Lo que dijo Putin sobre Fidel

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“Era un hombre de conocimientos enciclopédicos, un hombre con un profundo conocimiento de los acontecimientos, un hombre con una mente aguda, un hombre de precisión…”. Palabras en la inauguración de una estatua dedicada al líder de la Revolución Cubana en un barrio de Moscú.

Equipo “El Siglo”. 11/2022. El siguiente es el texto íntegro del discurso del Presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, con motivo de la inauguración en Moscú, de un monumento en homenaje al líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz:

Querido señor presidente Miguel Díaz-Canel

Queridos invitados cubanos, moscovitas, amigos:

Nos hemos reunido aquí, en la plaza que lleva el nombre de Fidel Castro, para inaugurar el monumento a este destacado estadista y político, fundador del Estado cubano moderno.

Fidel Castro dedicó toda su vida a la lucha por las ideas del bien, la paz y la justicia, por la libertad de los pueblos oprimidos, por una vida digna para el pueblo llano y por la igualdad social.

Es uno de los líderes más brillantes y carismáticos del turbulento y dramático siglo XX, una figura verdaderamente legendaria, un símbolo de una era de movimientos de liberación nacional, del colapso del sistema colonial y de la creación de nuevos estados independientes latinoamericanos y africanos.

Fidel y sus compañeros de armas siempre han defendido desinteresadamente la soberanía de su patria; no se han dejado aplastar por la intervención mercenaria, las sanciones, los embargos financieros y económicos, los intentos de aislamiento externo; han defendido el derecho de Cuba a tener su propio modelo de desarrollo según los valores nacionales y no los impuestos desde el exterior; han hecho que el mundo considere y respete los intereses de Cuba.

Para generaciones de nuestros compatriotas, la imagen del Comandante siempre ha estado ligada a la gloria romántica, al valor y al triunfo. La letra de la famosa canción soviética “¡Cuba, mi amor!” reflejaba nuestros sentimientos sinceros y entusiastas, no sólo hacia la Isla de la Libertad y todo el pueblo cubano, sino también directamente hacia Fidel, cuyo poder, energía y voluntad inquebrantable nos atraían y siguen atrayendo como un imán.

He tenido la suerte, queridos amigos, de encontrarme con Fidel Castro en varias ocasiones, y mi recuerdo es el de las conversaciones de horas con él, especialmente nuestra última conversación en julio de 2014.

Habló de cosas notablemente en sintonía con los tiempos, el tiempo de la emergencia de un orden mundial multipolar: que la independencia y la dignidad no se negocian, que cada nación tiene derecho a desarrollarse libremente, a elegir su propio camino, y que en un mundo verdaderamente justo no hay lugar para los dictados, el saqueo y el neocolonialismo. Era un hombre de conocimientos enciclopédicos, un hombre con un profundo conocimiento de los acontecimientos, un hombre con una mente aguda, un hombre de precisión.

Fidel era un amigo incondicional de nuestro país, venía a nosotros a menudo, y en 1963 hizo una gira por prácticamente toda la Unión Soviética. Siempre fue un invitado bienvenido en Moscú y amaba nuestra capital, la amaba mucho. Como dijo el propio Fidel, estaba dispuesto a venir a Rusia en cualquier momento: verano e invierno, con o sin nieve.

Nuestro país ha apoyado indefectiblemente al pueblo cubano amante de la libertad y a los dirigentes de la República. Y sabemos que es mutuo. Cuba ha sido, es y estoy seguro de que siempre será nuestro socio estratégico constante, un aliado en los asuntos mundiales.

Queridos amigos.

La amistad ruso-cubana que nos legó Fidel Castro es propiedad común de nuestros pueblos. Y usted, señor Presidente, que representa a la nueva generación de dirigentes cubanos, hace una enorme contribución al desarrollo de las relaciones amistosas y de confianza entre nuestros países.

Juntos, seguiremos fortaleciendo nuestra unión y juntos defenderemos los grandes valores de la libertad, la igualdad y la justicia.

Gracias por su atención.

 

Homenaje de Díaz-Canel y Putin a Fidel Castro

“Granma”. “Rusia Today”. Moscú. 11/2022. El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, rindieron honores al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el monumento dedicado a su memoria que inauguraron ambos mandatarios este martes.

Según la cuenta en Twitter de la Presidencia, la ofrenda de rosas rojas llevaba escrito: “Al líder histórico de la Revolución cubana, del pueblo de Cuba”.

La escultura inaugurada se erige en la plaza que lleva el nombre del Líder Histórico de la Revolución Cubana en el distrito de Sókol.

La escultura representa a Fidel sobre una roca en la que se inscribe el mapa de Cuba. La imagen pretende reflejar el heroico camino del hombre que defendió los derechos y las libertades de la gente en su país, según un comunicado del Kremlin.

Un despacho de RT informa que el Presidente ruso destacó que el monumento se inaugura en la plaza que lleva ya el nombre de Fidel Castro, al que se refirió como “destacado estadista y político, fundador del Estado cubano moderno”.

Se juntaron muchos sentimientos, muchos hilos de la historia cuando, pasadas las tres de la tarde de este martes en el barrio de Sokol, fue inaugurado un monumento al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

En medio de un invierno cuya sensación térmica era de casi diez grados bajo cero, estas reporteras comentaban que muy grande es la civilización rusa para haber levantado toda su fortaleza y majestuosidad a pesar de un clima tan difícil. Y la otra reflexión tenía que ver con la magia obrada por Fidel, esa que todavía se siente en muchos lugares del mundo, consistente en sembrar robustas semillas de amistad.

El simbolismo ante la imagen de un Comandante en Jefe mirando hacia adelante y ataviado con su traje de combatiente resultó sobrecogedor. Y al hecho se sumaba el detalle de cuatro jóvenes rusos, exquisitamente uniformados, quienes colocaron suave y calladamente dos ofrendas florales, hechas de rosas muy rojas, en la base del monumento.

De pie frente a sus respectivos micrófonos estaban los dos mandatarios. Resultaba inevitable pensar en los hermosos sentimientos que unen a las dos naciones -tan lejanas en la geografía, y sin embargo tan mutuamente encariñadas-. Había que reparar, necesariamente, en cómo están siendo castigadas por una fuerza común que les adversa, y en cómo ambas asumen igual actitud: mantener la cabeza en alto, y permanecer firmes, como una palma sana bajo el sol, o como un pino que resiste el más duro invierno.

Toda su vida estuvo dedicada a “la lucha abnegada por el triunfo de las ideas del bien, de la paz y de la justicia, por la libertad de los pueblos oprimidos, por la vida digna para la gente común y corriente y la igualdad social”, recordó Putin.

La figura de Fidel, destacó el Presidente cubano, “está íntimamente ligada a la amistad que por más de 60 años se ha forjado entre nuestros dos pueblos y gobiernos”. Fue entonces el momento en que el Jefe de Estado, a través de varios ejemplos, hizo alusión a la grandeza del pueblo ruso. Y desarrolló esa idea mientras describía la admiración que el Comandante en Jefe sentía por esa nación que supo llevar seres humanos al cosmos, que mostró una inmensa capacidad de sacrificio cuando se enfrentó a las fuerzas fascistas.

“Estimados amigos, compañeros, quiero recordar con profundo agradecimiento -dijo el mandatario- las bellas palabras que en nombre del pueblo ruso escribiera el Presidente Vladimir Putin ante el fallecimiento de Fidel, hace seis años”. Y ese fue el momento de traer a colación lo que dijera Putin en aquellas horas tan tristes: Fidel Castro era un amigo sincero en el que Rusia podía confiar, e hizo una enorme contribución a la formación y al desarrollo de las relaciones ruso-cubanas, a la estrecha cooperación estratégica en todos los campos.

“Los lazos entre Rusia y Cuba son indestructibles. Fidel fundó sus bases, Raúl las desarrolló, y nosotros le daremos continuidad”, dijo el mandatario del país caribeño; y en esas palabras habitaban la fortaleza de una hermandad muy larga, de una sintonía que ya es irreversible.

“Rusia sabe que podrá seguir contando con Cuba”, dijo Díaz-Canel; y ciertos sentimientos, como el de la fraternidad, se hicieron sentir con más intensidad que la del frío en Moscú.

Todo se volvió estremecedor cuando, en tierra tan distante de Cuba, y sin embargo tan querida, se escuchó la Marcha del 26 de Julio.

La historia emergió con sus deslumbrantes trascendencias: Fidel había sido artífice de la cercanía entre dos naciones, y lo hizo de tal forma, que el cariño y el respeto recíprocos no se han desvanecido, como si aquellas largas pláticas se siguieran produciendo, lo mismo en una noche de nieve, que en una mañana de sol quemante.

 

 

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