“Mi gran intuición es la acupuntura urbana”: Federica Matta

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La escultora e ilustradora francesa-chilena explica que “cuando ves un lugar que está sin energía, vas y colocas un color, una forma, un objeto, y cambian todas las conexiones energéticas del lugar”. Con esa motivación diseñó esculturas para que jueguen niños y niñas, para que se conecten los adultos, y consagró esa obra en la Plaza Brasil de Santiago, en una escuela rural mapuche y un espacio en La Serena. Convencida de que “la parte artística viene de la energía de la gente”, trabajará un proyecto en la Plaza Garín en Quinta Normal, en unas escuelas en Quilpué y laborará con estudiantes y profesionales de la Universidad Técnica Metropolitana. Revela que “tengo un proyecto de esculturas que durante el día recojan la energía solar y que den luz durante la noche en ese espacio público”. En varios países son muy conocidos sus afiches coloridos, llenos de extrañas figuras y estilizados textos, dedicados a temas sociales, medioambientales, al Foro Social, a la nueva Constitución chilena y hasta la campaña presidencial de Lula Da Silva. “Es el compromiso de nacer, es el compromiso humano”, enfatizando que “todos los artistas hacen política”.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 11/11/2022. Federica Matta Pope, vino por primera vez a Chile en 1991, pese a estar vinculada al país desde pequeña. Se conectó con la realidad de muchos lugares en distintas ciudades y pueblos, con la actitud de la gente, y se convenció de ligar su labor de escultura y pintora a estas tierras.

En entrevista precisa que su obra, en lo esencial, “no es de museo”, sino de espacios públicos donde la gente, sobre todo los niños y niñas, conviven con sus esculturas, y de difusiones masivas en calles y muros, casas y sedes sociales, de sus coloridos afiches.

Un camino de conexión directa con los espacios urbanos y con la gente. Así fue como se metió en un proyecto de esculturas en la Plaza Brasil, en 1993, de juegos infantiles en la escuela mapuche de Regolil, las 12 “flores mágicas” instaladas en calles de La Serena y las pinturas en una estación en Quilpué.

Revela a El Siglo que “vamos a empezar nuevas aventuras en Chile” y las adelanta: un parque ecológico feminista en la Plaza Garín en Quinta Normal, instalación de obras en escuelas de Quilpué, y un trabajo con la UTEM (Universidad Tecnológica Metropolitana) “sobre la percepción del espacio público y las intervenciones creativas”. Entusiasta, sonriendo, avisa que “tengo un proyecto de esculturas que durante el día recojan la energía solar y que den luz durante la noche en ese espacio público, eso es darle luz a la gente, con la luz combates la violencia”. A mediados de 2024, además, saldrá un libro por los 30 años de la Plaza Brasil.

Explica que “mi gran intuición es la acupuntura urbana. Cuando ves un lugar que está sin energía, vas y colocas un color, una forma, un objeto, y cambian todas las conexiones energéticas del lugar. El trabajo es encontrar el lugar justo donde lo harás”.

¿Esto es lo que se llama llevar la cultura al pueblo? Responde: “No, es al contrario. Yo voy a los lugares, soy una persona que llega de fuera y que recibe y después da”.

Coloca de ejemplo lo realizado en la escuela mapuche. “En el sur, en esa escuela, concreté una idea muy simple, que son dos bancos y un sol, y ahí se juega, con la inspiración que me dio la cultura mapuche de otra percepción del espacio y del tiempo”, comenta.

¿Cómo empezó todo aquí en Chile?

Cuando llegué en 1991, yo no sabía nada del país. Sabía un poco del golpe de Estado, de las violaciones a los derechos humanos, tenía una mirada muy política, así que no tenía realmente una visión del país. Decidí pasear por la ciudad, recorrerla, y lo que me impresionó mucho fue la sensación de miedo de la gente, de la distancia de la gente. Estuve en la Plaza Brasil, la vi vacía, sin gente, y entonces pensé, qué podemos hacer para que la gente regrese a la plaza, para que la ocupe. Pensé en los niños, en las niñas, porque ellos salen, juegan, caminan, no son como nosotros, como los adultos. Pensé: la energía va a venir de los niños, que están menos traumatizados que nosotros. Y funcionó.

Tú eres pintoras, se conocen mucho tus afiches coloridos, estilizados, llenos de figuras extrañas, de animales, de vegetación, Hiciste muchos carteles por el Foro Social y recientemente por el Apruebo, por una nueva Constitución…

Es un método en que una situación me llama la atención y entonces yo me conecto, y lo que pasó con la nueva Constitución fue que para leerla bien, tenía que dibujarla, para entrar en cada Artículo, para traducirlos, cómo los conectaba, cómo los entendía, y fue dibujando. Fue una forma también de pasar una energía de algo que era muy importante.

Debió ser difícil llevar las ideas del texto constitucional a ilustraciones, a unos afiches.

No, porque viene solo, llega sola la idea, la inspiración y lo que mostrarás a los demás, y tuvo efectos, sirvió para promover la Constitución. Mira, hice unos carteles para la campaña presidencial de Lula Da Silva, en Brasil, y tenía miedo por lo que había pasado en el plebiscito acá en Chile, que se perdió, y entonces tenía miedo que en Brasil pudiéramos perder. Pensé que si perdíamos, no les íbamos a regalar la tristeza a esos que apoyan a (Jair) Bolsonaro. Sin miedo podemos responder de otra manera.

Claro, tus carteles son de mucho colorido, muy optimistas, muy vivos, llenos de animales, de naturaleza, tienen mucha alegría.

Eso es así, esa es mi idea, aunque yo personalmente no soy así. Expreso todo eso en mis relacionamientos, en lo que hago, pero no soy así. Hay una frase que me encantó de un poeta francés de 1920, que dijo que a nosotros nos toca organizar el pesimismo…Luis Sepúlveda decía: Claro que vamos a perder, somos buenos para perder, y todo eso lo tenemos que integrar no como depresión, sino como parte del camino que recorremos.

En el último tiempo la ciudad se llena de grafitis, de rayados, de murales, es algo que se toma las ciudades. Hubo una experiencia con los murales en los tiempos de la Unidad Popular…

En la época de la Unidad Popular los murales o los rayados eran para crear consciencia, iluminar la ciudad con imágenes, era algo optimista. Lo de ahora es más duro, refleja un nivel de angustia, se ve el miedo y la rabia de los jóvenes, hay algo que es muy compulsivo,  ellos ahora están en otra dimensión, ya no es el mural de antes, no se puede comparar a lo que había antes en los muros, ahora todo es más diverso, hay otras motivaciones para rayar los muros.

Hiciste esculturas en una plaza popular y en una escuela mapuche, pensaste en los niños. Hiciste muchos carteles relacionados con procesos sociales, con la nueva Constitución, con momentos contingentes. ¿Eso es compromiso político del artista?

Es el compromiso de nacer, es el compromiso humano. Nacimos y viene el cómo nos conectamos con los otros, cómo reaccionamos frente a la injusticia, frente a la agresión, cómo valoramos la dignidad, eso es parte de algo humano. Pienso que todos los artistas hacen política, ¿no?

“Estamos todos construyendo para entender este viaje”

¿Cómo es tu conexión Francia-Chile?

Yo crecí en París, desde pequeña viví en París y ahí estaba todo, la multiculturalidad, gente de todo el mundo, y siempre sentí que eso era como oro, era maravilloso, era estar conectada en muchas dimensiones. Chile para mí es la experiencia con el periódico Le Monde Diplomatique-Chile, una especie de laboratorio increíble de intuición y aproximación social, y desde que vine me sentí muy conectada. Bueno, me pasa con Brasil, con Irán, me pasa con muchos lugares.

¿Por qué sueles decir que estás en un viaje por lo desconocido?

En este mundo tan misterioso en el cual estamos, nuestra percepción de la realidad, mi percepción, ayuda a tú percepción, y tú percepción me ayuda a mí, estamos todos construyendo para entender este viaje, que tiene mucho de desconocido.

Cuando vas a trabajar una escultura, vas a hacer un afiche, ¿dónde trabajas, cuál es tu espacio?

Mi taller es mi cuaderno. Todo lo hago ahí. Lo abro y voy creando, veo lo que está pasando, escucho, y después dibujo, y creo que sale una visión que es justa, va saliendo una energía.

¿Cómo vives esta especie de ofensiva ultraconservadora, nacionalista, incluso fascista? Se ve en Francia, en Chile…

Creo que eso siempre ha estado, nunca se ha ido. Tenemos la idea de que como creemos que somos buenas personas, vamos a convencer a los otros, pero al final no es una cuestión de ideas, de moral, es una cuestión económica, y mucho de la economía de ahora es fascista.

Puede que las respuestas políticas y comunicacionales sean insuficientes ante realidades culturales, sociológicas.

Primero, la cultura es colectiva. Luego, necesitamos una educación artística, filosófica, espiritual, económica, matemática. Se necesita la experiencia de la cultura en las escuelas, no vale la idea de que los artistas representan todo, es una de las voces, pero todas y todos, niños y niñas, los adultos, todos son artistas y pueden participar de manera creativa en lo que estamos construyendo. Puede que no sea arte de museo, pero sea arte de vivir. Esa es una respuesta ante lo que estamos viviendo.

Está el factor de la tecnología, el uso de equipos y plataformas para comunicarse, para actuar.

Es como una religión. Eso nos afecta en lo más profundo como personas. Nos afecta en nuestra conexión, es una adicción. Espero que no nos impacte tanto.

¿Tienes un referente artístico, intelectual, en Chile?

Gabriela Mistral, por sus escritos y su trabajo en educación de niñas y niños.

“No podemos minimizar el deseo de mucha gente de que las cosas no cambien”

Supe que estuviste con el Presidente Gabriel Boric en La Moneda. ¿Qué te pareció él?

Muy observador, muy inteligente, a mí me encanta este Gobierno y tiene todo mi apoyo. Están trabajando en una situación tan difícil, y no con respuestas hechas, trabajan para crear respuestas. Se puede criticar y criticar, la cuestión es cómo se hace, cómo se encuentran respuestas. Eso de no tener experiencia, es la definición de la vida. No tenemos experiencia, las cosas cambian cada día, ¿quién tiene la experiencia?, podemos tener experiencia sobre los métodos, en eso se puede pedir ayuda, pero en lo que vivimos nadie tiene la experiencia. Yo quisiera invitar a todos a mirar un nuevo Chile, sin miedo, y con energía positiva, porque este país y este Gobierno es una luz para mucha gente en el mundo. Yo le dije al Presidente Boric que la gente lo está mirando, no sé si da cuenta del apoyo, del cariño que hay para Chile y para él.

¿Y qué te parece este país del 62% de rechazo al texto de una nueva Constitución?

No podemos minimizar el deseo de mucha gente de que las cosas no cambien. Ya sabemos aquello de que todo cambia para que nada cambie, es como esas escaleras mecánicas o tapetes mecánicos de los aeropuertos, si tú no caminas, te va regresando, eso pasa con mucha gente. Tenemos que caminar, quizá no tan rápido, aunque esa nueva Constitución no era tan revolucionaria, era lo que se aplica en muchísimos países, pero tenía una dimensión poética que era nueva, por eso a los europeos, a los estadounidenses, les gustó tanto, pero bueno, aquí no avanzó.

El 2023 se cumplirán 50 años del golpe de Estado contra el Presidente Salvador Allende. ¿Pintarás algo, harás algo?

Me gustaría hacer un gesto simbólico, artístico, para enfrentar nuestros traumas. Morimos, desaparecimos, pero estamos aquí.

 

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