En el mes, la cifra positiva de actividad se produjo en el comercio, que en conjunto creció un 15,3% debido al primer retiro de 10% del fondo de pensiones. Estos giros, que acumulan al comenzar 2021 un monto superior a los US$31.000 millones constituyen un poderoso estímulo económico

Hugo Fazio. Economista. CENDA. Santiago. 11/01/2021. Dado que la actividad económica de noviembre de 2019 había sido negativa en un 3,3 %, el penúltimo mes del año cerró, para repetir lo afirmado por el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, con una cifra “ligeramente positiva” en doce meses de 0,3 % “que tiene -agregó- una base de comparación con el año anterior que es mala”. Este pequeño porcentaje de aumento fue posible porque noviembre de 2020 tuvo un día hábil más, sin el cual el resultado habría sido nuevamente negativo. Ello significó que la contracción económica de los primeros once meses de 2020 se redujo, en comparación con los mismos meses del año anterior, a 6,3%. Siendo en noviembre un 3% inferior al mismo mes de 2018.

En el mes, la cifra positiva de actividad se produjo en el comercio, que en conjunto creció un 15,3% debido al primer retiro de 10% del fondo de pensiones. Estos giros, que acumulan al comenzar 2021 un monto superior a los US$31.000 millones constituyen un poderoso estímulo económico, piénsese que supera ya en más de dos veces y medio el plan extraordinario de gasto público aprobado para 2020-2021. El Banco Central en el informe, de cuentas nacionales por sector institucional calculó que el ingreso disponible de los hogares en el tercer trimestre se incrementó debido al primer retiro del 10% del fondo de pensiones, en un 35,4% al compararse con los mismos meses de 2019, Si se examina por promedios móviles hasta septiembre el incremento era de 8,4% en el ingreso de las familias, a pesar de ser un lapso afectado por un fuerte proceso recesivo a partir del mes de marzo. Este aumento, muestra el informe, compensó con creces la disminución en el periodo de un 20% en el ingreso familiar, producido debido al deterioro de los ingresos provenientes del mercado laboral y su impacto en las rentas de la producción, lo cual superó las transferencias estatales recibidas, que incluyeron partidas como el ingreso familiar de emergencia. Los salarios e ingresos de independientes formales e informales se redujeron en esos meses en un 8,4%.

Por su parte, la deuda total de los hogares como porcentaje del PIB permaneció en 50,7%, debido al incremento de los créditos hipotecarios, que compensó la reducción de los créditos de consumo. A la vez el nivel de deudas de los hogares como porcentaje del ingreso disponible se redujo del 70,4% en el segundo trimestre a un 69,2% en el tercero. ”El resultado del ingreso disponible, sumado a una reducción anual en el consumo final  efectivo de 4,5% -señaló el informe-, determinó que la tasa de ahorro del sector se elevará a 11,2% del PIB, el cual no se ve afectado por el retiro parcial de los fondos de pensiones” (07/01/21).

En cambio, la actividad productiva propiamente tal continuó contrayéndose. En la minería se redujo un 1,1 % en doce meses, mientras el “resto de los bienes” lo hizo en 3,6%, ítem donde se contabiliza la construcción, actividades agropecuarias, silvícolas, pesca, electricidad, gas y agua. El Banco Central en su comunicado explicó estas reducciones ante todo como consecuencia de la pandemia. La producción se vio enfrentada, señaló, “por los efectos de la emergencia sanitaria asociada al Covid-19 que influyó en la movilidad de las personas y el normal funcionamiento de establecimientos productivos” (05/01/21).

El sector servicios, que explica casi el 50% del Imacec, afectado directamente por las medidas sanitarias restrictivas, descendió en un 2%, restando 1,1 punto porcentual al crecimiento del producto, siendo la glosa que más disminuye. Destacando ante todo la reducción en el área educacional, afectada por el cierre de establecimientos, y el transporte. Necesariamente debe seguir teniéndose muy presente la evolución de la pandemia en las proyecciones futuras, más aún cuando inició el año en una nueva etapa de expansión.

Un factor no considerado en el Imacec que incidió positivamente en el producto fue la demanda externa neta positiva registrada durante el año, que se añade a la demanda interna para calcular el PIB. En 2020, las exportaciones, de acuerdo a las cifras del Servicio Nacional de Aduanas, descendieron en un 3,2% en relación a los mismos meses del año anterior, mientras que las importaciones se contrajeron en un 13,5%. De manera que la brecha positiva entre exportaciones e importaciones se amplió. Las ventas al exterior no se redujeron más debido fundamentalmente a la minería con un incremento de 4,2%. Las de cobre lo hicieron en un 5,1%, constituyendo más de la mitad del total. Crecieron igualmente las de hierro y oro, mientras que el litio se redujo en más del 18%. En el año las exportaciones efectuadas a China pasaron a constituir un 37,2% del total, aumentando en casi seis puntos porcentuales, mientras las efectuadas a EEUU descendían de 14,9% a 14%. En importaciones, igualmente ocuparon la primera posición las proveniente desde China, con un 27,3%, país constituido claramente por lejos en el mayor socio comercial.

En la fase final de 2020 los contagios en el país de la pandemia experimentaron un alza, acentuándose las restricciones para impedir su mayor propagación. En diciembre la Región Metropolitana entró a la denominada Fase 2. Esto influirá negativamente en el Imacec de diciembre que se espera vuelva a ser negativo. “(…) la economía se ha recuperado -constató editorialmente El Mercurio- a una tasa inferior a la que se anticipaba hacia solo algunos meses. De hecho – añadió -, si hasta hace poco se esperaba un crecimiento decididamente positivo en el cuarto trimestre de 2020, los números parecen anticipar ahora un resultado negativo. Al respecto – concluyó -, la encuesta de expectativas económicas del Banco Central publicada el mes pasado proyectaba un crecimiento de 0,1% para ese trimestre, las expectativas para diciembre se ubican en torno a – 4% (…)” (06/01/21).

Para el ministro Enrique Paris, al comenzar 2021 la Región Metropolitana no entraba todavía en la segunda ola, pero sí lo hicieron Tarapacá, Maule y Ñuble. En Europa y EEUU la pandemia vivía igualmente una fase de expansión. El Reino Unido, después de aprobar una segunda vacuna contra el Covid-19 y registrarse una semana con más de 50.000 contagios diarios, comunicó el 4 de enero un tercer confinamiento más estricto hasta mediados de febrero. “Las próximas semanas -declaró el primer ministro, Boris Johnson- serán las más duras hasta ahora“. En Alemania, Ángela Merkel prolongó las medidas de confinamiento hasta fines de enero.

El Banco Mundial, en sus Perspectivas Económicas Mundiales entregadas al comenzar 2021, disminuyó a la baja el nivel de contracción producido el 2020, reduciéndola a un 4,3% del -5,2% previsto en junio, sustentándolo en dos hechos. De un lado, por una caída menor a la registrada en los países avanzados a pesar de que al finalizar el año la recuperación se estancó, y en el crecimiento superior al esperado de China de 2% el 2020 y un elevado 7,9 % en 2021. Dibujando para el presente año a nivel global dos escenarios posibles. El primero considerando que se cumpliría con “las principales prioridades políticas a corto plazo, que son el control de la propagación de la covid-19 y la garantía de la distribución rápida y amplia de las vacunas” lo cual elevaría el crecimiento global sobre el 5%. Y un segundo donde se registrarían cuellos de botellas en el proceso de vacunación junto a la negativa de amplias capas de la población a vacunarse, lo cual dificultaría el cumplimiento de los objetivos globales. Añadiendo que en esta segunda situación podrían producirse fenómenos de crisis financiera, no consideradas hasta ahora en los posibles escenarios, lo cual podría conducir a que “el crecimiento mundial podría ser nuevamente negativo en 2021”.

“Si bien la economía mundial -señaló David Malpass, su presidente- parece haber entrado en una recuperación moderada, los encargados de la formulación de políticas se enfrentan a desafíos enormes -en materia de salud pública, gestión de la deuda, políticas presupuestarias, banco central y reformas estructurales- al tratar de asegurar que esta recuperación, aún frágil, cobre impulsos y siente las bases de un crecimiento robusto” (06/01/21).

América Latina constató el informe es una de las regiones en el mundo más afectadas por la pandemia. “Cinco de las diez economías de mercados emergentes y en desarrollo con la mayor tasa de fallecimientos per cápita a causa de dicha enfermedad están ubicadas en la región”. La contracción regional de 2020 la cifró en 6,9%. Su estimación para Chile fue de – 6,3%

La pandemia produjo múltiples expresiones a nivel global de trabajo precario “Las últimas cuatro décadas -comentó Financial Times-, el trabajo no ha logrado asegurar ingresos estables y adecuado para un número creciente de personas. Esto se manifiesta en salarios estancados, ingresos erráticos, inexistentes amortiguadores económicos en caso de emergencias, baja seguridad laboral y condiciones de trabajo inhumanas. Es un problema de larga data, pero se intensificó drásticamente en 2020. La mayoría de los trabajos en el precariado requieren presencia física para el trabajo de servicio manual, lo que deja a los trabajadores más expuestos frente al contagio del coronavirus como la pérdida de los ingresos debido a los encierros y confinamiento” (04/01/21).

 

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