“Viene una segunda ola progresista en la región”


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Así lo planteó Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio de Uruguay, quien expresó, en ese marco, que “el triunfo de Boric en Chile, con 35 años de edad, nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de promover y dar paso a las nuevas camadas juveniles”. En entrevista abordó aspectos del desarrollo del conglomerado uruguayo.


Juan Carlos Venturini. Agencia APU. Montevideo. 13/02/2022. La Agencia Paco Urondo (APU) fue recibida por el nuevo presidente, Fernando Pereira, en la sede central del Frente Amplio, en Montevideo, para mantener una entrevista en la que marca las perspectivas de la coalición de izquierda para pavimentar su retorno al Gobierno.

Una primera cuestión que llama la atención en la Argentina, es el amplio apoyo electoral que lograste, siendo, como sos, un representante de la Vertiente Artiguista, que más allá de su trayectoria y méritos reconocidos, no deja de ser una corriente minoritaria en la coalición.

Debe obedecer a muchas causas pero a la que yo le atribuyo una importancia fundamental es que hubo un porcentaje muy importante de la opinión de las bases de Montevideo y del interior, superior al 80%, que apoyaban mi candidatura. Eso se expresó en el Plenario del Frente Amplio donde mi candidatura fue apoyada por sectores muy diversos como la 1001 (sector acaudillado por el Partido Comunista), el Movimiento de Participación Popular (MPP, liderado por José Mugica), la Vertiente Artiguista, Fuerza Renovadora, Marea Progresista, Plataforma, PAR, Abrazo, PST y otros, con miradas muy distintas, pero que coincidieron que mi candidatura representaba una garantía de unidad y coordinación para que el Frente Amplio aborde con decisión los cambios necesarios para disputar el liderazgo político y pavimentar su retorno al gobierno. Este resultado le da a esta dirección la legitimidad necesaria para abordar esos cambios. El Frente Amplio no puede hacer una autocrítica profunda y, como resultado de ella, dejar de abordar los cambios que resultan imprescindibles, que surgen de ese balance, para retomar el liderazgo político nacional.

 

La corriente que sacó más votos esta vez fue la del Partido Comunista (1001) que superó al MPP, tradicionalmente mayoritario.

Creo que ellos tienen una militancia sindical, estudiantil y barrial muy importante, coincidiendo con el nuevo liderazgo de Oscar Andrade, que es muy potente. De todas maneras, la diferencia entre las dos corrientes es mínima. En el caso del MPP, el resultado se asienta también en un gran trabajo territorial y en el liderazgo del compañero Mugica.

 

¿Cuál es el balance de 15 años de gobierno frenteamplista? ¿Por qué se perdió?

El Frente Amplio llegó al Gobierno para transformar el país y lo transformó. El movimiento sindical se multiplicó por cuatro. Sectores como los trabajadores rurales, el servicio doméstico o la policía, se organizaron sindicalmente y adquirieron derechos de los que antes carecían. El Frente Amplio le dio una computadora a cada niño, duplicó el salario de los maestros. El Frente Amplio impulso una inversión energética que llevó el servicio a los lugares más apartados. Llegamos al 99,7 de los hogares con electrificación, y esto fue obra de la UTE, la empresa estatal que mantiene el monopolio de los servicios públicos de electricidad. La gestión de las empresas públicas fue un éxito. Antel logró construir la banda ancha mayor de América Latina y el cableado submarino de acceso a internet. En infraestructura vial es impresionante la labor realizada.

La derrota no fue por los resultados, que fueron exitosos, sino porque la derecha logró construir un relato artificial que penetró en algunos sectores. Fijate que llegaron a hablar de la “izquierda corrupta” sin que haya un solo preso o procesado. Hablaron de la “década perdida”, cuando se trató del período de mayores conquistas sociales de los últimos 50 años. Nosotros no logramos contrarrestar esa prédica insidiosa, nos despegamos de nuestra base social, los trabajadores, los cooperativistas, los pequeños productores. No comprendimos que las mejoras deben ir acompañadas de mayor participación popular en las decisiones. Para nosotros, para la izquierda, la acción y la decisión colectiva es fundamental. La prédica de la derecha hace hincapié en el individualismo y en el mérito propio, ocultando que ningún esfuerzo personal alcanza cuando desde el Estado no se promueve una política de distribución y de justicia social.

¿Cómo se para el Frente Amplio ante la actual campaña por el SI a la derogación de los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC)?

El Frente Amplio debe colocarse con modestia en la campaña, detrás de las organizaciones sociales, sindicatos, cooperativas y demás. Desde luego que todos los frenteamplistas vamos a impulsar el voto por el SI. Pero esta no es una discusión entre el Frente Amplio y el gobierno, sino entre el pueblo organizado, entre los ciudadanos, y los derechos del que se los quiere privar con esta ley. Vos imaginate que un inquilino puede ser expulsado de su vivienda si se atrasa 6 días en el pago del alquiler, sin importar si se ha quedado sin trabajo o si está en seguro de paro, o se enfermó, o cualquier otro contratiempo en su vida personal o familiar. En el referéndum se trata de una gran movilización popular en defensa de los derechos que pretenden conculcarse. Por ahora las encuestas dan ganador al SI por 49% a 43%. La gran batalla popular, con el tradicional puerta a puerta de la militancia, creo que va a aumentar esa diferencia.

Vos sabés que en el Frente de Todos, que es una coalición amplia de sectores nacionales y populares, a veces cuesta procesar las diferencias, lógicas por otra parte, en un frente plural, por lo que se visualiza al Frente Amplio, con su larga tradición de unidad en la diversidad, como un referente a seguir. ¿Qué reflexión o enseñanza se puede desprender de ello?


Tal vez habría que recordar algunos hechos históricos que fueron cimentando esa unidad. En 1965 hubo un Congreso del Pueblo que votó un programa de soluciones populares que, un año después, en 1966 fue adoptado por la CNT culminando todo el proceso de unificación sindical. El Frente Amplio adopta ese programa en 1971, y define una organicidad interna para ampliar y fortalecer esa unidad. Lo que realmente consolida ese proceso de unidad es la expresión territorial en los Comités de Base, donde todas las corrientes frenteamplistas de un barrio confluyen en una sola organización de base. Es conocido que, en muchos barrios y regiones, los frenteamplistas independientes son más numerosos que los militantes de las corrientes políticas frenteamplistas.


El Plenario del Frente Amplio es el organismo de dirección entre cada Congreso y está compuesto por un 50% de delegados de las corrientes y un 50% por representantes de las bases. Es esta fuerte presencia de las bases frenteamplistas la que cimenta la unidad. Hay que tener en cuenta que los Comités de Base están abiertos todo el tiempo, no sólo en las épocas electorales. Es decir, que los vecinos tienen la oportunidad de discutir y acordar respecto de sus necesidades e inquietudes y sobre las iniciativas sociales y políticas a encarar.


¿Cuál es tu visión sobre la nueva realidad latinoamericana?


Viene una segunda ola progresista, en algunas ocasiones con mucha fortaleza, en otras con debilidades. El triunfo de Boric en Chile, con 35 años de edad, nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de promover y dar paso a las nuevas camadas juveniles que se acercan a la lucha. En el frente Amplio es claro que una de las deficiencias que hemos tenido es no haber sabido crear las condiciones para esa renovación generacional. Ahora es el momento de intentarlo.


Este año Lula va a ganar en Brasil. Y ello va a significar un gran aliento progresista para toda América Latina. El Frente Amplio redobla su vocación de unidad y fraternidad con el gobierno del Frente de Todos en la Argentina. El compañero Mugica ha participado en actos y reuniones, con Alberto y con Cristina, donde esta vocación ha sido ratificada.


Tenemos una segunda oportunidad de integración latinoamericana. En la primera oleada no fuimos capaces de avanzar en una mayor integración económica. En la construcción de organismos supranacionales de crédito como el proyecto del Banco del Sur. Ahora se nos va presentar una segunda oportunidad.


El gobierno argentino está padeciendo las dificultades de haber recibido un país quebrado por la entrega del macrismo. El Gobierno argentino tuvo que enfrentar la pandemia con una salud pública destruida, a diferencia del gobierno de Lacalle Pou, que recibió una Salud Publica consolidada. Tenemos la plena esperanza y confianza en que el gobierno y el pueblo argentino van a superar las dificultades a través de la unidad popular, como ya lo han hecho en el pasado. El Frente Amplio va a continuar apostando a la unidad latinoamericana y, en ese camino, a la unidad y solidaridad con el gobierno argentino del Frente de Todos, para que pueda triunfar frente a los embates de la derecha, representada por el macrismo. Como dicen desde la otra orilla, eso es posible con unidad, solidaridad y organización.



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