La ultraderecha amenaza la estabilidad democrática en Brasil

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Las fuerzas políticas y sociales progresistas, democráticas y de izquierda permanecen alertas ante el complicado escenario. Hay preocupación de varios gobiernos, entre ellos de México, Estados Unidos, y Argentina. Jair Bolsonaro, el amigo político de José Antonio Kast y de la UDI, no reconoció explícitamente el triunfo electoral de Luiz Inacio Lula Da Silva y respaldó las acciones subversivas de los camioneros que llamaron a un golpe de Estado, como ocurrió en diversas ocasiones con los camioneros chilenos. El derrotado mandatario de extrema derecha invocó a Dios, la Patria y la familia, para justificar una actitud antidemocrática, en un libreto conocido en Chile a manos de la derecha y la ultraderecha.

Equipo “El Siglo”. Sao Paulo. Santiago. 01/11/2022. La ultraderecha metió a Brasil este martes en un ambiente de inestabilidad institucional y democrática, liderada por el derrotado mandatario de extrema derecha, Jair Bolsonaro, camioneros subversivos y sectores ultraconservadores de distintos ámbitos del país.

Primero fue el corte de caminos y carreteras a manos de camioneros que rehusaron reconocer el logro electoral de Luiz Inacio Lula Da Silva en las elecciones del pasado domingo, luego vinieron expresiones de tensión de parte del gran empresariado y altos mandos de las Fuerzas Armadas, y este día Bolsonaro habló, después de 48 horas en silencio, y no reconoció explícitamente el triunfo de Lula, tensionando más al país y abriendo un hilo de incertidumbre.

Las fuerzas políticas y sociales progresistas, democráticas y de izquierda permanecen alertas ante el complicado escenario. Extraoficialmente se dijo que Da Silva, el Presidente Electo, pidió al Partido de los Trabajadores (PT) y otras organizaciones, no salir a contestar a Bolsonaro ni a contrarrestar a los camioneros y otros grupos de extrema derecha.

Se sabe que en el equipo político de Lula y en las direcciones políticas de la coalición que lo respaldó, se está siguiendo paso a paso la escalada que está desarrollando la ultraderecha, y habría contacto con altos mandos militares y seguimiento a la situación en los cuarteles estratégicos.

Varios gobiernos de la región y el mundo están mirando con atención los acontecimientos, sobre todo la actitud de Jair Bolsonaro y las fuerzas que lo respaldan, sin olvidar que sigue siendo, pese a todo, el jefe del Ejecutivo. Uno de los gobiernos preocupado y que reconoce el triunfo de Da Silva, es el de Estados Unidos. También hay contacto permanente con Brasilia y Sao Paulo desde las presidencias de México y Argentina.

Bolsonaro habló después de 48 horas de producida su derrota, un hecho de por sí anómalo y que no contribuyó a un proceso electoral democráticamente impecable, y la único que podría tomarse implícitamente como un reconocimiento al triunfo de Lula es que afirmó que “seguiré cumpliendo todos los mandatos de la Constitución”, aunque algunos dicen que puede ser una frase justificados de una acción golpista.

En su intento de imponerse por la fuerza tácita y erigirse como líder en el país, Jair Bolsonaro indicó en su discurso de poco más de dos minutos que “ahora seré el líder de millones de brasileros que como yo defienden la libertad económica, la libertad religiosa, la libertad de opinión. Estamos más vivos que nunca”.

El líder de la extrema derecha brasilera respaldó la acción de los camioneros y otras manifestaciones llamando a desconocer el resultado y pidiendo a las Fuerzas Armadas que provoquen un golpe de Estado, pidió que sean pacíficas, y alentó a los sectores que están expresando un rechazo a la institucionalidad y la elección del domingo recién pasado.

En una analogía antojadiza y provocadora, Bolsonaro dijo que es la izquierda la que “siempre han predicado en la población, como invasión de propiedades y destrucción del patrimonio”, apoyando las protestas de sus partidarios de estos días.

Y apeló a la fuerza alcanzada en el Parlamento y gobernaciones: “Nuestra robusta representación en el Congreso, muestra la fuerza de los valores Dios, Patria, Familia y Libertad; formamos diversos liderazgos en Brasil”.

Jair Bolsonaro, el amigo político de José Antonio Kast y de la UDI de Chile, no reconoció explícitamente el triunfo electoral de Luiz Inacio Lula Da Silva y respaldó las acciones subversivas de los camioneros que llamaron a un golpe de Estado, como ocurrió en diversas ocasiones con los camioneros chilenos. El derrotado mandatario de extrema derecha invocó a Dios, la Patria y la familia, para justificar una actitud antidemocrática, en un libreto conocido en Chile a manos de la derecha y la ultraderecha.

En más de 20 ciudades se vive una situación de desorden y tensión. Fuerzas de seguridad comenzaron a desbloquear las rutas, en algunos casos con balas de goma y gases lacrimógenos, por orden judicial.

 

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