50 años de relaciones diplomáticas Chile-Viet Nam.

Claudio De Negri. Ex Embajador de Chile en Viet Nam. 04/2021. Tras el 50° Aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y Viet Nam, encontramos una relación madura entre ambos pueblos, con una fuerte historia y una sólida proyección de futuro, en distintos ámbitos.

La comunidad internacional hoy enfrenta aceleradas y profundas transformaciones, de carácter inédito y alcance aún incierto. En ese escenario, ambos países enfrentan el desafío común de abrir caminos hacia el desarrollo, cada uno de acuerdo a su propia historia y sus particularidades actuales.

Viet Nam ha debido sobreponerse a los efectos de cruentas y devastadoras guerras; primero luchando por su independencia del colonialismo francés desde 1945, luego contra la ocupación  imperialista de Estados Unidos, hasta lograr la unificación del Norte y el Sur para la fundación de la República.

Desde poco más de tres décadas, es un país de paz que se desarrolla aceleradamente y consolida su reconocimiento en la comunidad mundial. Fue elegido para la Presidencia de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en 2020, ha sido un referente para todo el mundo por su capacidad de hacer frente a la pandemia del Covid-19 debido a la oportuna acción gubernamental, su sistema de salud pública y el apoyo que esas medidas recibieron de los 97 millones de vietnamitas. Pese a los efectos de la pandemia, la economía vietnamita creció 1,8% el primer semestre de este año. Durante la década precedente, el crecimiento de su economía bordeaba sucesivamente el 6% anual. Chile y Viet Nam suscribieron un Tratado de Libre Comercio, vigente desde 2014.

Desde hace 35 años, en 1986 el país asume la Renovación (Doi Moi) de su modelo de desarrollo  impulsando una economía abierta, pero donde el Estado es el actor principal y quien establece las regulaciones y directrices. Luego de su XIII Congreso Nacional en enero de este año, el Partido Comunista de Viet Nam evaluó el proceso de renovación y estableció los lineamientos estratégicos a 2030 y 20145, cuando se cumpla el Centenario de la fundación de la República Democrática de Viet Nam, hoy República Socialista.

Quien tenga la suerte de caminar por las calles de ese país, contemplar su cotidianidad y compartir con sus habitantes, podrá escuchar de los propios vietnamitas la percepción de que sus condiciones de vida son considerablemente superiores a las existentes hace diez o quince años.

En  forma coloquial en Chile se suele comentar que si alguien hiciera una perforación que atravesara el globo terráqueo desde este país, el otro extremo llegaría a Viet Nam, geográficamente  ubicado en el anverso del mundo, poseedor de una cultura milenaria distinta de la nuestra, con sus expresiones propias.

Sin embargo, lo destacable es que por sobre esta distancia territorial y ya desde antes del establecimiento de relaciones diplomáticas en 1971, la relación entre nuestros pueblos fraguó una relación de entrañable y recíproca hermandad. En 1968 más de tres mil jóvenes chilenos marcharon 300 kilómetros de Valparaíso a Santiago para demandar la paz y el respeto a la autodeterminación del pueblo de Viet Nam; la imagen del Tío Ho se convirtió en un símbolo de la lucha y el internacionalismo de la juventud y los trabajadores chilenos que convocaba a multitudes, y que hasta hoy entonan en las manifestaciones callejeras “El derecho de vivir en paz”, compuesta por el  compositor y músico chileno Víctor Jara en 1969, asesinado por la dictadura en 1973. En 1968 una delegación de jóvenes combatientes vietnamitas, que vestían sus uniformes verde oliva, eran homenajeados por masivas manifestaciones cuando visitaban universidades, sindicatos y poblaciones chilenas.

Interpretando ese clamor, en 1979 en su condición de Presidente del Senado, Salvador Allende viajó hasta Viet Nam para expresar al Presidente  Ho Chi Minh la lealtad y la solidaridad internacionalista del pueblo chileno con su lucha por la liberación. En esos días arreciaba la guerra y Viet Nam aún no alcanzaba la unificación del Norte y el Sur.

En el encuentro, Salvador Allende comprometió que si llegaba a la Presidencia de la República en 1970, establecería relaciones diplomáticas con Viet Nam, palabra que cumplió luego de ser electo. Chile fue el segundo país latinoamericano y caribeño, después de Cuba, en dar este paso; y la última visita de Estado que recibió el Presidente Ho Chi Minh antes de su muerte, fue la de Salvador Allende.

Durante los 50 años posteriores, ya dotados de una relación institucional a nivel de Estado, ambos países y pueblos hemos transitado nuestros respectivos caminos. Viet Nam alcanzó la victoria en la guerra contra el colonialismo y la dominación imperial, y construye la paz y el socialismo conforme a sus particularidades actuales. Por su parte, el pueblo chileno hace lo propio en la lucha por superar el cautiverio del neoliberalismo, conquistar una nueva Constitución Política y levantar un nuevo modelo de desarrollo basado en la democracia, la justicia social y la integración de los pueblos.

Por sobre las particularidades de cada proceso, como hace cincuenta años hoy nos une la causa común de la paz y el derecho soberano de cada pueblo a definir su propio destino, la lucha por el desarrollo en un mundo globalizado e interdependiente, el principio del multilateralismo, la cooperación y la hermandad entrañable entre nuestros pueblos.

 

 

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