Hablemos de Cuba

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En estricto rigor esas protestas nunca fueran tales ni mucho menos espontáneas. Todo estuvo preparado, organizado hasta los detalles, las mismas monsergas, los mismos gritos, emblemas y banderas. En concreto, parte de una burda estrategia imperial financiada por sus grandes empresarios con el apoyo del gobierno norteamericano y más de alguno de Europa.

Eduardo Contreras. Abogado. Santiago. 15/07/2011. En los últimos tiempos Cuba ha estado en el centro de la noticia y de la discusión. La clara intención del gobierno de los EEUU de Norteamérica, de la CIA y de los demás gobiernos adictos a Washington, como el nuestro de Piñera, es crear una imagen falsa de lo que sucede en la Isla de la Libertad. Han llegado a extremos ridículos en esta frustrada campaña como hablar de las recientes  llamadas “protestas callejeras” en La Habana, que nada tuvieron de espontáneas y en donde marcharon portando emblemas y banderas y usaron las viejas monsergas preparadas en Washington

Una de las figuras centrales de esta nueva embestida contrarevolucionaria del grupo “Cuba decide” es la inefable doña Rosa María Payá, dueña de la llamada “Fundación para la Democracia Panamericana” con sede en Miami. Ellos son los reales autores de la última maniobra que la prensa reaccionaria llamó como “acciones de protesta contra el gobierno de Cuba”.

En estricto rigor esas protestas nunca fueran tales ni mucho menos espontáneas. Todo estuvo preparado, organizado hasta los detalles, las mismas monsergas, los mismos gritos, emblemas y banderas. En concreto, parte de una burda estrategia imperial financiada por sus grandes empresarios con el apoyo del gobierno norteamericano y más de alguno de Europa.

Digamos de paso que la Sra. Payá es, naturalmente, gran amiga de Luis Almagro, aquel falso “progresista” del Uruguay hoy a cargo de la OEA,  entidad que con razón se la ha llamado “ministerio de colonias”. Su amigo Almagro es el mismo que no hace mucho tiempo y desde su alto cargo de entonces, como Canciller en el gobierno de su país, se declaraba amigo de la Revolución Cubana.

Digamos de paso que  esta lamentable Sra. Payá también se ha reunido con Piñera, con Trump, con senadores norteamericanos, con la boliviana Jeannine Añez -hoy en prisión- y que en su momento pretendió  gobernar su país.

Pero volvamos a lo de Cuba y a la nueva embestida imperial en contra de la Revolución y los revolucionarios y digamos que el asunto principal es en rigor el criminal bloqueo que el imperialismo impuso hace años y que impide el acceso a bienes y servicios indispensables a los cubanos y cubanas. Lo que no impide que por su parte la Revolución Cubana sea un grandioso ejemplo de solidaridad humana

Viví parte de mi exilio en Cuba cuando fueron los años de la dictadura de la derecha en Chile. Por tanto bien conozco a su pueblo, su valor, su generosidad, su alegría, su espíritu solidario, su inteligencia y su cultura. Sin ellas, la Revolución no habría podido mantenerse. Pero no sólo se mantuvo sino que durante toda su existencia ha sido concretamente solidaria con las luchas de otros pueblos hermanos cualesquiera fuere su ubicación geográfica.

La presencia de los y las combatientes de Cuba en la liberación de otros pueblos en apartados continentes constituyen un ejemplo indestructible de lo que en realidad es la verdadera y concreta solidaridad. De igual  modo debe catalogarse el haber facilitado sus valiosos y valerosos médicos para apoyar a diversos y lejanos otros pueblos del mundo. En lo interno Cuba supera lejos a los demás países del continente en sectores tan fundamentales como  Educación, Cultura, Salud, creación y desarrollo de vacunas contra graves enfermedades.

No es precisamente Cuba la que más ha sufrido carencias graves como consecuencia de la pandemia. Es el propio periódico derechista El Mercurio el que en su edición del pasado martes 13 ha dado cuenta del incremento de las carencias en nuestro país con ocasión de la referida pandemia e informa que, según estudio de la FAO, el hambre afectó a 600 mil personas  entre el año 2018 y el 2020. Un período en que a la vez 3, 4 millones sufrieron inseguridad alimentaria -moderada o grave- “al tener dificultades para contar con productos para consumir”. El medio de prensa, vocero de los sectores menos democráticos del país, cita al representante de la FAO en Chile, Eve Crowley, quien ha afirmado que “El último incremento de la malnutrición responde a los efectos de la pandemia por Covid-19, pero tiene su origen en una profunda desigualdad”. La frase en negrita es del propio medio de comunicación.

Dicho todo lo anterior, queda claro que sobre este tema las voces desde los sectores más reaccionarios de nuestro país faltan a la verdad. No hay razón alguna para protestar en  Cuba, mientras sobran razones para protestar en Chile.

 

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