PC: ¿Un fantasma anticuado o un sujeto del siglo 21?

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Sus liderazgos y propuestas, los logros electorales, los equilibrios de representación y la incidencia nacional.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 19/01/2022. “¡Y qué fue, y qué fue, aquí estamos otra vez!”, suelen corear las y los comunistas en distintas actividades. Y es que el Partido Comunista de Chile (PC), proscrito en períodos de la historia chilena por su ideario, llevado a la clandestinidad y con centenares de sus integrantes asesinados o desaparecidos, está “vivito y coleando” en el escenario político y social del país.

Sólo en el último mes de 2021 y la primera quincena de 2022, superaban el centenar las entrevistas, notas, reportajes y análisis en diversidad de medios de prensa, referidas al PC, sus liderazgos y sus propuestas. Un punto reflejo de cómo inciden las y los comunistas.

Las instalaciones informativas de liderazgos como los de Camila Vallejo en el equipo del Presidente electo, Gabriel Boric, Karol Cariola cumpliendo un rol gravitante en la bancada parlamentaria del conglomerado Apruebo Dignidad y posible presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, el rol político del presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, el papel de las/los convencionales constituyentes comunistas, Claudia Pascual y Daniel Núñez representando al PC en el Senado después de 48 años, varios nombres que figuran como posibles ministras/ministros del nuevo Gobierno, el papel de militantes del PC en cultura, derechos humanos, sindicalismo, y otros espacios en la sociedad civil, y las propuestas como la rebaja de la jornada laboral a 40 horas, el impuesto a los súper ricos, el aborto libre y seguro y el acceso del público a los partidos de fútbol de manera gratuita en la televisión abierta, son elementos latentes en la dinámica actual de la colectividad de la hoz y el martillo.

Así, el posicionamiento del PC no está acotado a sus personalidades y roles en la política nacional, sino a iniciativas que lo alejan, al parecer, de la caricatura de un fantasma anticuado y lo convierten en un sujeto del siglo 21 en Chile.

Eso se constataría en su alza electoral de los últimos tiempos. De ocho, pasó a doce integrantes en la Cámara Baja, logró dos escaños en el Senado después de 48 años, aumentó en tres puntos su votación nacional quedando en el 9%, aumentó ostensiblemente el número de concejales y consejeros regionales, logró su meta de convencionales constituyentes y mantuvo su representación en alcaldías, como las de Daniel Jadue en Recoleta e Irací Hassler que obtuvo un triunfo en el estratégico municipio de Santiago.

Desde marzo de este año, por cuarta vez, las y los comunistas serán parte de un Gobierno, esta vez del conglomerado Apruebo Dignidad, y como lo dijera el alcalde Jadue -aunque a algunos les molestó-, siendo el PC el partido más grande de esa alianza, un dato de la realidad.

En los registros del Servicio Electoral (Servel), es una de las colectividades que registra mayor cantidad de militantes, alrededor de 40 mil, y está entre los pocos que en las últimas elecciones cumplió sin problemas con los requisitos de porcentaje de votación y de electividad para continuar con su legalidad institucional como organización política.

Es probable que el PC chileno sea uno de los partidos comunistas y de izquierda a nivel latinoamericano con mayor/mejor posicionamiento/proyección, lo que no es poco considerando los sucesos históricos de las últimas décadas.

Y ocurren episodios anecdóticos, como la encuesta realizada en varios países por Imagen de Chile, sobre los diez personajes de la cultura chilena más conocidos en el mundo, y entre los elegidos, figuraron tres de militancia comunista: Pablo Neruda, Violera Parra y Víctor Jara.

Son datos y antecedentes que muestran a un Partido Comunista bien aspectado e instalado, y que podrían echar por tierra demonizaciones y estigmatizaciones.

La representación

En estos tiempos en Chile, que Gabriel Boric definió como “un nuevo ciclo político”, se discute/analiza mucho los niveles/calidades de las representaciones políticas, donde se aparecen factores como la equidad de género, lo regional/territorial y lo generacional.

De acuerdo a los datos revisados, el PC chileno no tendría mucho que envidiarle a ningún otro partido político en el mapeo que presenta ante la opinión pública.

En su dirección política nacional está consagrada la equidad de género, y en los espacios institucionales y sociales es muy pareja la distribución en cargos de elección popular o designados.

Al revisar nombres, se ve una prevalencia de jóvenes y de mujeres, algo que rompe ciertas caracterizaciones que se hacen de la colectividad. También es bastante equilibrada la representación regional, mirando por ejemplo, las y los comunistas en el Parlamento y la Convención Constitucional, junto al hecho de que el PC tiene instancias partidarias regionales y comunales en las 16 regiones del país, sin que falte ninguna.

En las bancadas parlamentarias comunistas que inician su gestión este 2022, están representados distintos territorios, generaciones y géneros. De los dos senadores, una es mujer (Claudia Pascual) y el otro hombre (Daniel Núñez). En la Cámara Baja, de los doce integrantes, nueve son mujeres y tres hombres; la mitad al menos son de las llamadas “nuevas generaciones” y los otros seis incluyen hasta nombres de quienes lucharon contra la dictadura. De las y los comunistas en el Parlamento, seis representan a regiones y ocho a la Región Metropolitana.

Aunque en los años recientes el PC perdió presidencias como las de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el Colegio de Profesores y la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), mantiene una alta gravitación en el mundo sindical y cuenta con decenas de dirigentes sindicales y gremiales en todos los sectores. Actualmente militantes comunistas presiden la Confederación de Trabajadores del Cobre y el Colegio de Periodistas.

De las y los seis convencionales constituyentes del PC, cuatro son mujeres y dos son hombres, y la mitad representa a regiones del país. Son, además, de distintas generaciones.

En la mirada de los últimos años, nuevas generaciones fueron apareciendo como relevos de otras más históricas, y las representaciones de regiones se fueron consolidando, incluso en instancias nacionales internas y externas el PC.

Las iniciativas

Se suele apuntar a que el PC apuesta por tesis anticuadas, añejas, autoritarias, y que promueve proyectos inviables. Sin embargo, solo al revisar las iniciativas de las/los comunistas en el Parlamento, se constata lo contrario, donde, por ejemplo, se comprueba que hay proyectos de estándar internacional y en una línea contemporánea, semejantes a lo que existen en naciones europeas y norteamericanas, en materias de educación, salud, laborales, derechos sexuales y reproductivos, recursos naturales, derechos sociales, institucionalidad democrática.

En contrapunto con señalamientos de que el PC representa ideas/propuestas del siglo pasado o fracasadas, revisando las iniciativas que presentó en el Parlamento y en espacios sociales, destacan reducir la jornada laboral semanal a 40 horas, tener un sueldo mínimo de 500 mil pesos, aplicar (por una única vez) un impuesto a los súper ricos para obtener unos 6 mil millones de dólares para gasto social, concretar la ley de “una vida libre de violencia” para las mujeres, avanzar hacia el aborto libre y seguro, lograr la transmisión del fútbol nacional por canales televisivos abiertos sin costos para la gente, garantizar que el agua sea un bien público, contar con un royalty minero para los grandes consorcios de la minería (la mayoría extranjeros), declarar de interés nacional el litio y el cobre (minerales estratégicos para el país), consolidar la gratuidad en educación y reforzar la Salud Pública, avanzar a otros sistemas de pensiones y romper el monopolio privado/trasnacional de las AFP, pasar a tener un sistema unicameral eliminando el Senado, entre otras.

En rigor de evidencia y análisis temático, es difícil sino imposible establecer que esas son medidas retrógradas o anticuadas. Más cuando muchas de esas iniciativas ya se implementan en naciones europeos, latinoamericanas y asiáticas.

Todos esos proyectos colocan a Chile en un estándar legislativo y de derechos sociales/soberanos de nivel internacional, y hacen sintonizar al país con medidas que se tomaron o se están adoptando en Europa, Asia, América Latina, Estados Unidos, y son asumidas por organismos mundiales.

Basta echar una mirada a varios países y entidades para conocer iniciativas de impuesto a multimillonarios, establecer porcentajes considerables de royalty, impulsar amplios derechos de las mujeres, reducir y racionalizar horas de jornadas laborales, desarrollar el adecuado uso de materias primas y recursos naturales, con un sentido de sostenibilidad.

En rigor, no hay nada fantasmal en los logros electorales, equilibrios generacionales, representaciones territoriales y sociales, propuestas de desarrollo y legislativas e instalación de liderazgos nacionales que pueden presentar las y los comunistas. Más bien todo apunta a que habrá que acostumbrarse más a ver al PC como un sujeto de este siglo, instalado en el escenario nacional.

 

 

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