Nueva Ley de Pesca: “Los pescadores artesanales están pasando hambre”
Movimiento Social — 7 de febrero, 2010Un grupo de dirigentes sociales, en representación de los pescadores artesanales de nuestro país, hizo pública días atrás una carta donde exponen los problemas que para ellos presenta la nueva Ley de Pesca, que actualmente se está debatiendo en el parlamento, proponiendo además algunas medidas que garantizarían la sustentabilidad de los recursos del mar y de la actividad económica, y que en definitiva permitirían mejorar la calidad de vida de las miles de familias que sobreviven gracias a esta actividad.
El documento, que tiene la finalidad explícita de ser “un aporte a los honorables parlamentarios, para que no se olviden de los pescadores nativos”, está firmado por Juan Fernández Aguayo, antiguo profesor de la Escuela de Pesca de Talcahuano, escritor y ambientalista; María García Vallejos, Ingeniero comercial y también escritora; y Romualdo Pereira Pino, profesor y dirigente vecinal de Concepción.
La carta detalla dos problemas que han perjudicado a los pescadores artesanales. El primero se refiere al “boom pesquero del año 1978”, como un antecedente de la legislación actual, donde “se permitió que toda la extracción se convirtiera en harina destinada a alimentar animales para mejorar la mesa de los que tienen mayor poder económico”, extracción que algunos años alcanzó alrededor de los 8 millones de toneladas, la que se metió completamente a las máquinas reductoras. “Los legisladores no se acordaron que los chilenos modestos también necesitaban proteínas del mar para su desarrollo”. El segundo problema que detallan es la actual Ley General de Pesca.
El principal inconveniente de ésta, y que debiera ser considerado por los parlamentarios, se refiere a la clasificación de las actividades en tres rangos: flota industrial, semi industrial y artesanal, donde se perjudica al sector artesanal en varias formas. En primer lugar, señalan que el problema no es tanto con el sector industrial, que abarca a aquellas embarcaciones de tonelaje superior a las ochenta toneladas de carga, hasta lo que estimen los empresarios. “El problema actual está en el segundo grupo, porque los semi industriales, para los efectos de la ley que está rigiendo, están considerados dentro de la flota artesanal, operando dentro de las 5 millas destinadas al tercer grupo, con embarcaciones de entre mil kilos a ochenta toneladas de carga. Un alto porcentaje de esta flota es propiedad de los grandes empresarios pesqueros, que siempre están presionando para que les den una mayor cuota de pescado, sin detenerse a pensar que la extracción se debe prolongar en el tiempo, beneficiando al Estado, a los empresarios y a los trabajadores”. Agregan que esto es totalmente injusto para miles de familias, en vista de que “el pescador artesanal tiene alrededor de mil años operando en la costa para sobrevivir con su familia, en embarcaciones pequeñas, conocidas como chatas, chalupas y botes a remo y a vela, bajeles que tienen una capacidad que va desde 150 a 350 kilos de pescado, que venden directamente al consumidor”. Señalan que este tipo de pesca fue la que permitió que se llegara al año 1968 con un consumo per cápita de 16 kilos al año. “Sin embargo, el consumo hoy, según el diario El Sur de Concepción, nos indica que bajó a 4,5 kilos por persona al año, a pesar de mantener todo tipo de sistema de frío para asegurar su permanencia sin descomponerse, prolongando el estado de frescura. Anteriormente todo se comercializaba en estado fresco, y las dueñas de casa preferían la merluza, róbalos, corvinas, machuelos, pejerrey, cabrillas, lenguados, congrios, etc.”. Los artesanales llegaron a registrar en el Servicio Nacional de Pesca una cantidad de 13.900 profesionales, que con sus familias llegaron a sumar 83.400 personas que vivían de los productos del mar.
Un segundo punto problemático de la Ley de Pesca vigente es que ésta incluyó al sector artesanal en la veda de la flota industrial y semi industrial, o sea que tiene una veda que se aplica a todo nivel, a la flota industrial y artesanal, por algunos meses. “Desde luego, somos partidarios de las vedas, pero biológicas, para que estas actividades se prolonguen en el tiempo, evitando la sobreexplotación”. “Los legisladores que se convierten en honorables con el voto de los humildes, cuando legislan no se acuerdan de ellos. Y es así como hoy tenemos a los pescadores artesanales pasando hambre, al igual que los lobos que se encuentran de mendigos en los diferentes puertos del litoral, porque los grandes barcos pesqueros, con sus enormes redes, han filtrado el agua con la sobreexplotación sin control biológico”. La propuesta de los representantes de los pescadores artesanales es que este sector no debiera estar sometido a veda. Explican que este tipo de pescador “hace pesca selectiva y de subsistencia para sobrevivir con la familia, que además venden directamente al consumidor”.
“Ojala los parlamentarios”, concluye el documento, “cuando estén legislando, se acuerden de estos esforzados trabajadores que no tienen horario para ganarse el sustento. Su labor la desarrollan a lo largo de la costa en sus pequeñas embarcaciones, arriesgando su vida, reconociendo que también depreda en pequeña escala, en comparación con los barcos industriales que de un solo lance encierran hasta 3 mil toneladas”.











Suscríbete