“Hoy no es posible hacer política, sin la presencia de las mujeres”

Así lo señaló en entrevista el periodista y analista alemán, Toni Keppeler. “Este movimiento de las mujeres en América Latina, no nace en figuras como Camila Vallejo, Elisa Loncón o la nueva Vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, que sin duda son parte de este colectivo, el movimiento surge de aquellas mujeres empoderadas que iniciaron una lucha grande en favor del aborto, de paridad y otras demandas relevantes”, indicó en entrevista.

Margarita Pastene Valladares. Periodista. 08/2022. ElSiglo.cl entrevistó al destacado periodista alemán Toni Keppeler, quien desde hace ya tres décadas se ocupa de los acontecimientos políticos de América Latina con entregas informativas para relevantes medios europeos, además de su trabajo para la agencia Latinoamedia, creada en el 2010 y de la que es fundador. Desde esta “empresa transatlántica de medios, la más pequeña del mundo, nos dedicamos a grandes formatos para contar historias de América Latina y el Caribe, además de realizar comentarios y análisis”, indicó.

¿Cuán cierto es que el mundo está mirando a Chile con admiración?

Se ve desde fuera a Chile con esperanza, como un ejemplo y un liderazgo para este nuevo panorama de América Latina, con nuevos y nuevas figuras políticas, nuevas generaciones en la política. El promedio de edad del Gobierno de (Gabriel) Boric, no supera los 40 años. Son jóvenes, que provienen de movimientos sociales y estudiantiles, saben gobernar y lo están demostrando.

Agrega que “además, se ve con admiración lo que está ocurriendo con la propuesta de una nueva Constitución, no sólo por el contenido, sino por todo el proceso constituyente en sí mismo, de participación, pluralista, paritario y con representantes de los pueblos indígenas”.

Sin embargo y aunque Toni Keppeler opina que desde su perspectiva “Chile se ve bien”, no hay que desentenderse de los peligros que enfrenta el Gobierno de Boric. “Los problemas económicos que pueden ahogar las economías, considerando, además -dice- la influencia y el poder de la derecha chilena que domina gran parte del sector empresarial y el poder mediático, asociado a ello”.

Este es un aspecto que, aun cuando se promulgue una nueva Carta Magna, estará latente por un largo tiempo. Keppeler tiene razón, ya que desde el inicio y en todo el proceso constituyente, se ha visto el despliegue financiero hacia la opción del Rechazo, sumado al rol de los medios de comunicación, lo cual ha sido cuestionado por las fuerzas progresistas desde hace ya varios años. Esta situación se ha agudizado en las últimas semanas, con una prensa hegemónica favorable a ese sector que ve en la nueva Constitución, una amenaza a su sitial de privilegios y de influencia, sin contrapeso, en la política y economía nacional.

Ya en su libro  “Chile in Bewegung: Reportagen aus einem Land der Gegensätze” (“Chile en marcha: reportajes de un país de contrastes”), el periodista alemán sintetizó en esa publicación de 2016, “la transición a la democracia como proceso permanente”, el “largo dolor del pueblo mapuche” y , por cierto, los grandes movimientos estudiantiles de 2006 y 2011 y el movimiento de las mujeres porque “el miedo es pasado”, con entrevistas a dirigentes estudiantiles de entonces, entre ellas, Camila Vallejo, y a lideresas feministas, como Claudia Dides.

Desde allí que Keppeler asegura que “hoy no es posible hacer política, sin la participación y sin la presencia de las mujeres”. “Este movimiento de las mujeres en América Latina, no nace en figuras como Camila Vallejo, Elisa Loncón o la nueva Vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, que sin duda son parte de este colectivo, pero el movimiento surge de aquellas mujeres empoderadas que iniciaron una lucha grande en favor del aborto, de paridad y otras demandas relevantes. Esto lo vi en México, en Colombia y estuve en Chile el 8 de Marzo de 2020. Sólo en Santiago había más de un millón de mujeres en la calle y lo mismo había ocurrido ya antes en 2019 y 2018. Esto quiere decir que, si bien hay figuras muy relevantes, las mujeres han estado abriéndose paso en América Latina desde hace más de una década, dejando atrás un machismo que se impuso por mucho tiempo”.

Le comento que el Presidente Boric así lo ha comprendido y ha ratificado la paridad de género en su Gobierno. El periodista alemán, rectifica y aclara: “No, no, más que paridad, porque en su gabinete del total de 24 ministros y ministras, hay 14 mujeres a cargo de importantes carteras”. Tiene razón.

Y a propósito de las mujeres en el poder, aprovecha de contar que tiene un reportaje pendiente: en su momento, no pudo viajar a nuestro país por la pandemia, pero el tema sigue vigente. Se trata de las tres mujeres chilenas comunistas, que han alcanzado un gran liderazgo: Camila Vallejo, Irassi Hassler y Karol Cariola. Ahí ve Keppeler una oportunidad para los cambios que debieran estar ocurriendo también en los partidos tradicionales y en la dirigencia del Partido Comunista en Chile.

El periodista alemán piensa que la nueva izquierda latinoamericana tiene una gran ocasión para los cambios, desde sí misma. En esta nueva izquierda en América Latina -señala Keppeler- hay dos componentes indiscutibles, la juventud y las mujeres, que han sido los pilares de los cambios demandados en las protestas callejeras.

En relación a Chile, no sólo hay esperanza, sino un ejemplo de cómo hubo un cambio generacional y de mirada para conducir los destinos del país. Según Keppeler “la juventud chilena, las mujeres chilenas que habían venido gestando un movimiento social importante, el que culmina con el estallido de octubre de 2019, dieron una tremenda señal a los partidos tradicionales porque tendrán que reinventarse, dice el periodista alemán: “en los últimos años, desde los movimientos estudiantiles y de las mujeres se ha consolidado una nueva generación que ha impulsado los cambios e impuesto una nueva mirada para hacer política”. “La juventud sabe gobernar y lo está demostrando”, reitera.

Eso es para el periodista alemán lo relevante y esa debiera ser la señal para el resto de los países latinoamericanos. Dice que hay que dar paso a nuevas generaciones, “Petro es ya del pasado y sería bueno que, durante el transcurso de los cuatro años de su Gobierno, pudieran emerger, desde esa fuerza política, nuevos liderazgos en Colombia, así como también en Brasil. Si bien Lula es un líder indiscutible y su capital político está en las bases sociales, del mismo modo, debieran avanzar hacia el protagonismo de nuevas y nuevos actores en la política brasileña”.

América Latina y Estados Unidos

En medio de los avances de las transformaciones sociales en los países latinoamericanos, con gobiernos de izquierda y centro izquierda como en México, Bolivia, Argentina y Chile y a pocos meses del triunfo de Gustavo Petro en Colombia, además de Lula liderando las encuestas en Brasil, Estados Unidos había convocado en junio de este año a la Cumbre de las Américas. Ante una invitación de Estados Unidos sesgada y restrictiva hubo reacciones concretas desde los gobernantes latinoamericanos: algunos no asistieron y otros plantearon ante los y las representantes de Estados Unidos, que “no se puede plantear una nueva agenda, no se puede pensar en una nueva relación si se sigue con viejas estructuras”, según expresó Marcelo Ebrard, el ministro de Exteriores de México, que acudió en representación del Presidente mexicano Manuel López Obrador.

¿Cómo ves este nuevo empoderamiento de los países de América Latina?

Si bien este encuentro no tiene una mayor importancia, claro que se advierte una nueva postura de los gobernantes latinoamericanos, aunque hay que separar dos grupos de presidentes que se pronunciaron o asistieron a este encuentro. Los que solidarizaron con Cuba, Nicaragua y Venezuela y que dijeron, sin estos países, no hay Cumbre, así es que nos restamos y quienes se plantean con claridad, exigiendo relaciones de mayor respeto y compromiso. Pero también, en este encuentro, hubo ausencia de parte de El Salvador y de Guatemala, y eso se trata de otra cosa. Esos son presidentes de derecha, y no asistieron porque Estados Unidos les está diciendo que tienen que hacer algo contra la corrupción. En este sentido, yo diría que Estados Unidos, quizás no tienen el derecho de decir eso a otros países, pero tienen razón, porque hay mucha corrupción en El Salvador y Guatemala.

¿Cómo ves a futuro la relación de América Latina y Estados Unidos?

En lo que se refiere a la relación entre Estados Unidos y América Latina, actualmente y también hacia el futuro, yo veo que (Joe) Biden, como (Donald) Trump, como (Barack) Obama y (George) Bush, quiere decir los últimos gobiernos de Estados Unidos, no tomaron muy en serio la relaciones de Estados Unidos y América Latina. Dicho de otra manera, se preocuparon por otras cosas. Primero, todo lo relacionado con Afganistán y el Medio Oriente, se concentraron en eso. Después, Obama no logró salir de los conflictos en el Medio Oriente, y aunque hizo algo bueno con las relaciones con Cuba, algo que antes no se imaginaba, pero se quedó en sólo las intenciones. Trump, en cambio, no se interesó para nada más que la política interna de Estados Unidos. Hoy Biden, creo que pensaba que con el sólo hecho de ser un demócrata, bastaría para mejorar las relaciones con América Latina, sin embargo, hoy su preocupación está en Ucrania y Rusia. Antes lo fue China. Y la relación que el proyectó hacia América Latina, era simplemente, frenar el avance de China hacia esos países. Creo que los presidentes latinoamericanos, se han dado cuenta de eso, y no quieren, como en la Guerra Fría, estar en medio de un conflicto ahora entre Estados Unidos y China, en donde los intereses, en realidad, no tienen nada que ver con América Latina”.

¿De qué manera podría influir el nuevo Presidente de Colombia, Gustavo Petro en esta relación de Estados Unidos y América Latina?

Ante todo, es necesario decir que Colombia era como una base militar de Estados Unidos, desde que comenzó la guerra contra la droga. Eso se tiene que terminar poco a poco. Así como ocurrió también antes en Ecuador, que también tenía bases militares estadounidenses. La más famosa era la Base de Manta, ubicada al norte de ese país, y el entonces Presidente Rafael Correa, terminó con eso. Algo similar pienso que podría ocurrir en Colombia. Pero, creo que otra cosa más importante quizás que lo militar, son las relaciones entre Colombia y Venezuela. Colombia estuvo siempre a disposición de Estados Unidos, quiere decir en el bloqueo, en la guerra económica, y así como también los intentos de golpe de Estado, siempre empezaron en Colombia. Eso tendrá que cambiar, porque Petro ya lo había dicho en su campaña que va a mejorar las relaciones con Venezuela, que Venezuela será un país vecino, un país amigo.

En cuanto a ver a Colombia como referente de los cambios para América Latina, Keppeler no lo ve tan así. Dice que si bien “asumió Gustavo Petro, como el primer Presidente de izquierda en el país sudamericano, lo que aun cuando es una buena señal, se queda por el momento en lo simbólico. Petro no tiene mayoría en el Congreso, y la derecha en Colombia, la ultra derecha es muy militante, lo que dificulta el camino”.

Así como Keppeler advierte sobre los peligros que podrían perjudicar los procesos de cambios en Chile, y en todos los gobiernos progresistas de América Latina, ve en Colombia, un peligro aún: “Yo ni siquiera excluiría la posibilidad de un atento en contra de Petro. Esta ha sido la realidad de Colombia el crimen político como instrumento para frenar a líderes sociales.  Luego de los acuerdos de paz, con la FARC, este país sudamericano registró más de 300 muertes violentas de políticos y líderes sociales que estaban teniendo un rol relevante en ese proceso”.

Recordemos que en 2016 el Gobierno colombiano y la guerrilla FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) acordaron terminar con 50 años de conflicto armado. Sin embargo, en enero de 2021, fueron asesinadas 45 personas en 12 masacres, según artículo The Conversation y publicado por Ciper Chile en marzo de ese año, en el que se advertía que “nuevos grupos paramilitares, narcotraficantes y ex milicianos están utilizando las masacres como una forma de resolver disputas”.

Es más, “la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Colombia y la organización de derechos humanos Human Rights Watch han registrado el asesinato de 261 excombatientes de las FARC y de más de 400 defensores de derechos humanos y líderes sociales desde 2016”, según esa publicación. Así lo ratifica también Keppeler, quien considera que no se puede soslayar esa situación, en la aun frágil tratativa de los acuerdos de paz y que debiera continuar avanzando ahora con Gustavo Petros. “Si bien el Presidente colombiano está logrando negociaciones con sectores conservadores para poder avanzar en transformaciones sociales que hay que hacer, no se puede dejar de considerar a la ultra derecha”.

Keppeler se dio un tiempo para conversar con nuestro medio, entre las presentaciones en Alemania de su reciente libro “Schwarzer Widerstand -Sklaverei und Rassismus in Lateinamerika und der Karibik” (Resistencia Negra – Esclavitud y Racismo en América Latina y el Caribe”) y la preparación de su viaje a El Salvador, en donde hoy se encuentra para un nuevo reportaje sobre la historia del café: “Granos amargos, la historia política, social y ambiental del café”.

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