NOTAS DEL REPORTEO. Chile: el transversal olvido de la región

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Prácticamente nadie tomó nota o estableció una posición nítida y oportuna frente a la VI Cumbre de la CELAC que reunió en México a representaciones de 33 naciones del continente y donde se tomaron decisiones sobre el uso de vacunas y el combate al Covid-19, el establecimiento de esfuerzos comunes ante el cambio climático, el rechazo a injerencias externas en los países, dejar de criminalizar la migración y luchar contra la pobreza. Hay una constatación de que el Gobierno de Piñera y las fuerzas políticas están distantes de los procesos regionales y tienen en cierto abandono la política exterior. Coincide con que al revisar textos de propuestas de programa de la y los aspirantes a La Moneda, en materia de política exterior hay escasos párrafos, casi ninguna definición audaz, consistente y contemporánea, muchos lugares comunes que no definen una posición.

Hugo Guzmán. Periodista. Santiago. 19/09/2021. 1.- Prácticamente nadie en Chile, desde la derecha hasta la izquierda, tomó nota o estableció una posición nítida y oportuna frente a la VI Cumbre de la Celac efectuada este sábado en Ciudad de México, con la participación de 16 jefes de Estado y delegaciones de 33 países, y donde se analizaron y tomaron acuerdos en materias cruciales para América Latina y El Caribe.

2.- Es otro síntoma de que las fuerzas políticas chilenas, transversalmente, están distantes de los procesos regionales y tienen en cierto abandono a la política exterior. Esto podría sumar a la prensa, académicos, intelectuales y varias instituciones vinculadas al tema. Ni decir del Gobierno de Sebastián Piñera, que después de su viaje a Colombia para promover el derrocamiento de la administración venezolana, y ante la revuelta de 2019, abandonó la política exterior. Un criterio insular o economicista que ha prevalecido en hartos momentos de la vida política chilena acerca de las relaciones internacionales.

3.- Un breve Twitter del subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Rodrigo Yáñez, fue la tibia y casi imperceptible presencia chilena en la Cumbre: “Chile asigna una gran importancia a la integración regional, incluyendo a la Celac como un mecanismo de concertación y de diálogo entre todos los países de Latinoamérica y el Caribe”. El Canciller, Andrés Allamand, prefirió quedarse en Chile para sacarse la foto oficial junto al Presidente Piñera y asistir al anual y religioso Te Deum católico en la Catedral de Santiago. Casi ningún medio de prensa informó del encuentro latinoamericano y caribeño, y los poquísimos que lo hicieron se limitaron a destacar declaraciones de los presidentes de Uruguay y Paraguay en contra de Cuba, Venezuela y Nicaragua, en una ya majadera línea editorial conocida. Por lo demás, eso tuvo escasa relevancia en una reunión dedicada a fortalecer el multilateralismo y la cooperación regional, el respeto a las naciones y sus gobiernos, y la colaboración en salud, educación, ciencia, medio ambiente, combate a la pobreza y el Covid-19, etcétera. Para congresistas, académicos, dirigentes políticos, columnistas, lo abordado en el encuentro continental no existió y, por tanto, se presume que no les interesa. No hubo declaraciones, opiniones, ni referencia alguna.

4.- Estas semanas en Chile están cruzadas por un intenso debate y resoluciones en la Convención Constitucional, la discusión y próxima votación del cuarto retiro desde fondos previsionales privados (que ayudaría a cientos de miles de familias frente a la crisis sanitaria y social), se inician formalmente las campañas electorales de las presidenciales y parlamentarias, entre otros nudos a desatar en la realidad chilena. Pero parece una desaseada excusa para olvidar a la región y no tener postura ante temas cruciales que, por lo demás, afectan e inciden en el país. Por ejemplo, en el marco de la Celac se debatió la continuidad o no de la Organización de Estados Americanos (OEA), entidad comprometida en la promoción de golpes de Estado, aplicación de medidas coercitivas, e impulso de desestabilización de gobiernos del continente. Para jefes de Estado, diplomáticos, analistas y académicos, la OEA es un organismo obsoleto, producto de la Guerra Fría y que cumple una misión pro estadounidense, más que colaborativa y regionalista. También en la Celac se tomaron decisiones respecto a colaboración con vacunas anti Covid-19, coordinación para luchar contra la pobreza y la extrema pobreza, dar respuesta a las corrientes migratorias irregulares sin criminalizarlas, robustecer las democracias, rechazar injerencias extranjeras, tomar medidas concretas ante el cambio climático, resguardar los derechos humanos y promover los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas, entre otros temas. (Ver nota sobre la VI Cumbre en www.elsiglo.cl). Sobre eso, en concreto, no hubo posturas del Gobierno, de congresistas, de partidos políticos, de la prensa y otros ámbitos.

5.- Esto coincide con que al revisar los textos de propuestas de programa gubernamentales de la y los aspirantes a La Moneda, en materia de política exterior y regional hay escasos párrafos, casi ninguna definición audaz, consistente y contemporánea, muchos lugares comunes y frases de buena crianza que no definen una posición, y en algunos casos esta es una materia inexistente.

 

 

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