cristiana y un Frente Amplio que llevaron sus candidaturas presidenciales, ahora desde la postulación de Alejandro Guillier, ¿a quién acercarse más?

Creo que caben todos. No nos olvidemos quiénes son los personajes y quiénes son los actores políticos que ganan en este proceso electoral, y eso está extendido. Pese a la situación compleja de la DC de haber ido solos en esta vuelta, sacaron trece parlamentarios, más lo que tienen en el Senado. Varios de ellos son de signo político progresista, y representan una sensibilidad mucho más de centroizquierda o socialdemócrata, lo que permite acercar posiciones. No va a sobrar nadie en esta segunda vuelta presidencial.

¿Hubo una irrupción del Frente Amplio?

Claramente hay una irrupción importante del Frente Amplio, que se consolida como una tercera fuerza política, no solamente por el resultado de la elección presidencial, sino sobre todo por el resultado en la elección parlamentaria. Ni el más optimista de la lista frenteamplista habría dicho que iban a obtener más de 11 escaños, que era lo más que se estimaba. Sin embargo, no solo sacaron 20 diputados, sino que eligieron un senador, algo bien increíble en este minuto. Entonces, es importante hacer una lectura correcta de la irrupción de esta tercera fuerza, y es importante que la Nueva Mayoría sea muy respetuosa respecto a lo que representa el Frente Amplio; eso de intentar darle lecciones o tratar de fagocitar de alguna manera algunos sectores, no es posible. Debe haber un trato de igual a igual, muy horizontal, y entender que si hay algún tipo de conversación o acuerdo, tiene que ver con una estrategia política de cara al futuro, no perderse de que son dos coaliciones que tienen mínimos comunes.

¿Cómo ve que Sebastián Piñera estuviera a tres o cuatro puntos del 40%?

Es muy complejo para la derecha. Se notaba la noche de la elección, las caras no eran de celebración, más bien de estar muy sorprendidos con el resultado. Creo que fue un mal resultado para Sebastián Piñera, porque en el fondo -a diferencia de lo que puede ser la posibilidad de crecimiento de Alejandro Guillier con las otras fuerzas que fueron a primera vuelta- no tiene mucho donde crecer, incluso con el apoyo eventual de algunos que votaron por José Antonio Kast, porque no está claro que haya un apoyo irrestricto a Piñera. Es un muy mal escenario para la derecha.

Cambió mucho el escenario. Hace varios meses se veía a una derecha segura y muchos problemas en la centroizquierda.

Tal vez lo que cambió fue la percepción, y que fue distinto a lo que decían las encuestas. Porque, en realidad, este escenario se venía configurando, y en eso influyeron determinantes como el voto más de corto plazo. En eso, el Frente Amplio fue muy eficiente, lograron levantar esa figura del joven que tenía que ir a votar. La emergencia en esta elección, el antipiñerismo, el respaldo a las reformas, elementos más allá de izquierda-derecha, terminaron dando este tipo de resultados que hace meses no se veía.

¿Dónde están las prioridades de Alejandro Guillier en estas tres semanas?

Primero, una renovación importante en términos de discurso y de rostros de la campaña. Creo que es importante que haya una mirada mucho más amplia de lo que representa. Por ejemplo, la incorporación de gente de la DC que acaba de ganar, de otros que ganaron en las parlamentarias, de rostros más renovados y distintos. En términos de agenda hay que ser muy claros en instalar reformas, priorizar los temas de mínimo común de acuerdo con otras fuerzas, y trataría de establecer acuerdos claros y contundentes respecto a cómo se va a realizar todo eso. Será importante plantear el seguir la agenda de reformas de la Presidenta Michelle Bachelet, y que todas las fuerzas políticas de centroizquierda tengamos la capacidad de conversar.

Va a estar entretenido, movido el Parlamento con esta composición.

Totalmente. Es una buena noticia, refleja la discusión que hay en el país. Será un Parlamento a tener en cuenta por el nuevo Presidente, gane quien gane. El ministro más importante de La Moneda será el de la Secretaría General de la Presidencia, porque le va a tocar tratar de entenderse con sectores políticos muy diversos. Será muy interesante lo que pase al interior del Congreso a partir de marzo de 2018. Por ejemplo, si la Nueva Mayoría y el Frente Amplio quieren de verdad empujar una agenda de reformas que tenga algún destino, tendrán que tener acuerdos, tendrá que haber una conversación. También respecto a la defensa de las reformas que quedan instaladas por el Gobierno de Michelle Bachelet. En todo eso debería haber un entendimiento, de lo contrario, en la eventualidad de que Sebastián Piñera llegue al Gobierno, sería muy difícil que se impidiera deshacer muchas cosas logradas. En caso de que llegue Alejandro Guillier, tener unidad para sacar adelante nuevas reformas.

Habrá que esperar el resultado de la presidencial, pero ¿cree que comenzó a cambiar el mapeo político del país?

Son procesos más lentos. Hay que renovar la agenda, hay que hacer el análisis de qué pasó en esta elección, hay que ver qué pasa con un proyecto de centroizquierda que lleva 30 años y que ahora no logró captar el nivel de adhesión y entusiasmo que tuvo en el pasado. En la Nueva Mayoría hay que hacer una mirada interna de lo que pasó, qué no se entendió de la sociedad chilena, o si obedece a un cierto desgaste de un proyecto político y la necesidad de reinventarse. Lo importante será esa conversación, generar ese diálogo, que tiene que producirse más allá de esta elección presidencial, porque está en juego, por ejemplo, el futuro de ciertos conglomerados políticos.