Desmond Tutu, un símbolo en la lucha contra el «apartheid»

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En Sudáfrica y en el mundo causó hondo pesar la muerte del arzobispo anglicano que libró mil batallas junto al pueblo y fue un hermano de lucha de Nelson Mandela. En 1984 recibió el Premio Nobel de la Paz por su dedicación en combatir la discriminación racial y defender al pueblo sudafricano.

Agencias. Ciudad del Cabo. 27/12/2021. Hondo pesar causó en Sudáfrica y el mundo, el deceso del arzobispo anglicano Desmond Mpilo Tutu, símbolo de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, quien en 1984 recibió el Premio Nobel de la Paz por su entrega a batallas contra la discriminación racial y la defensa del pueblo sudafricano.

Murió este domingo 26 de diciembre a los 90 años, provocando el dolor en su pueblo y en la comunidad internacional, con una seguidilla de homenajes y reconocimientos a quien fuera un hermano de lucha de Nelson Mandela, líder del combate contra el apartheid y por la libertad y soberanía de Sudáfrica.

“El fallecimiento del arzobispo emérito Desmond Tutu es otro capítulo de duelo para nuestra nación que despide a una generación de sudafricanos excepcionales que nos legaron un país liberado”, afirmó el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa.

Recordó que Tutu fue “un hombre de extraordinaria inteligencia e integridad y fue invencible al luchar contra las fuerzas del apartheid; también era tierno y vulnerable en su compasión por aquellos que habían sufrido la opresión, la injusticia y la violencia, y por los oprimidos y los opresores de todo el mundo”.

El activista falleció en paz durante su convalecencia en el centro de atención médica para pacientes de avanzada edad “Oasis Frail Care Center”, en Ciudad del Cabo, confirmó la doctora Ramphela Mamphele, presidenta interina de la fundación Desmond Tutu Trust, en una declaración en nombre de la familia.

El Arch, diminutivo de arzobispo en inglés, estaba debilitado por un cáncer de próstata diagnosticado en 1997 y ya no hablaba en público, pero nunca olvidaba saludar ni dar sus críticos mensajes cargados con humor a las cámaras de la prensa en sus apariciones.

El cuerpo fue trasladado para velarlo a la Catedral de San Jorge, su antigua parroquia. Cientos de sudafricanos de todas las razas acudieron a la Catedral a presentar sus respetos. “Le agradezco a Dios que haya estado ahí para nosotros”, comentó Brent Goliath mientras colocaba un ramo de flores debajo de la foto del arzobispo y se secaba las lágrimas.

Las exequias tendrán lugar el 1° de enero en la Catedral de San Jorge, y habrá una semana de duelo en Sudáfrica. Hasta entonces, las campanas sonarán cada día diez minutos, las banderas ondearán a media asta y la famosa “Table Mountain” y el Ayuntamiento serán iluminados de púrpura para recordarlo.

La Fundación Nelson Mandela calificó la muerte de Tutu como “una pérdida inconmensurable”. Al considerarlo un pensador, un líder y un pastor, la institución apuntó que para tantas personas en Sudáfrica y en el mundo entero, su vida fue una bendición.

Nacido en la pequeña ciudad de Klerksdorp, en octubre de 1931, Desmond Mpilo Tutu se formó inicialmente como profesor antes de estudiar teología en el “King’s College”, de Londres, y fue ordenado sacerdote en 1960. Después de regresar a Sudáfrica lo nombraron decano de la Catedral de Santa María en Johannesburgo, en 1975, siendo la primera persona negra en ocupar el cargo.

De 1976 a 1978 se desempeñó como obispo de Lesotho y en 1985 se convirtió en obispo de Johannesburgo. Un año después, Tutu fue nombrado arzobispo de Ciudad del Cabo, el puesto más alto en la jerarquía anglicana del sur de África.

En la década de los 80, cuando se vivían violentas protestas contra el apartheid, era conocido como la brújula moral del país, al utilizar su púlpito para predicar contra la tiranía del Gobierno de la minoría blanca e incluso después de su fin, además de que nunca vaciló en su lucha por una Sudáfrica más justa, llamando a la élite política negra dividida a rendir cuentas, como lo hizo con los afrikaners blancos.

La concesión del Premio Nobel de la Paz en 1984 por su lucha no violenta contra el apartheid proyectó la estatura del arzobispo como uno de los defensores más eficaces de los derechos humanos en el mundo.

Después de la caída de la segregación racial y la elección de Nelson Mandela como presidente, en 1994, Desmond Mpilo Tutu presidió la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, órgano reunido para escuchar a los testigos describir las violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado y, en algunos casos, para otorgar amnistía a los autores de delitos si estaban dispuestos a testificar.

El órgano fue visto como parte clave de la transición hacia una Sudáfrica plenamente democrática, y en ese tiempo Tutu acuñó la frase “nación arcoíris” para describir al país.

A escala internacional, hizo campañas contra la corrupción, la pobreza, la xenofobia, la homofobia, además creó conciencia sobre el Sida y sobre una amplia gama de problemas, como la ocupación de los territorios palestinos por Israel y el cambio climático.

Líderes y figuras internacionales recordaron ayer a Desmond Tutu, y coincidieron en que el arzobispo es una de las mayores influencias en la defensa de los derechos humanos.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, comentó que “fue una figura mundial destacada por la paz y una inspiración para generaciones de todo el mundo. Durante los días más oscuros del apartheid, fue un faro brillante para la justicia social, la libertad y la resistencia no violenta”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo estar desconsolado por el fallecimiento de Tutu, y afirmó que “su legado trasciende las fronteras y tendrá eco a través de los tiempos”.

El premier británico, Boris Johnson, se declaró profundamente triste por el fallecimiento de un hombre que fue “figura crítica en la derrota del apartheid y la construcción de una nueva Sudáfrica”.

Para la Reina Isabel II de Inglaterra, el arzobispo “fue un campeón incansable de los derechos humanos en Sudáfrica y todo el mundo”.

En un mensaje enviado por el Vaticano, su Santidad, el Papa Francisco, recibió con pesar la muerte del arzobispo, consciente de su servicio a la palabra de Dios fomentando la igualdad racial y la reconciliación en Sudáfrica.

El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, destacó que Tutu “inspiró a una generación de líderes africanos que abrazaron formas no violentas en la lucha por la liberación”.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su país comparte el dolor universal por el deceso del arzobispo.

Wasel Abu Yusef, vocero de la Organización para la Liberación de Palestina, destacó que fue “uno de los mayores apoyos de la causa y siempre defendió los derechos de los palestinos a obtener su libertad y rechazó la ocupación y el apartheid israelíes”.

 

 

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