Informe del Banco Mundial apuntó que el ingreso per cápita en el país cayó alrededor de un 40%. Se reveló que 2 millones 300 mil  personas de clase media, alrededor de un 19% de ese sector, “cayeron en vulnerabilidad”. Estas cifras se suman a otros informes que alertan sobre el crecimiento en la cantidad de pobres en Chile, mientras el tema parece estar fuera de la agenda de gobierno y de sectores políticos y legislativos.

Equipo “El Siglo”. 05/04/2021. Un informe del Banco Mundial se sumó a los datos negativos de la situación social en Chile, sobre todo ante las incapacidades de respuesta a los factores generados por la pandemia del Covid-19, con aumento del desempleo y la baja de ingresos de millones de chilenas y chilenos.

El reporte de la institución internacional apuntó que en el país, en promedio, el ingreso per cápita cayó alrededor de un 40% en los hogares donde al menos un miembro perdió el trabajo.

Hay que tener en cuenta que el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúo en más de 10% el nivel de desempleo y que según datos de economistas y centros de estudio, en Chile hay alrededor de 3 millones de personas cesantes y la cifra aumenta si se consideran parámetros de empleo informal o autoempleo. Esto golpea a sectores pobres y sectores medios de la población donde, además, los ingresos en alrededor del 50% están bajo los 500 mil pesos y en muchos casos están congelados.

De acuerdo con el Banco Mundial, las pérdidas de empleo durante el 2020 hicieron que, particularmente, las familias de clase media se vieran muy afectadas. Se estima que aproximadamente 2 millones 300 mil  personas de clase media, alrededor de un 19%, cayeron en vulnerabilidad.

También el informe del Banco Mundial (BM) anotó que 300 mil personas de clase alta pasaron a ser de clase media. Es decir, 2 millones 600 mil chilenas y chilenos retrocedieron en su condición socioeconómica en el último año.

Lo anterior, por cierto, en el marco de una promesa incumplida de parte del gobierno en cuanto a que la clase media sería el centro de su atención y preocupación.

Los parámetros del BM son a partir de separar a los hogares de clase media en cuatro grupos: pobres (los que su ingreso per cápita está por debajo de la línea de pobreza nacional), vulnerables (cuyo ingreso per cápita está sobre la línea de pobreza nacional pero debajo del umbral de clase media), clase media (aquellos cuyo ingreso está entre US$13 y US$ 70) y clase alta.

Hace un tiempo, desde la entidad financiera mundial también se indicó que en Chile más del 30% de la población es económicamente vulnerable y la desigualdad de ingresos sigue siendo elevada.

Aumento de la pobreza y más población vulnerable

En definitiva, el informe del BM va en la línea del deterioro social de millones de chilenas y chilenos, el crecimiento de la pobreza en el país y de “sectores vulnerables” y de golpes a las condiciones de la clases media que, por cierto, sería el centro de preocupación del actual gobierno, en lo que se representa como otra fracaso de esta administración.

El año pasado, el informe “Panorama Social de América Latina 2020” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) apuntó que el índice de pobres en Chile creció a un 10,9% durante 2020, es decir, casi 2 millones de personas.

Un reporte del Hogar de Cristo, manejando cifras del Ministerio de Desarrollo Social y Familia de 2018, indicó que hoy, “la pobreza y las circunstancias en las cuales se da, han cambiado: un 4,5% de la población no cuenta con servicios higiénicos, un 9,8% vive hacinado, y los índices de pobreza monetaria han disminuido de un 39% en 1990 a un 8,6% en 2017.

El estudio de la entidad sostuvo: “Estas dimensiones están incorporadas en la medición de pobreza multidimensional y nos muestran que al menos 3.500.000 personas viven en esta situación. Al utilizar ambas metodologías oficiales de medición de la pobreza, se tiene que en Chile hay 4.500.000 de personas (26% de la población) que son pobres de alguna forma, ya sea monetaria o multidimensionalmente.  Mientras que 600.000 (3,4%) viven la pobreza en todas sus formas, lo que significa que viven en hogares con ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas y, al mismo tiempo, presentan carencias en dimensiones relevantes para el bienestar”.

Considerando las necesidades de vivienda, vestimenta, transporte, alimentación, servicios básicos, esos estudios coinciden en que la realidad apunta a que entre un 23 y un 26 por ciento de habitantes del país viven en la pobreza, sumando a que alrededor del 50% gana menos de 500 mil pesos mensuales.

Panorama mundial

En el informe 2020 del Banco Mundial, se indicó que 100 millones de personas a nivel internacional, pasarán a la pobreza extrema. “Para 2030, es posible que hasta dos tercios de quienes viven en situación de pobreza extrema habiten en entornos afectados por fragilidad, conflicto y violencia (FCV). A pesar de los grandes avances logrados en las últimas décadas, incluso antes del inicio de la pandemia de Covid‑19, el mundo no estaba bien encaminado para alcanzar el objetivo de poner fin a la pobreza a más tardar en 2030”, se señaló en un documento del organismo.

Y se señaló que “de acuerdo con nuestras estimaciones, la pandemia podría sumir en la pobreza extrema a unos 100 millones de personas más. Un gran porcentaje de ellas estará concentrado en países que ya están haciendo frente a altas tasas de pobreza, pero los países de ingreso mediano también se verán afectados en forma significativa”.

De esa situación no estaría excluido Chile donde, por cierto, el tema del aumento de la pobreza a nivel nacional parece estar fuera de la agenda de gobierno y de sectores políticos y legislativos.

En el reporte del Banco Mundial se dijo que “durante el último ejercicio, la región de América Latina y El Caribe,  se vio sacudida por una serie de conmociones, entre las que figuran disturbios sociales, la caída de los precios internacionales del petróleo y la crisis de la Covid‑19. El crecimiento del PIB en la región (con exclusión de Venezuela, acerca de la que no se dispone de datos suficientes) fue de 0,8 % en 2019 y se espera que caiga al -7,2 % en 2020. Según las previsiones, repuntará al 2,8 % en 2021”.

Asimismo, se informó que “la volatilidad mundial provocada por la pandemia de Covid-19 genera un impacto negativo en África al sur del Sahara. Las consecuencias sanitarias, económicas y sociales representan para la región un costo que se estima entre los USD37.000 millones y los USD79.000 millones por pérdida de producto durante 2020, y se traducen también en la reducción de la productividad agrícola, el debilitamiento de las cadenas de suministro, la restricción de las perspectivas de empleo y la caída de las remesas, todo lo cual contribuye a la incertidumbre”. Para esa región se planteó que “el crecimiento económico se contraerá y pasará del 2,4 % registrado en 2019 a entre el -2,1 % y -5,1 % en 2020, lo que señalará la primera recesión de la región en 25 años”. Y que “la pandemia probablemente empuje a millones de hogares a la pobreza y podría desatar una crisis de seguridad alimentaria, dado que la producción agrícola de África podría contraerse entre un 2,6 % y un 7 %”. En una zona donde casi el 90% de los trabajadores tienen empleos informales.

“Aún antes de que se desatara la pandemia de Covid-19, el crecimiento de Asia oriental y el Pacífico venía desacelerándose: había pasado del 6,3 % en 2018 al 5,9 % en 2019. En China, el crecimiento se desaceleró del 6,6 % en 2018 al 6,1 % en 2019. En el resto de los países en desarrollo de la región, cayó del 5,2 % en 2018 al 4,7 % en 2019”, indicó el informe del Banco Mundial. Y se señaló que “el panorama presenta riesgos claramente adversos. Entre ellos se incluye la posibilidad de que la pandemia dure más de lo esperado, que las tensiones financieras se prolonguen y que la contracción del comercio mundial sea más abrupta y más duradera de lo previsto, agravada por el recrudecimiento de las disputas comerciales”. Se expuso que “en 2019, se estimaba que la cantidad de pobres (personas que viven con menos de USD 5,50 al día) en los países en desarrollo de la región de Asia oriental y el Pacífico (con exclusión de China) alcanzaba los 271 millones…No obstante, los impactos económicos de la Covid‑19 podrían provocar un incremento considerable en la cantidad de pobres de la región”.

En cuanto a Europa y Asia Central, el BM hizo ver que “el crecimiento se desaceleró hasta ubicarse en un 2,2%”. Se anotó que “si bien las repercusiones económicas de la Covid‑19 son aún inciertas en gran medida, las hipótesis sugieren que en 2020 el crecimiento regional se contraerá un 4,7 % para luego repuntar en 2021 con la introducción de medidas normativas, la recuperación de los precios internacionales de los productos básicos y el fortalecimiento del comercio”.

Según el organismo mundial, “el crecimiento en Oriente Medio y Norte de África disminuyó un 0,2% en 2019, y se prevé que se contraerá un 4,2 % en 2020, aunque existe gran incertidumbre respecto de esta proyección debido a la pandemia de Covid‑19, el consiguiente colapso de los precios mundiales del petróleo y el turismo, y la disminución de las remesas”.

Analizando otra área del mundo, el BM apuntó que “Asia meridional está registrando el peor desempeño económico de los últimos 40 años. Según las proyecciones, en 2020 el crecimiento regional se contraerá el 2,7 %, lo que representa una disminución respecto de la tasa de crecimiento del 6,3% proyectada previamente. Se estima que esta previsión negativa se mantendrá durante 2021 y que el crecimiento oscilará en torno al 2,5 %.

(El Siglo es Soberanía Informativa. Información para el Conocimiento. Por ello es generador de contenidos que contribuyen al análisis, el debate, la profundización temática)

 

Deja una respuesta