Narváez: una campaña para que no la bajen

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Estos días no estuvieron destinados a cosechar votos, a ver si se subía en las encuestas, a posicionarla con mayor nitidez, a difundir ideas programáticas para ir consolidándola, sino a trabajar para sostenerla a como dé lugar y no bajarla de la competencia.

Patricia Quiroz. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 23/07/2021. Al terminar esta semana, la centralidad de la campaña de Paula Narváez radica en evitar que la bajen. Ni siquiera en sumar más votos o puntos en los sondeos. Que no lo saquen del camino.

Las directivas del Partido Socialista (PS) y el Partido por la Democracia (PPD), así como en el comando de Narváez, se vieron obligados a concentrar las fuerzas y los esfuerzos en sostener que la militante del PS es una candidatura que se mantiene, pese a todo.

Estos días no estuvieron destinados a cosechar votos, a ver si se subía en las encuestas, a posicionarla con mayor nitidez, a difundir ideas programáticas para ir consolidándola, sino a trabajar para sostenerla a como dé lugar y no bajarla de la competencia. “Aquí nadie se baja, aquí todos nos subimos”, tuvo que decir este día la candidata del PS.

En el último capítulo de pésimas señales, el presidente del PPD, Heraldo Muñoz, tuvo que salir a aclarar que “no hay libertad de acción” dentro de su organización en la opción presidencial, después de que un grupo de parlamentarios de esa colectividad almorzara con la postulante presidencial de la Democracia Cristiana (DC), Yasna Provoste, y dos senadores pepedista le dieran el apoyo explícito a la candidata de la falange. Además, hubo pronunciamientos de sectores de base del PPD sumándose a Provoste. E inclusive este fin de semana el tema se discutiría al interior del Partido por la Democracia.

En el PS tuvieron que sacar del cajón a próceres como Camilo Escalona y Osvaldo Andrade para disciplinar a sus filas en torno de Narváez y establecer que no existen razones de ningún tipo para bajarla de la competencia. Desde el PS, en un tono que da cuenta de la difícil situación de su candidata, se comenzó a hablar de “traiciones”, “deslealtades” y “malos tratos” y la propia protagonista tuvo que pedir que le dijeran en su cara, sobre todo si era gente de su colectividad, que se debía bajar de la carrera presidencial.

Las cosas tomaron un tono dramático, cuando se conoció un mensaje que envió a su equipo cercano y a los más fieles dentro del PS en que, entre otras cosas, Paula Narváez indicó que “sé que hay preocupación e inquietud en los equipos de trabajo porque ha sido días difíciles para nuestro proyecto y entiendo que para muchxs de ustedes esto los desanime y es comprensible”.

Lo cierto es que la candidatura de Narváez pasa por el peor de los mundos, cuando su campaña se concentra en decir que no se baja y que continúa en competencia.

Elementos en contra

Este escenario se acentuó al menos por tres elementos. El primero y más gravitante, es que jamás pudo pasar de los 2 puntos de aprobación promedio en los sondeos y que estuvo en ese porcentaje o más bajo aún en el nivel de conocimiento. Luego, tuvo (y tiene) que soportar la irrupción, en los sondeos y en la calidad de su posicionamiento, de la democratacristiana Yasna Provoste, que le llevaría sobrada ventaja. Y en tercer lugar (que afecta en realidad a toda la Unidad Constituyente), fue la participación de más de tres millones de personas en las primarias legales, donde los candidatos de Apruebo Dignidad llegaron al millón 700 mil votos, quedando electo para primera vuelta el frenteamplista Gabriel Boric con un millón de votos a su haber.

Son tres elementos que constituyen, por lo demás, desafíos nada menores para la aspirante del PS, a saber, subir notoriamente en las encuestas, mostrar más fortaleza en el posicionamiento de su candidatura, superar o alcanzar a Provoste y aparecer en posición de disputa frente a Boric. Cualquier lectura del escenario actual y proyectado al mediano plazo, pone una interrogante grande sobre esas posibilidades…cuando faltan unos dos meses para inscribir las candidaturas.

Paula Narváez ha recurrido a promociones en redes sociales de apoyo de grupos de concejales del PS y el PPD, de dirigentes sociales, mujeres y vecinos, en la idea de mostrar que sí tiene respaldo, pero aparecen como gestos y acciones comunicacionales de baja intensidad ante lo que pudiera, inclusive, definirse como una crisis de su candidatura.

Junto con tener que insistir en que no renunciará a la postulación a La Moneda, la candidata del PS reitera que deben haber primarias en Unidad Constituyente o un “mecanismo democrático” de definición, en lo que deberían participar Yasna Provoste, Carlos Maldonado (el presidenciable del Partido Radical) y Marco Enríquez-Ominami o Alejandro Guillier por el Partido Progresista. Sin embargo, sobre eso no hay luces, está todo enredado, y se parte de un pie negativo: cualquiera fuese el mecanismo, estaría lejos de tener la representatividad que tuvieron las primeras legales del 18 de julio. Eso puede ser un cuestionamiento para toda la Unidad Constituyente, pero especialmente para Narváez.

Otros factores que pueden lastimar electoralmente a Paula Narváez es que de todo busca salir como víctima y como la única que promueve la unidad y las decisiones democráticas. Acusó duramente al Partido Comunista y el Frente Amplio cuando se cuestionó que participara en el acuerdo de primarias de Apruebo Dignidad el PPD, dijo que eso era un veto, que era antidemocrático y llegó a sostener que era una postura machista y patriarcal. Reivindicó ser ella la portadora de la unidad y la democracia. Ahora criticó a la DC y a Yasna Provoste por atrasar la decisión de la candidatura, por no definirse a favor de primarias, por afectar la unidad, y volvió a quedar como víctima de la situación y, al mismo tiempo, como la benefactora de la unidad y el mecanismo democrático.

Entre medio, no pocos dejan de olvidar que Paula Narváez no se convirtió en candidata presidencial a través de algún mecanismo participativo y democrático, sino que eso obedeció a una acción de un grupo de mujeres socialistas liderado por la ex presidenta Michelle Bachelet, que si bien generó un entusiasmo inicial, no prendió en las encuestas ni en la realidad política de la escena presidencial. Eso no era suficiente.

Por lo demás, en la situación actual, en el PS y el PPD saben que no pueden apostar, como sí se piensa dentro de la DC, el ir a primera vuelta con su candidata, porque con el nivel de adhesión que ella tiene, más el posicionamiento de Boric de Apruebo Dignidad, lo más seguro es que sería un descalabro de proporciones, ocupando Narváez el cuarto o quinto lugar en la presidencial. De acuerdo a las declaraciones públicas y privadas, dentro del PS y el PPD se estima que no debe haber otra estrategia que lograr una candidatura única de Unidad Constituyente.

Pero esa mirada también le juega en contra a Narváez, al punto que legisladoras y legisladores del PPD afirmaron que su candidato, Heraldo Muñoz, dio un paso al costado porque constató que no tenía el respaldo suficiente, entonces por qué Paula Narváez no hace lo propio si está en una situación similar, partiendo de la base que la candidatura de Provoste es la más competitiva.

Con la definición de Yasna Provoste de presentarse como candidata presidencial, se ordena una pieza. Pero el nudo gordiano en Unidad Constituyente persiste y el escenario de Paula Narváez no se modifica.

Para como están las cosas, todo indica que ella se jugará hasta el final por un mecanismo de decisión lo más colectivo posible (primarias, convención, consulta, etc.), desechando la opción de renunciar a su candidatura, lo que podría hacer, teóricamente, aduciendo el libreto que viene manejando hace meses: un aporte a la unidad y a potenciar una candidatura de la ex Concertación. Aunque también podría quedar con el pie forzado en cuanto a tener que ir a primera vuelta.

 

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