“Un obrero mueblista y autodidacta, criado por sus abuelos salitreros en la población Pedro León Gallego de Copiapó, que cultivó un perfil desprovisto de protagonismos pero de inmensa inteligencia, humildad y sencillez, compañero audaz y compormetido”.

Santiago. 13/01/2021. Difícil para mi la honrosa tarea que me encomendó la Comisión Política del Partido de escribir estas líneas para despedir a mi hermano, amigo y compañero Eladio, Francisco, el Pancho, el negro.

Lo conocí en agosto del 1988, en el aeropuerto Ezeiza de Buenos Aires en un vínculo para viajar juntos de manera clandestina a la entonces URSS a estudiar en la  escuela del Consomol Leninista, situación que nos marcó para siempre, junto con inaugurar una vida de muchas misiones juntos en la juventud y el partido.

A partir de entonces supe de un obrero mueblista y autodidacta, criado por sus abuelos salitreros en la población Pedro León Gallego de Copiapó, que cultivó un perfil desprovisto de protagonismos pero de inmensa inteligencia, humildad y sencillez, compañero audaz y compormetido, que supo darse con todo a cada una de las misiones que en distintos tiempos, momentos y carácter se le encomendó.

Así supe de las acciones que en el marco de la Rebelión Popular te obligaron a salir de Copiapó y trasladarte a San Bernardo. Así supe del estudiante que pidió tener clases extras de economía política y filosofía para nivelarse frente a sus compañeros con mayor formación académica, así supe de su inmenso compromiso con la primera legalización del partido donde el Regional Atacama de las JJ.CC fue el primer lugar en recolección de firmas. Así conocí de un compañero que supo resistir al embate de la caída de los muros y el socialismo real.

Así conocí al secretario político, al encargado de organización, al encargado militar, al encargado sindical, a quien en dos ocasiones pasó al partido y se le solicitó regresar a la juventud comunista por necesidades cuadros.

Este compañero, que siempre estuvo dispuesto para asumir las responsabilidades que fueran necesarias sin coindicionar y muchas veces a costa de postergaciones personales.

Tengo tantas cosas que decir de tu vida política y personal, sin embargo, no se si fui el más indicado para escribir esta despedida, porque nuestras vivencias personales, nuestras carencias, alegrias y derrotas juntos, me hacen perder objetividad.

Todos los compañeros que conocieron a Eladio sabrán que se trató de un compañero comprometido hasta la porfia, de gran disposición, un hombre trabajador sin descanso, de un compañero dispuesto siempre a asumir con todo las misiones que la implementación de la política del partido demandara en los momentos y terrenos que fueran.

A su familia un abrazo fraterno y las condolencias de la Comisión Política del Partido.

A Eladio nuestro reconocimiento, al obrero autodidacta que dedicó su vida al partido convirtiéndose en lo que Lenin definió como los profesionales de la revolución, formador de partido y escuela para muchos,  que vieron en su vida la mejor expresión de qué es ser un militante comunista.

Honor y gloria Eladio, tu recuerdo y tu ejemplo permanecerá entre nosotros.

Guillermo Salinas

Por la Comisión Política del Partido Comunista de chile.

 

 

 

 

Deja una respuesta