Diciembre volvió a ser un mes con cifras negativas de crecimiento, como se produjo sostenidamente desde marzo, con la excepción de noviembre al disponerse de un día hábil más. Siguió pesando fuertemente el aumento de las medidas restrictivas para enfrentar la pandemia. El descenso anual fue de 6%, el más elevado desde 1982, cuando el país experimentó las consecuencias de la crisis de la deuda externa resultado de medidas adoptadas a nivel global. Fue un año de elevado gasto público, pero con descenso en gasto de capital fundamental para enfrentar un cuadro recesivo.

Hugo Fazio. Economista. 15/02/2021. El Indicador Mensual de la Actividad Económica (Imacec) del Banco Central volvió a descender en diciembre en doce meses, al contraerse en un 0,4%. De esta manera el año finalizó con una caída promedio del 6,0%, su mayor contracción desde la crisis de la deuda externa en 1982, cuando se redujo en 11%, para al año siguiente volver a hacerlo en otro 5%, de acuerdo a las cifras del instituto emisor. Entre ambos derrumbes se produjo la crisis asiática, que condujo a un descenso en el país de 0,4% en 1999, y la Gran Recesión de 2009 con -1,6%.

2020 fue un año en que la reducción de actividades más pronunciada se produjo en el segundo trimestre, al contraerse en 13,9%, para volver a hacerlo en el tercero en 9,1%. El Imacec de octubre-diciembre registró una reducción en los servicios de 2,1%, sector fuertemente afectado por las medidas restrictivas orientadas a detener la pandemia (transporte, actividades culturales y de esparcimiento, restaurantes y hoteles). La minería descendió en 9,2%. En diciembre, la producción de cobre se redujo en un 9,7%. El metal rojo explica un 90% del PIB minero. En el año su producción fue de 5.796.000 toneladas, en comparación a las 5.835.000 del año anterior. El conjunto de la minería creció en el año un 0,5%.

Los sectores con crecimiento en doce meses en el cuarto trimestre fueron la industria manufacturera 2%, registrando cuatro meses consecutivos de aumento. Y especialmente el comercio en 10,8%, favorecido por el aumento en los ingresos personales debido a los retiros del fondo de pensiones. Diciembre fue su quinto mes consecutivo de crecimiento, coincidiendo con el inicio del retiro del 10% en agosto. Anualmente, pese a ello, el comercio descendió en un 2,1%. La disminución anual más aguda se dio en el sector de servicios, al reducirse en 8,1%, mientras la industria lo hacía en 3,9% y el resto de los bienes en 7,6%.

El ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, consideró el aumento del cuarto trimestre “un dato algo mejor a lo esperado, pero (…) nos muestra la urgencia que tenemos de recuperarnos en el corto plazo (…) tenemos que entender es un proceso que puede tomar tiempo “. Para el primer trimestre 2021 anticipó que “la recuperación probablemente sea lenta, pero en la segunda parte del año esperamos que la economía agarre más vuelo” (02/02/21).

En la actividad económica sigue incidiendo notoriamente el impacto de la epidemia y las medidas de las políticas públicas para enfrentarla. En diciembre, se produjo un acentuamiento de las medidas de confinamiento, respondiendo a una intensificación de la pandemia. En sentido contrario actuaron los retiros del fondo de pensión. ”Gran parte de la recuperación que hemos visto -constató Ángel Cabrera, de Forecast, empresa que entrega estimaciones de los niveles de actividad- ha sido por temas puntuales (en su opinión) transitorios e irrepetibles como los retiros de los fondos. Esta es -concluyó- una recuperación que se ve bastante frágil” (02/02/21). 

Los retiros del fondo de pensiones sumaban al finalizar enero US$33.499 millones. US$19.489 millones correspondían al primer retiro y US$14.310 millones al segundo. Ello se constituyó en un factor de crecimiento que sigue presente.  Al finalizar el primer mes del año se presentó un proyecto de ley para el tercer retiro, el cual se concretará en la medida que se produzca una exigencia fuerte para obtenerlo. Rodrigo Cerda se ha declarado continuador de la política de su antecesor, Ignacio Briones, ahora candidato a la primaria presidencial de la derecha, de rechazarlo tajantemente, intento que fracasó el 2020 en dos oportunidades. El diputado Jaima Mulet, presidente de la Federación Regionalista Verde Social, uno de los firmantes del nuevo retiro, calificó esta posición de “obtusa”, ya que de no haberse cursado ambos retiros, el país, en su opinión, “estaría en llamas”. 

Ignacio Briones ha insistido en el rechazo del tercer retiro sosteniendo que “no hay que dejar de advertir una y otra vez que esto supone costos en el mediano y largo plazo en materia de pensiones“. Los hechos muestran que las pensiones no se han cancelado con cargo al fondo de pensiones, sino que provienen de las cotizaciones efectuadas por los trabajadores activos. más aún cuando un porcentaje de ellas se desvían hacia el fondo, el cual es utilizado fundamentalmente por grandes intereses económicos.

Los ingresos fiscales totales, a causa de la contracción económica producida, descendieron el 2020 en un 8,4% real anual en relación al año anterior, alcanzando un monto de $39,8 billones. Los provenientes del IVA, que constituyen un 49,4% de los Ingresos Tributarios Netos, registraron una reducción real anual de 5,2%, mientras los de la renta caían un 14,6%. El stock de la deuda pública fiscal consolidada en pesos alcanzó al 33% del PIB estimado para el año. El descenso no fue más alto debido a los ingresos provenientes de Codelco, los cuales de acuerdo a las cifras de ejecución presupuestaria de la Dirección de Presupuestos (Dipres), aumentaron en términos reales un 39,2%, representando un 2,6% de los ingresos totales y un 0,5% del PIB. El incremento de Codelco incluye un desembolso adelantado de utilidades del ejercicio 2021 de la empresa estatal. La disminución de los ingresos fiscales en 2020 se produjo por los contribuyentes no mineros y en la minería privada, los primeros aportaron en cifras anualizadas un -8% real y los de la segunda en -31,6% real. Por su parte, el gasto real interanual fue de $54,5 billones, experimentando un incremento en doce meses de 11%. El gasto corriente lo hizo en 14,6%, al tiempo que el de capital destinado a inversiones, lo cual es un contrasentido en un año recesivo, disminuyó en 8,9%. El déficit total del año fue de 7,4% del PIB estimado para el período.

La contracción económica se vincula con un elevado desempleo. La fuerza de trabajo potencial correspondiente al último trimestre móvil del 2020, que mide a las personas inactivas que estarían dispuestas a buscar empleo de no existir la crisis sanitaria y las medidas de política públicas orientadas a enfrentarlas, está conformada por 1.244.325 personas. Por su parte, la tasa de desempleo en ese mismo trimestre fue de 10,3%, calculada con una reducción en 8,5% de la fuerza de trabajo, quedando 3,2 puntos porcentuales por encima de iguales meses del 2019. Si se suma la tasa de desempleo efectiva con la potencial, la tasa de desempleo total es de 21,6%. Se trata siempre de un porcentaje muy elevado. Su nivel más alto durante 2020 se registró en el trimestre móvil mayo-julio, el momento más profundo de la recesión, alcanzando a un 30,2%. Su ritmo de descenso en octubre-diciembre se frenó.

Los ocupados en este mismo lapso fueron un 11,7% inferior en cifras anualizadas. Ello da cuenta de 1.061.000 empleos menos, donde la reducción porcentual más fuerte se dio en las mujeres, 15,6%, mientras que en los hombres fue de 8,8%. En relación con el trimestre móvil anterior, septiembre-noviembre, se crearon 109.000 puestos de trabajo, ante todo por factores estacionales preferentemente en la agricultura. A pesar de ello, actividades laborales, como por ejemplo en la recolección de fruta, se produjo una escasez de mano de obra, como consecuencia que trabajadores migrantes por efectos de la pandemia, no pudieron ingresar al país.

La nueva población ocupada o reincorporada lo hace primordialmente en labores informales, no contando con cotizaciones previsionales. Su presencia se produce entonces en condiciones extremadamente precarias. Desde el momento más agudo del desempleo 2020 se han incorporado al mercado del trabajo 953.000 personas. De dicho total 588.000 lo hacen en el sector informal y 365.000 en el formal. Entre los informales hay 296.000 trabajadores por cuenta propia y 292.000 son asalariados privados informales, lo hacen en condiciones de subordinación, tienen horarios, reciben un pago, pero no están incorporados a los mecanismos de protección social.

El Boletín Informal INE del cuarto trimestre establece que la tasa de ocupación informal fue en ese período de 27%, inferior en 1,4 puntos porcentuales a los mismos meses del año 2019. En el informe del trimestre anterior, julio-septiembre, alcanzó a 23,5%, por lo tanto, la informalidad va aumentando. Su número fue de 2.165.310, con una reducción de 16,2% en relación a iguales meses de 2019. Los niveles de informalidad prepandemia eran de 29%. Las mayores tasas de informalidad se dan en los servicios y el comercio. El 62% de los empleos recuperados son informales y aumenta el trabajo asalariado informal, que se encuentran en las condiciones ya detalladas.

El agravamiento de las medidas laborales se vivió en todas las regiones del país con la excepción de Los Lagos y Arica y Parinacota, aumentando sus tasas de desocupación en doce meses. El nivel más elevado se registró en Coquimbo (12,6%) y también con el mayor incremento anualizado de 6,1 puntos porcentuales. Región Metropolitana fue de 11,4%, con un aumento de 3,9 puntos porcentuales y con una caída en la fuerza de trabajo de 4,8%. Le siguen Valparaíso y Atacama con un 10,8%. En la 

El informe de la OCDE para Chile, uno de sus países miembros, estimó que el país, después de la fuerte contracción de 6% en 2020, volvería a niveles previos a la pandemia hacia fines de 2022, En los próximos dos años, con un incremento de 4,2% en 2021 y de 3% en 2022 solo se recuperaría de la recesión. Considera al consumo privado “uno de los principales motores de la recuperación”. Dando tres razones para ello. El primero es el respaldo temporal provocado “por los retiros extraordinarios de los fondos de pensiones”, considerándolo como un hecho sin repeticiones. El segundo, “las medidas adoptadas por el Gobierno” conducentes a respaldos económicos a las personas. Y tercero “una gradual mejora del mercado laboral, apoyado por los subsidios a la contratación”. Hemos visto la alta precariedad en la que se encuentra el mercado laboral. En cuanto a los subsidios es una iniciativa sobre la cual oficialmente existieron altas expectativas. Incluso se proyectó para un número acotado de meses, un millón de personas, suponiéndose una vez más que la recuperación económica se daría más rápidamente y por tanto existiría una alta demanda por aprovecharla. Ello no aconteció, al 4 de febrero las peticiones llegaron a 458.560. Sin embargo, para que se produzca precisa que exista una perspectiva favorable, la cual se podría producir más adelante.

En el informe, llama de inmediato la atención que la fuerte caída de la formación bruta de capital fijo, de 13,9%, en 2020, no se recupere en los próximos dos años, para los cuales estima un incremento de 1,9% en 2021 y de 3,0% en 2022. Es decir, seguirá siendo inferior a 2019, cuando la inversión productiva constituye un factor determinante de una recuperación.

Deja una respuesta