El trazado para el nuevo gabinete

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Los temas que esperan a las y los ministros de acuerdo al programa de Gobierno de Apruebo Dignidad, las primeras medidas y los requerimientos que imponen las condiciones coyunturales, como la batalla contra el Covid-19 en un momento de aumento notable de contagios, la situación en La Araucanía con polémica por los estados de excepción, y percepciones de alta violencia en hechos delictivos. Se espera que las representaciones políticas y sociales expresadas en el nuevo gabinete ministerial, permitan el desarrollo y cumplimiento de los contenidos del programa y que en ese círculo no vayan a aparecer disidencias.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 21/01/2022. En la puesta de escena de la presentación de las y los ministros del gabinete del Presidente electo, Gabriel Boric, brillaron las sonrisas, se extendieron los abrazos, se expandieron los comentarios, y se vivió todo aquel ambiente en torno de quienes arriban a la primera línea de un Gobierno. Es la primera imagen cuando asume, en medio de gran expectativa, el nuevo y primer gabinete de una administración.

Pero en las próximas semanas vendrá el aterrizaje de gestión, donde la puesta en escena será un grato recuerdo, y las y los ministros encararán sus desafíos, con aprobaciones y rechazos, en una administración que fijó como uno de sus sellos las transformaciones estructurales. Se verán expuestas y expuestos y frente al escrutinio de la gente.

En todo caso, no es secreto para nadie que la coyuntura nacional le pone al nuevo gabinete ministerial -y por cierto a los nuevos habitantes de La Moneda- temas tan sensibles como gravitantes y de tratamiento (incluso de continuidad) inmediato, donde se verán las primeras formas y fondos de gestión de varias y varios ministros.

Para mediados de marzo, cuando comience el trabajo de la nueva administración, todavía se estarán resintiendo las consecuencias de esta ola de contagios en el marco de la pandemia del Covid-19, cuando expertos indican que se podrá llegar a 20 mil contagiados diarios, con un fuerte impacto en el sistema de salud tanto público como privado. La situación en La Araucanía estará tensa y marcada por nuevos hechos de violencia (nada presume un “alto al fuego” de parte de grupos armados), cruzada por la polémica en torno a no continuar con los estados de excepción y presiones y exigencias tanto desde el mundo empresarial como indígena. Es previsible que los altos grados de violencia en hechos delictivos (con varios homicidios de “connotación social”) esté priorizado en la agenda y se parta mirando qué harán las autoridades del nuevo Gobierno.

En esas materias serán exigidas las medidas y las vocerías de Interior y Defensa, y de paso la vocería desde La Moneda y algunas subsecretarías como seguridad pública.

Esos asuntos, para iniciar, porque la contingencia puede instalar otras demandas para la administración entrante, como la agenda legislativa del Parlamento que, renovado en sus integrantes, también inicia sus labores el 11 de marzo, nuevos episodios en migración y demandas desde las y los sin casa.

Pautas que podrían fijar la gestión

Cuando empiecen las labores del nuevo Gobierno, se aparecerán asuntos nada menores y donde hay colocadas expectativas respecto, por cierto, a que se sienta la llegada de una administración que planteó transformaciones con impacto positivo en la gente.

En eso hay materias globales y otras más específicas. Por ejemplo, lo que significará abordar la reforma tributaria, las reformas en pensiones y policías, crecimiento de la economía, la posibilidad de reorientación en política exterior, avances en derechos sexuales y reproductivos, diseños en educación y salud, las políticas migratorias con otro sentido y propósito.

En ello está comprometida la labor de varias carteras ministeriales y en lo que debería ser una coordinación entre ellas, a través de mesas o comisiones gubernamentales.

Están en carpeta temas como el alza del salario mínimo a 500 mil pesos, la consagración de una jornada laboral de 40 horas, reforzar medidas para un empleo digno y decente, gratuidad y mejoras en el servicio de transporte público, diseño de un plan de construcción de viviendas sociales y paulatina desaparición de campamentos, más presupuestos y acciones concretas en beneficio de la cultura y la ciencia, tratamiento de cuentas pendientes en materia de derechos humanos (del período dictatorial y del actual), acciones de descentralización y empoderamiento de las regiones, planes de desarrollo respetando parámetros medioambientales, cambios en cuanto a la explotación del litio y el cobre, asegurar el agua como bien público, reforzamiento real de las Pymes, y todo lo relacionado con crecimiento económico, políticas fiscales en materia financiera, inversión y nuevo esquema tributario.

Con esos objetivos y trabajos, se podría deducir que, aunque mediáticamente siempre se puso en lugar destacado al Ministerio de Hacienda, hay una especie de equidad ministerial en cuanto a la priorización de temas a abordar y donde muchos cumplen un rol esencial, sobre todo en el primer momento o la primera etapa del Gobierno de Boric.

Si se tiene en cuenta los primeros 53 “cambios concretos” de los que se habló en el programa de Apruebo Dignidad, los desafíos y tareas de los 24 ministerios se aparecen con nitidez y como primera pauta de evaluación.

Precisamente, en referencia al “plan de Gobierno”, desde el conglomerado que representa Boric, se habló de “enfrentar las consecuencia de la emergencia sanitaria y recuperar la economía; avanzar hacia una sociedad que ponga en el centro la sostenibilidad de la vida, el cuidado, la seguridad y el bienestar de las personas y las comunidades; promover la profundización de la democracia y cuidar el proceso de cambios”.

Así las cosas, resulta complicado que se puedan establecer criterios en cuanto a la importancia de tal o cual ministerio. De hecho, ya la nueva vocera, Camila Vallejo, dijo que la ministra de la Mujer y la Equidad de Género pasara a integrar el comité político de La Moneda. Echando un vistazo a las primeras medidas y objetivos de la nueva administración, se ve la gravitación que entrarán a tener sitios como los ministerios de Salud, Vivienda, Trabajo, Desarrollo Social, Educación, Interior, Hacienda, Justica y Derechos Humanos, Cultura, Medio Ambiente, entre varios otros.

Muchas de las acciones del Ejecutivo, como se sabe, dependerán de leyes e iniciativas a tratar y aprobar en el Parlamento, y en eso, como es costumbre, jugará un papel relevante la gestión y capacidad de convocatoria y acuerdo de quien estará a la cabeza del Ministerio Secretaría General de la Presidencia. Esta cartera, además, tendrá una enorme importancia en colaborar desde el Ejecutivo con el desarrollo y trabajos de la Convención Constitucional. El reto en manos de Giorgio Jackson.

¿Cómo se comunica todo lo que hará y enfrentará el Gobierno, tanto en lo global como coyuntural? Estará en manos de la vocería que deberá asumir Camila Vallejo desde el 11 de marzo en el Ministerio Secretaría General de Gobierno, en una tarea entre desvalorada y mal hecha en el actual Gobierno, y que podría llegar a ser clave no solo para hablarle a la prensa y la elite política, sino a la ciudadanía y a la diversidad de sectores de la sociedad chilena.

Temas ejes y guía de comportamiento ministerial

En el programa que presentó Gabriel Boric al país, se estableció que “la columna vertebral de esta propuesta” estaba expresa en “cuatro reformas estructurales: acceso garantizado universal a la salud, pensiones dignas sin AFP, un sistema educativo público, gratuito y de calidad, y la conformación del primer gobierno ecologista de la historia de Chile”.

El propio Boric escribió: “Precisamente porque el cambio será paulatino, es necesaria una hoja de ruta clara a través de un programa transformador que garantice dignidad y bienestar, que ponga en el centro a las personas y sus necesidades, en armonía con un desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente, donde el mercado deje de ser el principio estructurador de la sociedad, para que el Estado vuelva a tomar un rol preponderante, tanto en la provisión y garantización de derechos sociales, como en la administración de los recursos naturales”.

Se supone que contenidos como los señalados, son los que guiarán el comportamiento de ministras y ministros, dentro de la dinámica propia de gestión donde se aparecen imprevistos y nuevos asuntos. Pero las “reformas estructurales”, “la columna vertebral” y la “hoja de ruta” parecen ser factores inamovibles para las y los ministros.

Esto tiene una importancia más que formal, si se recuerda que, por ejemplo, en el último Gobierno que impulsó reformas, el de Michelle Bachelet 2, hubo ministros que se apartaron del programa de la Nueva Mayoría, lo omitieron y esquivaron, e incluso tuvieron tensiones con la propia mandataria.

Es así que se espera que, en realidad, las representaciones políticas y sociales expresadas en el nuevo gabinete ministerial permitan el desarrollo y cumplimiento de los contenidos del programa y que en ese círculo no vayan a aparecer disidencias.

 

 

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