Durante el año 2020 en la actividad económica global y en la del país, la pandemia fue un protagonista central. Explicó el origen del curso recesivo, que nada tuvo que ver con sus inicios habituales, de raíces claramente económicas. Luego, desempeñaron un papel decisivo las políticas públicas utilizadas para enfrentarla, que se fueron modificando teniendo en cuenta su evolución.

 Hugo Fazio. Economista. CENDA. 01/2021. Durante el año 2020 en la actividad económica global y en la del país, la pandemia fue un protagonista central. Explicó el origen del curso recesivo, que nada tuvo que ver con sus inicios habituales, de raíces claramente económicas. Luego, desempeñaron un papel decisivo las políticas públicas utilizadas para enfrentarla, que se fueron modificando teniendo en cuenta su evolución. Al 15 de enero del 2021 el nivel de muertos a nivel mundial alcanzó a los dos millones de personas. Su ritmo fue aumentando al darse más contagios y expandirse globalmente. El primer millón de fallecimientos se contabilizó el 27 de septiembre. El segundo se anotó tres meses y medio después. Europa hasta mediados del mes era la región con mayor número de decesos, más de 615.000. Le siguen América del Norte (565.000) y América del Sur (384.000), Asía llegó a 354.000.

China fue el primer país donde se manifestó el virus, país que venía creciendo a un ritmo de 6% anual. Las decisiones sanitarias en el primer trimestre de 2020 para enfrentarla condujeron a que la actividad económica se contrajese, en un elevado 6,8%. En 2019 había registrado un crecimiento de 6,1%, el más reducido en tres décadas. Ya en el segundo trimestre del año pasado, luego del estricto confinamiento, creció un 3,2% en doce meses y 4,9 % en el tercer, pasando a tener así en septiembre un ligero incremento en el promedio anual. El Fondo Monetario Internacional estima que en el año 2020 creció 1,9%, siendo la única gran economía mundial con cifras azules, para tener un elevado incremento de acuerdo a sus proyecciones en 2021. La decisión de confinamiento en las zonas donde se manifestó el virus fueron drásticas y necesariamente tuvieron repercusiones generales.

Al iniciarse 2021, el informe anual del FMI para la potencia asiática constató que “la economía china sigue recuperándose rápidamente gracias a los grandes esfuerzos por contener el virus y a las medidas políticas rápidas para mitigar el impacto de la crisis. Pero -añadió-, el crecimiento es desproporcionado, desempleados, ya que la recuperación depende en gran medida del sector público, mientras que “el consumo privado se está quedando atrás”. Recalcando que la pandemia dejó muchas “vulnerabilidades“, proponiendo que “se mantengan las políticas fiscales, monetarias y estructurales de apoyo moderado hasta que la recuperación sea sólida” (09/01/2021).

Paralelamente, en otras grandes economías los efectos negativos de la pandemia aumentaban. Actualmente, en Europa y EEUU los contagios viven nuevamente una fase ascendente, mientras se inician los procesos de vacunación, que abren una perspectiva positiva a futuro. Varios países del viejo continente están adoptando duras medidas restrictivas que tienen consecuencias negativas en la actividad económica. Cuando Alemania el 10 de enero anotaba un aumento de contagios y fallecimientos, la canciller Angela Merkel subrayaba que en la semana siguiente se registraría “la fase más dura de la pandemia“, encontrándose ya el personal sanitario trabajando al máximo de su capacidad.

En el Reino Unido, por su parte, Chris Whitty, director médico para Inglaterra el 11 de enero cuando se superaban los cincuenta mil contagios diarios señaló: “En Londres (…) una de cada treinta personas tiene este coronavirus, en todo el país es uno cada cincuenta. Así que este es un problema grave y está aumentando en todas partes de Inglaterra“. “Este Gobierno -expresó a su vez el British Medical Journal- fue demasiado lento para introducir restricciones en primavera y nuevamente en otoño”, destacando que los contagios aumentaban constantemente desde septiembre “mientras el Gobierno daba pasos en falso que llevaron a la crisis actual del país”. (11/01/21).

Italia es el país europeo con la segunda cantidad más elevada de fallecimientos. El 3 de diciembre registró su número diario más alto con 993 fallecimientos, superando los 921 registrados durante la primera ola el 27 de marzo. En la zona euro en 2021 entra en funcionamiento en el año el mayor fondo de ayuda a los países en dificultades, mientras el Banco Central Europeo reiteraba sus planes de emergencia de adquisición de bonos en el mercado y prolongaba sus líneas de financiamiento hasta junio del 2022.

Durante la primera semana de enero, los fallecidos en EEUU superaron las 22.000 personas, registrando un récord por segunda semana consecutiva. Siendo California el estado más afectado con 3.315. El día 7 su número llegó a 4.132, superando los 2.742 del 22 de abril. En los últimos meses de 2020 el país agotaba su gigantesco plan de ayuda fiscal, no logrando darle continuidad al no alcanzarse acuerdo político en el Congreso, viviendo después de la elección donde triunfó Joe Biden un complejo cuadro por la actitud de Donald Trump no solo de desconocer el resultado electoral, sino promover acciones que llevaron a un virtual pregolpe de estado. Recién en los días previos a la elección presidencial, Trump firmó un proyecto aprobado en el parlamento de US$900.000 millones, mientras eso sí la Reserva Federal mantiene potentes planes monetarios de estímulo.

El dólar inició el año 2021 en un proceso de debilitamiento, después de depreciarse en 7% el 2020 en relación frente a una canasta de monedas. En la primera semana de enero alcanzó su punto más reducido desde abril de 2018, impulsando al euro y el renminbi chino a su nivel máximo en varios años. “La moneda estadounidense -comentó Financial Times- ha entrado en una racha descendente desde las inéditas acciones tomadas por la Reserva Federal el año pasado para limitar la agitación causada por la crisis del coronavirus. Las expectativas que se mantendría durante años han animado a los inversionistas a moverse más allá de los refugios tradicionales como el dólar y buscar rincones más riesgosos en el mercado”.

La Fed, detalló la publicación, aseguró el 2020 “que está dispuesta a permitir que su meta de inflación del 2% sea excedida, lo que aumentó las expectativas de que mantendría las tasas ultrabajas en los próximos años. La garantía de la Fed en su última reunión de política monetaria de diciembre de que mantendría su programa de compra de activos de US$120.000 millones mensuales hasta que ‘se haya logrado un progreso sustancial adicional’ en la recuperación ha agregado una presión a la baja adicional sobre la moneda (…)” (11/01/21). Sin embargo, la alta tensión política que tuvo lugar después del asalto al Capitolio llevaron nuevamente a los inversionistas a refugiarse en el dólar apreciándolo. En ese momento el Dollar Index volvió a transarse sobre los noventa puntos.

La economista jefa del Banco Mundial, Carmen Reinhart, en un panel organizado por el Banco Central en la primera quincena de enero, titulado “Covid 19, implicaciones económicas y lecciones de políticas”, luego de señalar que llamó la atención que en “2021 estemos entrando en una nueva ola de infecciones, destacó que la evolución de la crisis es “excepcionalmente regresiva” para familias, negocios y países. “Esta crisis por su regresividad -subrayó- no creo que la vayamos a superar rápidamente. Tiene todo tipo de implicaciones, con estallidos sociales y otras dimensiones que se pueden ver como extraordinariamente desafiantes (…). La recuperación -concluyó-, aún con políticas que van en la dirección correcta van a tener mucho tiempo” (13/01/21).

En el país, el 2021 se inició con una marcada intensificación de la pandemia y por otra parte con una base comparativa de la actividad económica ya no de caída como se registraba al finalizar 2020. Una encuesta de opinión efectuada por La Tercera de las perspectivas para el año llegó a la conclusión que la economía se contraería en enero un 4,5% de variación anual, en febrero otro 4% y en marzo 3%, promediando en el trimestre una reducción de 3,8%. “El aumento de los contagios -señaló-, junto con las medidas de contención para el virus está afectando a las expectativas a la baja” (11/01/21).

A partir del 14 de enero las comunas en cuarentenas subieron de 18 a 42, en ellas varias grandes ciudades como Antofagasta, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt, Osorno y Puerto Varas, estableciendo disposiciones más estrictas. En seis regiones la pandemia alcanzó niveles superiores que lo acontecido durante todo 2020: Biobío, Los Lagos, Maule, La Araucanía, Tarapacá y Los Lagos. El presidente del Banco Central, Mario Marcel, al exponer los riesgos para las estimaciones de recuperación proyectadas para el año, hizo mención de “la expansión de la pandemia, un salto en los contagios, retrasos en el proceso de vacunación (…) todo lo cual puede ocurrir y convertirse en un arrastre de la recuperación, (…) tuvimos -concluyó- quince meses difíciles mirando hacia atrás y tenemos quince meses difíciles mirando hacia adelante” (13/01/21).

El 13 de enero, el Banco Central dio a conocer el inicio el día 18 de un programa de adquisición gradual de divisas por US$12.000 millones en un plazo de quince meses, comprando US$40 millones diarios mediante subastas competitivas. Su objeto es atenuar “el eventual impacto de turbulencias externas al ofrecer seguridad y credibilidad en escenarios en que las condiciones sean extremadamente volátiles y se generen disrupciones potenciales costosas en el mercado financiero” (15/01/21).

Entre sus objetivos está recuperar la posición de reservas internacionales, las cuales al momento de la declaración alcanzaban a US$39.000 millones, teniendo un nivel más bajo en relación a otros países latinoamericanos. Su monto había disminuido en US$2.550 millones debido a la intervención efectuada en diciembre de 2019 y enero de 2020 para detener el proceso devaluatorio que lo llevó a cotizarse en $828 por dólar. Desde fines de noviembre hasta pocos días antes de la decisión del instituto emisor la paridad cambiaria en el país experimentó una acentuada apreciación del peso, cayendo incluso por debajo de los $700 por dólar.

Aunque el Banco Central hizo mención de que el programa no tiene como propósito una nueva intervención cambiaria al demandar divisas en el mercado tiene dicho efecto, cuando en el mercado hay otros factores que actúan en dirección contraria, como el nivel alcanzado por el precio del cobre (US$3,65 la libra, el 15 de enero), y la venta de divisas que efectúa el ministerio de Hacienda para transformar en pesos las divisas que obtiene en el exterior al colocar sus títulos de deuda. Así acontece también cuando las AFP traen recursos desde el extranjero para cumplir con sus compromisos por el retiro de 10% del fondo de pensiones. Roberto Zahler, expresidente del Banco Central, considerando razonable la decisión de fortalecer las reservas internacionales, señaló: “Creo que el Banco Central no quiere decir que está interviniendo y eso es un elemento casi mágico-religioso que tiene en su política” (14/01/21).

El instituto emisor en su comunicado explicó que el programa de aumento en las reservas busca anticiparse al término de la línea de crédito de US$24.000 millones obtenida del Fondo Monetario Internacional, que vence en mayo de 2022 y que refuerza su capacidad para enfrentar cualquier desequilibrio externo que le afecte. En el corto plazo, la demanda por divisa produce un efecto devaluatorio del peso, con repercusiones inflacionarias, cuando el IPC en octubre y noviembre se colocó en el 3% anual, nivel perseguido por la autoridad monetaria como objetivo.

De otra parte, durante las crisis económica y sanitaria la cantidad de dinero en la economía registró un gran crecimiento a causa de las líneas de créditos establecidos por el Banco Central y su adquisición de activos, fundamentalmente bonos de la banca comercial. El M1 (constituido por circulante, depósitos a la vista y en cuenta corriente) finalizó el año 2020 con un nivel sin precedentes desde que existen registros (1986), con la única excepción de marzo de 1992. El circulante, el dinero en poder de la población tuvo un incremento interanual de 60,8%. En 2020, los dos meses de mayor crecimiento se dieron en los meses cuando se iniciaron los dos retiros del 10%.

La economía chilena tiene grandes problemas estructurales no resueltos. Uno de ellos es la evolución de la productividad. La Comisión Nacional de Productividad en su informe del año 2020 constató que la productividad total de factores se redujo en un 0,7%, en un escenario en que las medidas sanitarias “impidieron que el trabajo se desenvolviera en forma normal, lo mismo que la fuerza de trabajo, por lo que las estimaciones son especialmente sensibles a los supuestos respecto de la intensidad de uso de los factores productivos”.  Pero, la contracción registrada no es un tema nuevo. En 2019 había descendido un 1,1%, en un proceso sistemático negativo que se extiende desde el año 2005. Esta realidad tiene efectos negativos en el crecimiento potencial económico.

(El Siglo es Soberanía Informativa. Información para el Conocimiento. Por ello es generador de contenidos que contribuyen al análisis, el debate, la profundización temática)

 

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