El reajuste de fuerzas dentro del gabinete ministerial

“Socialismo Democrático” entró con fuerza al Gobierno. Frente Amplio perdió dos posiciones en el comité político de La Moneda y el PC ganó una silla. El bochorno en torno de nombramiento de Subsecretario de Interior.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 06/09/2022. Con los nombramientos de Carolina Tohá (Partido por la Democracia) en Interior y Ana Lya Uriarte (Partido Socialista) en el ministro Secretaría General de Gobierno (Segpres), entró con fuerza en el Gobierno el conglomerado Socialismo Democrático (SD).

Desde antes del plebiscito y con mayor intensidad conocidos los resultados de la derrota del Apruebo, junto a una serie de errores no forzados y presiones hacia quienes encabezan Interior (Izkia Siches) y Segpres (Giorgio Jackson), se había instalado la tesis de que era necesario incorporar con potencia a representantes de SD en el equipo ministerial y, se dijo, “equilibrar” fuerzas con Apruebo Dignidad (AD), sobre todo en el comité político de La Moneda.

Personeros políticos, analistas y columnistas públicamente, y dirigentes políticos en privado, apuntaban a que se requería “figuras” con experiencia, redes políticas y manejo en las lides de Gobierno, apuntando a SD e inclusive haciendo referencias a la ex Concertación.

En ese camino entraron Tohá y Uriarte que, además, son consideradas dentro de la corriente bacheletista, aunque muchos dan por descontada esa categorización.

Otro dato de la causa es que ambas, junto al Presidente Gabriel Boric, tendrán que conducir los derroteros políticos de esta nueva etapa abierta en el tiempo pos plebiscito, donde la ingeniería en torno de la continuidad del proceso constituyente, el cumplimiento del programa de transformaciones estructurales (principalmente tributaria, pensiones y salud), el enfrentamiento de las dificultades económicas y el alza del costo de la vida, los planes contra la delincuencia y delitos de alta connotación, la complicada situación en La Araucanía, serán temas fundamentales a considerar y enfrentar.

Quedó tácitamente establecido que desde las filas de Apruebo Dignidad no había con quién contar para reemplazar a Siches y Jackson (claramente mal evaluados y con déficit de gestión) o que, al menos, el sendero para mostrar un ajuste con impacto positivo, pasaba por colocar a personajes como las dos nuevas ministras.

En definitiva no es menor, más bien es algo mayor, que fieles representantes del PPD y el PS, antiguas funcionarias de gobiernos de la Concertación, lideren hoy las carteras más importantes del gabinete ministerial.

En rigor, por lo demás, no se produjeron cambios muy fuertes en las representaciones de los partidos de los dos conglomerados del oficialismo, manteniéndose cuantitativamente el número de sillones ministeriales por colectividades.

El episodio Cataldo y el PC

En el rubro de reacomodos buscando equilibrios y señales, se produjo la decisión del Presidente Boric de integrar al comité político a la ministra de Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, militante del Partido Comunista, contribuyendo a reforzar la presencia de Apruebo Dignidad. Es importante la consideración de una integrante del PC sumada al equipo de La Moneda en este contexto de modificación ministerial.

Un gesto que puede considerar el PC, después del bochorno en torno al inicial nombramiento de Nicolás Cataldo, militante comunista, que era subsecretario de Educación, a cargo de la Subsecretaría del Interior, un puesto de mucha importancia. Pero conocida la designación de parte del mandatario, se desató una ola de protesta y presiones desde la derecha, la ultraderecha y sectores ligados a la ex Concertación, con amplificación en los medios de prensa y redes sociales, porque hace muchos años Cataldo acusó de “torturadores” a Carabineros (en el marco de una fuerte represión de la policía uniformada a estudiantes), al tiempo que se cuestionó su militancia política.

El resultado fue que, de acuerdo a versiones hasta ahora extraoficiales, se dieron conversaciones y llamadas en la oficina presidencial, y ante la amenaza de los partidos de derecha de no concurrir a La Moneda a una conversación sobre el futuro del proceso constituyente y de no recibir a Cataldo en el Parlamento, el Presidente habría decidido echar atrás el nombramiento del militante del PC.

De acuerdo con funcionarios de Gobierno y dirigentes de Apruebo Dignidad, eso fue un tratamiento inadecuado hacia el Partido Comunista y un episodio desprolijo, porque todos los antecedentes de Nicolás Cataldo estaban hace tiempo, así como el análisis (se supone) del efecto de tener a un comunista de Subsecretario de Interior.

Por cierto, como efecto colateral, ese arrepentimiento de última hora del mandatario, habría abortado el nombramiento de Manuel Monsalve (PS) a cargo de la Segpres, y que tuviera que continuar como Subsecretario de Interior.

Otra dato respecto al PC, es que perdió uno de los tres ministerios que tiene, con la salida de Flavio Salazar de la cartera de Ciencia y Tecnología.

Jackson continúa, Siches se fue

Otro movimiento político específico de Gabriel Boric, fue garantizar que siguiera en el gabinete y cerca de él, el ex ministro de la Segpres, Giorgio Jackson, y para eso lo trasplantó al Ministerio de Desarrollo Social, que tiene una enorme importancia en los planes del Gobierno y especialmente respecto a la región de La Araucanía, metida en una constante crisis.

Claro que Jackson, hasta donde se puede saber, cumple roles políticos más extensos en torno del mandatario, es un amigo, hombre de confianza e interlocutor en variedad de temas. Desde hace mucho tiempo.

Al contrario de Izkia Siches, Jackson no era un personaje de llegar y quitar. La ex ministra partió con serios errores, controversias comunicacionales, pasos cuestionables y provocó problemas de alta magnitud al Gobierno. Hubo un momento en que en opinión transversal, había perdido autoridad y legitimidad como jefa del equipo de ministras y ministros y trabajó varios meses sabiendo que iba a salir. Es más que una anécdota que a Ana Lya Uriarte, ahora ministra de la Segpres, la hayan colocado en su momento de jefa de gabinete de Siches…en lo que algunos interpretaron como que era una especie de ministra de hecho.

Datos para la nueva etapa

Esta fue una reingeniería que, parafraseando al Presidente Boric, fue con dolor. En lo personal, tuvo que sacar de sus puestos a dos personas de su confianza y con apego de amistad, y en lo político hacer cambios en dos de los puestos estratégicos del equipo ministerial a seis meses de iniciar su administración.

Pero sobre todo fue un reajuste para la nueva etapa que empieza no sólo el Gobierno, sino que el país y las distintas fuerzas políticas y sociales, con los sabidos componentes de la economía, la delincuencia y los sucesos de La Araucanía, y la continuidad del procesos constituyente, entre otros asuntos.

Quedaron en el gabinete ministras y ministros evaluados muy positivamente en su desempeño y que parecen constituir un respaldo eficaz e importante para el mandatario. Son los casos de la vocera, Camila Vallejo, del ministro de Hacienda, Mario Marcel, y de la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana.

Se supone y espera que más allá de nombres, con el respaldo sólido de los dos conglomerados, Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, que constituyen el soporte político y la base electoral del actual Gobierno.

Como siempre, no todos los partidos deben haber quedado satisfechos y quizá en algunos hay molestias, pero es explícito el compromiso a seguir apoyando a Boric y el programa de Gobierno que tiene en carpeta reformas estratégicas como la tributaria y la de pensiones, y objetivos prioritarios en salud, vivienda, educación, medioambiente, seguridad pública, migración y economía.

En el tránsito que se inicia este día, sin duda que los ojos estarán puestos en los desempeños de Carolina Tohá y Ana Lya Uriarte.

 

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