Sorpresivamente avanza en el Parlamento el proyecto de “Impuesto a los Súper Ricos” impulsado por congresistas comunistas, cuando una iniciativa similar fue aprobada en Nueva York y se conocen pasos en ese sentido promovidos por Biden, el FMI, la OCDE y la ONU. El gobierno no sale de la jaula de definirlo como populista y optar por la medida extrema de declararlo inconstitucional. Claro, Piñera es un súper rico y el tribunal que pudiera desechar la iniciativa lo preside una de sus más cercanas colaboradoras.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 14/04/2021. 1.- Los congresistas estatales de Nueva York acordaron un aumento temporal de un 10.9%  al impuesto a pagar por los millonarios que ganen más de 25 millones de dólares. Con esto, se captarán más recursos financieros en ese estado, para destinarlos a planes contra el Covid-19, educación y trabajadores afectados sustancialmente por la crisis social. Según el periódico estadounidense The New York Times, “la escasez de ingresos relacionada con el coronavirus creó un impulso repentino para relanzar esta propuesta”. Fue un triunfo, por cierto, de sectores socialistas y de izquierda estadounidense, junto a algunos demócratas, y como parte de la campaña “Impuesto a los Ricos” que se desarrolla en Estados Unidos. Este dato se conoce cuando el informe “Going for Growth 2021: Shaping a Vibrant Recovery”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la cual está Chile,  indicó que en nuestro país “el impacto redistributivo del actual impuesto sobre la renta de las personas físicas es débil”. Así, en el texto de la OCDE se sostuvo que “un sistema de impuestos y transferencias más eficaz puede ser un fuerte catalizador para reducir la desigualdad y potenciar una recuperación inclusiva”, esto es, subir los impuestos a los sectores más ricos, a través de una reforma tributaria.

2.- Estas informaciones se suman a otras de las últimas semanas sobre el asunto. Joe Biden, presidente de Estados Unidos, lanzó la iniciativa de subir la tasa impositiva de 21 a 28 puntos a las grandes corporaciones; António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, llamó a establecer “un impuesto de solidaridad sobre la riqueza”; el Fondo Monetario Internacional (FMI) respaldó la idea de los impuestos progresivos sobre la renta, la herencia y la propiedad, y sobre las ganancias corporativas excedentes; la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, promovió en el poderoso G20 un impuesto global a la renta empresarial; el año pasado, los “Multimillonarios para la Humanidad”, pertenecientes a varios países, suscribieron una carta donde pidieron a sus gobiernos “que nos aumenten los impuestos. Inmediatamente. Sustancialmente. Permanentemente”. Hay varias administraciones y legislaturas europeas y latinoamericanas que ya adoptaron o desean adoptar un impuesto a los híper ricos para captar recursos destinados a programa sociales y reforzar planes por la pandemia del Covid-19.

3.- Aunque a algunos les sorprenda, moleste o extrañe, este tema lo instaló en Chile, hace más de un año, la bancada parlamentaria del Partido Comunista (PC), al poner en la agenda del Parlamento el “Impuesto a los Súper Ricos”. Desde el letrero de la iniciativa hasta su contenido, coincide con los planteamientos de socialistas, socialdemócratas, demócratas, partidos de izquierda, expertos, financistas y multimillonarios de Estados Unidos, Europa, el FMI, y los “Multimillonarios para la Humanidad”. Es decir, lo que plantearon las y los comunistas en el Legislativo tiene al menos un asidero técnico y conceptual compartido en muchas latitudes y por muchos sectores, y tiene el denominador común de recaudar financieramente para que los gobiernos tengan cómo hacer frente a la crisis social, económica y sanitaria. Bueno, tal vez todo eso y los contenidos del proyecto, tiene al “Impuesto a los Súper Ricos” avanzando en las comisiones del Parlamento chileno y se está abriendo la puerta a que sea aprobado, incluso con votos oficialistas, permitiendo recaudar unos 6 mil millones de dólares que hoy el Estado de nuestro país no los tiene.

4.- Pese a todo, desde que se presentó la iniciativa, el gobierno de Sebastián Piñera, sus ministros, los dirigentes de la derecha orgánica, los editoriales de los medios de prensa conservadores, las cúpulas empresariales y los poderes fácticos, plantearon que aplicar un impuesto a los multimillonarios era populismo, irrealismo, un tema sobreideologizado, inviable. Las cosas llegaron al extremo -porque este es un gobierno que recurre a los extremos- que Piñera decidió, a través de sus ministros de Hacienda y Secretaría General de la Presidencia, poner en el camino el declarar “la inconstitucionalidad” del proyecto y por tanto llevarlo al conservador Tribunal Constitucional. Piñera, en esto, tiene dos tejados de vidrio: primero, él está entre los súper ricos, con 2 mil 900 millones de dólares en sus manos y un aumento de 300 millones de dólares en su capital el último año; segundo, la presidenta del TC, fue la jefa de su equipo presidencial en La Moneda, en su primer mandato. ¿No hay conflicto de intereses? En todo caso cuesta entender que el gobierno se niegue a aplicar un impuesto que es por “una única vez”, equivalente solo al 2.5% del patrimonio de quienes posean más de 22 millones de dólares. Comparado a otras naciones, es un proyecto harto sobrio.

5.- Puede llamar la atención, o quizá no, que los súper ricos chilenos permanezcan en silencio ante esta iniciativa. Por cierto, ninguno de ellos firmó la carta de los multimillonarios pidiendo que se aumente la tributación, ni comentó los planteamientos de Biden, Guterres, el FMI y la OCDE. No se han manifestado respecto a imponer para que desde sus arcas financieras, que este año, según Forbes, aumentaron en un 74%, salga menos de un 3%, por solo una vez, como recursos para desarrollar planes sociales y sanitarios que beneficien a millones de chilenas y chilenos. Puede que el silencio sea porque Sebastián Piñera, sus ministros, los dirigentes y legisladores de la derecha, actúan como voceros de los súper ricos y así ellos no tienen que intervenir, ni hablar. Bueno, ante el avance del “Impuesto a los Súper Ricos” algunos representantes de los grupos monopólicos financieros tuvieron que salir a la palestra, por lo demás, para denostar la iniciativa: Bernardo Larraín Matte, presidente de la Sofofa (Sociedad de Fomento Fabril, el gremio de los grandes empresarios), aseveró : “Los impuestos al patrimonio han demostrado ser una mala política pública. No recaudan y desincentivan la inversión”.

6.- Vaya a saber usted qué pasará. Pero este proyecto de “Impuesto a los Súper Ricos” se apareció como una brisa esperanzadora para millones de personas. Una iniciativa análoga a lo que se aprobó en Nueva York y se promovió en países europeos y en Naciones Unidas  . Una posibilidad de contar con 6 mil millones de dólares para los chilenos y chilenas…que el gobierno quiere frustrar para no tocar -no puede haber otra razón práctica- los capitales de los multimillonarios.

 

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