Conversar no es entrevistar

Grandes entrevistadores en Chile fueron Lenka Franulic, Luis Hernández Parker, Raquel Correa, Tito Mundt, Eugenio Lira Massi, José Gómez López, indistintamente para la prensa escrita, la radio o la televisión. Hoy el género aparece bastante desvirtuado, utilizado como medio de mera entretención o testimonial sino para confrontarlo en debates a menudo banales e inconducentes.

José Luis Córdova. Periodista. 19/09/2022. Ahora les dio por “conversar”. Este nuevo ciclo televisivo partió con Martín Cárcamo y su espacio “De tú a tú”, grabado durante visitas privadas a su domicilio personal; después, Pancho Saavedra con “Te paso a buscar”, conversando con figuras populares recorriendo su entorno habitual por Canal 13; siguió la novedad de Eduardo Fuentes (ex La Red) en TVN con “Buenas noches a todos” y Julio César Rodríguez en CHV con “Pero con respeto”, entre otros programas de conversación.

En definitiva, estos programas dependen de la calidad histriónica o capacidades verbales y argumentativas de los entrevistados, sumada a cierta empatía o popularidad del entrevistador. Es decir, en definitiva se trata de una forma peculiar de montar un show respecto a una conversación informal.

Conversar es hablar (una persona) con otra sobre algo, alternando los turnos de palabra. El diccionario refiere que es la acción y efecto de hablar familiarmente una o varias personas con otra u otras. Una entrevista es muy diferente, se trata de un diálogo entre dos o más personas, donde uno formula preguntas y el entrevistado las responde. Se trata de una técnica con diversos objetivos: informar, investigar y pesquisar situaciones o para conocer argumentos, habilidades, capacidades e intereses de ciertas personas.

En la técnica periodística el género de entrevistas es tal vez el más complejo. Implica una preparación previa para abordar al personaje en cuestión, sobre todo si no se trata de una entrevista testimonial, en terreno, sobre alguna situación coyuntural (accidente, delitos, declaraciones de carácter político, económico, legislativo o judicial).

La entrevista de contingencia o actualidad a alguna autoridad, representante público o dirigente gremial, político o social incluye preguntas directas: “¿Qué cree usted acerca de…?” otras reflexivas “¿Cuál es su impresión frente a..?” y otras de interpretación: “Está usted diciendo que…”, sobre la base de conjeturas: “Supongamos que usted…”

Algo diferente es la entrevista de perfil, mediante la cual se trata de dar a conocer a un personaje, su trayectoria, anhelos, afectos, con emotividad y un importante grado de subjetividad, tanto de parte del entrevistador como del entrevistado para conseguir un retrato hablado de este último.

El famoso entrevistador norteamericano Larry King -del cual Tomás Mosciatti es un patético simulador- señala que “una entrevista es como una caminata que solo termina cuando llega a su destino, luego de dejarse llevar por la curiosidad, siempre que el entrevistador sea fiel a sí mismo y respetuoso del otro”. No es el caso de Mosciatti.

Hoy en día los entrevistadores -animadores, periodistas, comunicadores- compiten con el entrevistado en cuestión, intentan superarlo en argumentaciones, los desafían y desvirtúan sus afirmaciones como si se tratara de un diálogo desde una cierta superioridad cognitiva y hasta moral. Insoportable y que no aporta nada en la comunicación periodística.

Entretener -claro- basta con comportarse de manera graciosa, implementar situaciones risibles, contrapreguntar con objetivos específicos, a menudo cuestionables de acuerdo a la orientación del medio, las pautas de redacción y el pensamiento del entrevistador. Tampoco basta con la empatía o familiaridad entre las partes, ni mucho menos con enfrentamientos verbales.

Otro triste ejemplo de los excesos de los comunicadores lo dio el colega Rodrigo Sepúlveda que, en el Mega, intentó pautear al Presidente Boric a propósito de terribles hechos de violencia delictual, tratando de minimizar el justo homenaje a los detenidos desaparecidos y ejecutados que el mandatario realizaba en La Moneda, precisamente el 11 de septiembre. Una insolencia imperdonable.

Grandes entrevistadores en Chile fueron Lenka Franulic, Luis Hernández Parker, Raquel Correa, Tito Mundt, Eugenio Lira Massi, José Gómez López, indistintamente para la prensa escrita, la radio o la televisión. Hoy el género aparece bastante desvirtuado, utilizado como medio de mera entretención o testimonial sino para confrontarlo en debates a menudo banales e inconducentes.

La recuperación de la entrevista como un género superior parece ser una necesidad si estimamos conveniente que el derecho a la comunicación alcance niveles de connotación constitucional como los demás derechos sociales universales en democracia.

 

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