No era imposible, pero todo apuntaba a que el candidato del progresismo y el antineoliberalismo, Andrés Arauz, ganaría la elección presidencial ecuatoriana. Pero el triunfo quedó en manos de Guillermo Lasso, un financista y conservador, que dará luz verde a acuerdos con el FMI, beneficiará al sector financiero y empresarial y terminará de desbaratar las medidas implementadas por el ex presidente Rafael Correa.

 Patricia Ryan. Periodista. “El Siglo”. 12/04/2021. Para algunos se trató de la derrota, principalmente, del correismo, de las posiciones y legado del ex presidente Rafael Correa que, en Ecuador, representó las políticas antineoliberales y progresistas. Para otros, de una ofensiva de sectores de derecha y neoliberales prometiendo mejorar la calidad de vida y dejando atrás proyectos en pugna. También para muchos, se trató de una sorpresa, porque el candidato antineoliberal y progresista, Andrés Arauz, tenía todas las de ganar la segunda vuelta presidencial después de salir primero en la primera ronda con un 32%, y era cuesta arriba para el ex banquero y conservador Guillermo Lasso, que tuvo un 19% en la primera contienda.

Pero los votos mandan. De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador, con más del 98% de las actas contabilizadas, Lasso, representante de la derecha tradicional, tuvo un 52,5% de los votos y Arauz un 47,50%.

“Gracias desde el fondo de mi corazón por darme la oportunidad de ser su presidente y poderlos servir”, dijo el triunfador de derecha, dirigiéndose al país. Sostuvo que “este es un día histórico, un día en que todos los ecuatorianos han decidido su futuro, han expresado con su voto la necesidad de cambio y el deseo de mejores días para todos”.

Prometió desarrollar políticas de ayuda a la gente y superar la crisis económica ecuatoriana. Indicó que habrá luz ver para préstamos y acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una característica de los gobiernos de derecha en América Latina, y que generará condiciones a favor del sector empresarial. Aunque no hizo una referencia directa, Guillermo Lasso reiteró que dejará atrás las medidas tomadas por el ex presidente Rafael Correa, que apuntaban a otro modelo económico y en una perspectiva transformadora, de izquierda y antineoliberal.

Lasso, ex banquero, ligado al mundo financiero, derechista de siempre, con vínculos internacionales, antiguo candidato presidencial, con lazos en el mundo de la política, no dejó de plantear, para algunos de manera distorsionada, que él quería superar el correismo y el gobierno de Lenin Moreno, este último ex aliado de Correa, que sorpresivamente aplicó un plan de gobierno conservador y autoritario y fue acusado de violaciones a los derechos humanos.

Arauz, en horas de la noche del domingo reconoció el triunfo de Lasso y lo llamó por teléfono para saludarlo. Afirmó, ante seguidores, que “este es un traspié electoral, pero de ninguna manera es una derrota política ni moral porque nuestro proyecto es de vida, es una lucha”.

En tanto, Rafael Correa recurrió al Twitter para señalar: “Sinceramente creíamos que ganábamos, pero nuestras proyecciones eran erradas. Suerte a Guillermo Lasso, su éxito será el de Ecuador”. Correa, perseguido y procesado por Lenin Moreno, le envió un mensaje a Guillermo Lasso: “Solo le pido que cese el lawfare, que destruye vidas y familias”, en referencia a esa recurrencia de ir al Poder Judicial para castigar a ex mandatarios.

 

 

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