Los desafíos democráticos claves en Canadá

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En entrevista, Adrien Welsh, secretario del Partido Comunista de Quebec y candidato a legislador, abordó temas como derechos laborales e indígenas, el cambio de Constitución en ese país, los derechos de migrantes, y el escandaloso hallazgo de tumbas de niñas y niños indígenas.

Maca Benítez. Periodista. 13/09/2021. El próximo 20 de septiembre en Canadá se llevarán a cabo elecciones federales y entre los candidatos a un escaño parlamentario, un militante del Partido Comunista de ese país destaca por sus opiniones que hacen frente a la política neoliberal y a los grandes intereses del empresariado.

Hablamos de Adrien Welsh, secretario del Partido Comunista de Quebec desde el 2020, quien antes había asumido la responsabilidad de secretario general de la Liga de la Juventud Comunista de Canadá, entre el 2017 y el 2020, y años antes fue el representante de esa organización en la Federación Mundial de la Juventud Democrática, además de haber encabezado la delegación canadiense en el XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes bajo el lema “Por paz, solidaridad y justicia social, luchamos contra el imperialismo – honrando nuestro pasado, construimos nuestro futuro-“.

En entrevista con El Siglo.cl, Adrien nos habla de cómo Canadá ha enfrentado la crisis por el Covid-19, sobre la inmigración, el racismo, impuestos y claro, la postura del PC ante estas elecciones donde la juventud tiene un rol preponderante.

El 18 de Octubre del 2019 marca un hito en Chile, pues se inicia un período de un despertar profundo que se extiende en este estallido social que, a fin de cuentas, dará inicio a lo que podemos ver hoy en el funcionamiento de una Convención Constitucional. ¿ Cómo han visto ustedes este proceso desde Canadá?

Para nosotros, como para mucha gente de izquierda en Canadá, ver ese levantamiento en Chile ha sido de gran alivio. Sabemos que la Constitución chilena era una herencia del período de (Augusto) Pinochet y sabemos también que Chile tiene uno de los sistemas de educación de los más neoliberales de toda América Latina y que podemos decir lo mismo en cuanto al sistema de salud y al sistema -si se puede llamar sistema- de pensiones para jubilados. Sabemos, en fin, que Chile era, desde la época de Pinochet, nada más ni nada menos que un laboratorio del neoliberalismo y de las ideas de los Chicago Boys como Milton Freedman.

En ese sentido, ver una movilización como esa y lograr llegar hasta una Convención Constitucional,no obstante los obstáculos y represión por parte del gobierno neoliberal de (Sebastián) Piñera, debe servir de ejemplo para todas y todos los que luchan por la transformación social y las ideas de progreso y de justicia. Además, una lección importante de ese proceso es de ver cómo las luchas económicas inmediatas se vinculan a las luchas políticas, así que valoramos el papel de los trabajadores, de la juventud y de los estudiantes en general, la labor desempeñada por el Partido Comunista de Chile lo cual supo servir de enlace entre las movilizaciones y el combate político. Hemos visto con gran alegría, como eso trajo frutos con el suceso del 16 de mayo pasado en las elecciones constituyentes.

De una manera más precisa, ese proceso de Asamblea Constituyente, lo analizamos con gran interés porque la necesidad de conquistar una nueva Constitución para Canadá es uno de los ejes centrales de nuestro programa para edificar el socialismo en Canadá. La verdad es que la Constitución que ahora tenemos es herencia del colonialismo británico. Un es que aún en teoría, el jefe de Estado de Canadá es la Reina del Reino Unido, quién delega su poder a un Gobernador General, el cual es nombrado por el Primer Ministro. De hecho, es el Primer Ministro quien manda y el vínculo entre la corona británica y Canadá es mucho más simbólico, pero las políticas heridas de ese período siguen vigentes, sobre todo en cuanto a la cuestión nacional. De hecho, consideramos a Canadá como país multi o plurinacional y nuestro programa subraya la necesidad de reconocer el derecho a la autodeterminación, incluyendo el derecho a la separación de cada una de esas naciones. Entre otras, destacamos las naciones indígenas, Québec, los Acadianos y la nación anglófona. En la situación actual, ninguna de esas naciones (menos la nación anglófona, la cual es la nación dominante) tiene su derecho a la autodeterminación. Es decir, para las otras naciones, ese derecho sigue siendo negado con la Constitución actual.

Que quede bien claro: no somos separatistas y consideramos que la unidad de la clase obrera en Canadá tiene prioridad sobre las cuestiones democráticas, pero sabemos que para lograr la unidad de las y los trabajadores en nuestro país, debemos asegurarnos que la relación entre las y los trabajadores de cada nación se haga con respecto a la igualdad entre las naciones que pueblan al país. Por eso también el proceso constitucional chileno es de gran interés para las y los trabajadores de Canadá, sobre todo debido al hecho de que la presidenta de la (Convención) Constituyente sea una mujer indígena mapuche. Si se puede en Chile, por qué no en Canadá, decimos nosotros los y las comunistas.

Usted se presenta por segunda vez a un cargo representando al PC y ha insistido en que los y las votantes no necesitan propuestas vacías. En este sentido ¿cuáles son los énfasis de su campaña?

La verdad es que me presento por una tercera vez, pero una segunda vez en el distrito de Laurier Sainte-Marie, pero eso es un detalle menor. Propuestas vacías es lo que proponen todos los partidos que ahora están representados en el Parlamento de Ottawa. La razón de eso que cada uno de estos partidos pretenden estar del lado del empresariado y del lado del proletariado y de las capas medias. Nosotros sabemos que es imposible y que los intereses entre las y los trabajadores, por un lado, y los de la clase dirigente, por otro, están en oposición. Así que detrás de las palabras hermosas que esos partidos y sus representantes pueden formular, si no dicen de antemano y de manera clara que están del lado de las y los trabajadores y contra los monopolios y las grandes empresas, son palabras vacías.

Por ejemplo, es bien fácil pretender construir viviendas sociales e invertir en los servicios públicos, pero si no me dices dónde vas a encontrar el dinero, si no me dices claramente que este dinero lo vas a buscar en las bolsas de los capitalistas a través de una reforma de los impuestos, a través de una nacionalización de los bancos y de los sectores claves de nuestra economía, me estás engañando y punto ¡se acabó!

En cuanto a nuestros objetivos de campaña, debido al hecho que nuestro sistema de votación es uno de los menos democráticos, sabemos que no lograremos ser electos. Así que nuestra campaña es más que todo una campaña de ideas donde intentamos en primer lugar romper el cerco de silencio que existe alrededor de nuestro partido, que es el segundo más antiguo partido del país, pero que no obstante sigue siendo uno de los menos conocidos y eso, por razones independientes de nuestra acción y voluntad.

Cómo salir de la crisis

En este desafío de un cargo de elección popular para disputar espacios contra el neoliberalismo, ¿qué objetivos son prioritarios para las fuerzas de izquierda y en particular para el PC?

Aunque esta campaña sea una de las más cortas en la historia de Canadá, es una de las más importantes porque las y los trabajadores tienen que elegir entre dos opciones para salirse de la crisis de la Covid-19 la cual no es solamente una crisis sanitaria, también una crisis del sistema capitalista.

Por un lado, se puede salir de esa crisis como solía salirse de todas las crisis anteriores, es decir, haciendo pagar a la clase obrera a través medidas de austeridad y cortes sociales para costear los cientos de billones de dólares que las medidas de urgencia costaron al Gobierno. Esa es la vía de los partidos burgueses, desde el Partido Conservador (el que evaluamos como el peor peligro) hasta el NPD, partido social-demócrata que intenta substituirse al partido liberal como partido capaz de gestionar al capitalismo. Por supuesto, esa es una vía que nos llevará a más miseria, más explotación y más crisis. No es la vía que elegimos nosotros como comunistas durante esa campaña. La verdad es que uno de nuestros lemas es “¡no pagaremos por esa crisis!”. Eso quiere decir que no pagaremos por la destrucción de nuestro medio ambiente. En ese sentido, el último relato del GIEC lo tiene claro: si no hay una reducción inmediata de las emisiones de CO2, no podremos limitar el calentamiento global a 1,5-2 grados celsius. Y sabemos que ese calentamiento será aún más importante en las regiones del norte de nuestro país donde viven en mayoría pueblos y naciones indígenas, las cuales serán más impactadas pero sin haber beneficiado para nada de la destrucción del medio ambiente. En ese sentido, debemos añadir el hecho que las y los trabajadores tampoco son los responsables de la crisis del medio ambiente: de todas las industrias y actividades económicas, el complejo militar-industrial es el que contamina más.

Cuando decimos que no pagaremos por esa crisis, también quiere decir que no nos convertiremos en carne para los cañones imperialistas. En este momento, Canadá está metido en diferentes operaciones de cambio de régimen. Entre otras, se destaca la participación, por no decir a la vanguardia, del llamado Grupo de Lima contra Venezuela bolivariana y su soberanía, el apoyo a los elementos imperialistas en Nicaragua y una propaganda de Guerra Fría contra la República Popular de China. En todos estos casos, aquellos actos de propaganda proimperialista son nada más ni nada menos que propaganda de guerra.

La clase dirigente de nuestro país nos está preparando a la guerra y eso no solamente de manera psicológica u ideológica, también de manera logística: el Gobierno actual votó en 2017 el aumento del presupuesto militar de 7.3%. Contra eso, nosotros luchamos para la salida inmediata de Canadá de la OTAN, la reducción del presupuesto militar de 75% y una política extranjera soberana, en oposición a una política basada sobre las demandas de los Estados Unidos, basada sobre la paz y la solidaridad internacional, es decir, que sea conforme al derecho inalienable de cada estado a la soberanía. En ese sentido, luchamos también para que Canadá actúe a favor del levantamiento del bloqueo criminal de los Estados Unidos contra Cuba.

Por su puesto, cuando decimos que no pagaremos por la crisis del capitalismo, hablamos de inversiones sociales masivas. Por ejemplo, planteamos la necesidad de construir un millón de viviendas sociales, el aumento del salario mínimo a 23 dólares por hora, el derecho de huelga inscrito en la Constitución y en una Ley orgánica del Trabajo. Luchamos para la educación gratuita y la cancelación de las deudas estudiantiles, para una inversión masiva en el servicio público de salud (lo cual es necesario como lo hemos visto durante la pandemia).

Uno se puede preguntar dónde encontraremos el dinero para financiar estas propuestas. La verdad es que no hace falta de dinero en Canadá: durante esa pandemia, los bancos y los ricos continuaron haciendo plata, por ejemplo, 47 familias ganaron más de 78 miles de millones de dólares durante la pandemia, mientras que 5,5 millones de personas perdieron su trabajo. Cuando decimos que no pagaremos por la crisis del capitalismo, decimos que los responsables son los que deben pagar y somos el único partido que tiene un plan para que ellos sean los que paguen. Así, a través de una reforma de los impuestos, reestableciendo un impuesto sobre el capital, nacionalizando los bancos y los sectores claves de la industria y los recursos naturales tendremos todos los fondos necesarios para salirnos de esa crisis de una manera sostenible y de atacarse al poder de las grandes empresas las cuales son responsables principales de la destrucción de nuestro medio ambiente, de nuestras condiciones de trabajo y de vida y del rumbo a guerras imperialistas.

¿ Cuál es el rol de la juventud en esta campaña ?

 La juventud está jugando un rol extremamente importante. Sobre una nota personal, debo añadir aquí que he asumido el cargo de secretario general de la Juventud Comunista de Canadá entre 2017 y 2020, así que me conmueve ver a todos estos jóvenes aquellos que no dudan en involucrarse en esta campaña con sus ideas, su creatividad y su fuerza viva de movilización.

La verdad es que hemos reclutado muchos jóvenes en los últimos meses y la razón es que durante la pandemia de Covid-19, las contradicciones del capitalismo se revelaron a la luz del día aún más. A esos jóvenes estudiantes que vieron que las academias no estaban listas para confrontarse a ese tipo de pandemia y que las administraciones usaron la Covid-19 como pretexto para arrimar los estudios a una agenda neoliberal, a esos jóvenes quienes perdieron su empleo o que no tienen perspectiva de empleo permanente, a esa juventud que ve con angustia la destrucción del medio ambiente y que sabe que nuestra generación tendrá que pagar por esos excesos del capitalismo, a esa juventud que ve el peligro de guerras imperialistas y que sabe que su generación tendrá que pagar de su sangre las aventuras guerreras de la clase dominante, a todos estos jóvenes, las ideas del Partido comunista, el proyecto nuestro de construir un mundo mejor sin crisis, explotación ni guerra, como lo decía Paul Vaillant Couturier que “el comunismo es la juventud del mundo”.

Afectaciones a migrantes en Canadá

Chile atraviesa por una oleada migratoria importante a la que el Gobierno de Piñera hace frente con políticas represivas y deshumanizadas. ¿Existe ese fenómeno también en Canadá?

 No se puede decir que el Gobierno canadiense haya sido tan represivo como el de Piñera y otros gobiernos reaccionarios como se puede ver en Europa, por ejemplo. No obstante, la situación para las personas migrantes no es positiva para nada, incluso en Canadá hay muchas cosas que deben cambiar. De antemano, puedo subrayar que durante más de un año las fronteras del país se mantuvieron cerradas incluso para refugiados, por culpa de la pandemia. Además, mientras estábamos pasando un período difícil, las autoridades se negaron a regularizar la situación de diferentes trabajadores del sector de la salud de origen extranjero.

Hemos visto los grupos de ultraderecha movilizarse contra las personas migrantes en los últimos años y consideramos que dichos grupos y las ideas que defienden están siendo más y más comunes como un gran peligro para la clase obrera de nuestro país.

Se suele mencionar aquí que nuestro partido siempre ha estado del lado de las personas migrantes. De hecho, desde su fundación, el Partido comunista de Canadá fue un partido que abrió la puerta a los y las inmigrantes. Hoy en día, con el orgullo de nuestro pasado de luchadores antiracistas, somos los únicos que tenemos un programa completo para asegurar que las personas migrantes puedan beneficiarse de los mismos derechos que los otros canadienses y eso no solamente en cuanto a derechos individuales, también a derechos laborales e, incluso, derechos colectivos como el voto en elecciones locales.

Me gustaría concluir este punto con algo que desafortunadamente hace falta en el debate acerca a la lucha contra el racismo y la xenofobia, y es el vínculo entre la lucha antiracista y la lucha antiimperialista. De hecho, el racismo y la xenofobia no caen del cielo. Son ideas que provienen del imperialismo, el cual usa el racismo para justificar a sus intervenciones, invasiones y guerras. Así, en Canadá, la islamofobia se usa para justificar el despacho de tropas canadienses en Medio Oriente. La sinofobia se usa para justificar una nueva Guerra Fría contra China, etc.

 Nos estremecimos hace unas semanas con la noticia del hallazgo de cientos de tumbas de niños indígenas enterrados en tumbas sin identificación, lo que reveló, además, una denuncia por negligencia y abusos hacia menores que en su momento se reportaron como desaparecidos. ¿ Qué nos puede contar sobre esto?, ¿se relaciona con una vulneración hacia las comunidades indígenas?

 El hallazgo de tumbas de niños indígenas es una gran tragedia, pero no es una sorpresa. Hace años que sabemos los actos crueles y bárbaros que tuvieron que vivir los jóvenes indígenas de Canadá. Lo importante es de saber que eso no fue un acto aislado, sino que forma parte de un sistema en el cual, hasta hace poco, se solía ver a los pueblos indígenas como salvajes. El lema era de “matar el indio en el niño”. Considerando ese contexto, no sería una sorpresa si se encontraran nuevas tumbas similares.

Para mí, lo más importante en el hallazgo de esas tumbas no es tanto lo que representan en el pasado, y eso es lo que el Gobierno intentó hacer. Esas tumbas son testigos de una política de genocidio acerca a los pueblos indígenas de Canadá la cual aún, en ciertos aspectos, sigue vigente. En el día de hoy, y en un país desarrollado como el nuestro, existen varias comunidades autóctonas en las cuales no hay acceso a agua potable, en el día de hoy, una mujer indígena puede morir en un hospital por falta de atención simplemente porque es indígena.

Hay varios reportes sobre estas situaciones, pero los gobiernos no hacen nada, no actúan. Rechazan reconocer que lo que está pasando con los pueblos y las naciones originarias de Canadá es un genocidio. Piensan que otorgar cargos simbólicos a algunas personalidades autóctonas es suficiente para arreglar el problema, pero la verdad es que el problema es doble: hay el problema de las condiciones de vida en las comunidades autóctonas, pero también hay el problema democrático, el de su reconocimiento como naciones y, de hecho, su reconocimiento al derecho a la autodeterminación lo que ningún partido político aparte del nuestro se atreve reconocer.

 A inicios del 2021, el grupo Proud Boys fue denominado por el gobierno de Canadá como «terrorista», lo que se suma a una lista de 12 grupos como colectivos extremistas y violentos con afán ideológico. Lo mismo hemos visto en Chile en marchas donde la extrema derecha hace uso de la violencia ante la más absoluta impunidad bajo el alero del gobierno. ¿Qué nos puede contar al respecto? 

Con respeto a los Proud Boys, la cuestión es complicada. La verdad es que nuestro partido sigue haciendo campaña contra los discursos y actos odiosos, los cuales son siempre vinculados a la ultraderecha y al fascismo. En ese sentido, lo tenemos claro que los Proud Boys no deberían poder difundir sus ideas reaccionarias, retrógradas y su violencia.

Eso dicho, nuestro partido también rechaza la idea de una lista de grupos terroristas en la cual figuran grupos progresistas y antiimperialistas y que puede ser usada como instrumento para atacar a esos grupos o a gente y grupos que tienen vínculos con ellos. No podemos olvidar que nuestro partido fue víctima varias veces de legislaciones antidemocráticas y que a través de ellas fuimos declarados como ilegales. En ese sentido, vemos la inscripción de los Proud Boys como una maniobra política del Gobierno liberal de Justin Trudeau en la cual buscó, por un lado, responder a una demanda de grupos progresistas -aniquilar este grupo fascistoide- pero, por otro lado, añadiendo legitimidad a una lista antidemocrática que podría ser usada contra sindicatos combativos, organizaciones indígenas que bloquean tentativas de pasar por la fuerza proyectos de oleoductos sobre sus tierras, individuales y partidos políticos como el nuestro.

 

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