Josh Hawley, Ted Cruz, Ron Johnson y Kevin McCarthy, y las organizaciones “The Proud Boys” (“Los Chicos Orgullosos”), “Q-Anon”, “Custodios del Juramento” y Falun Gong. Ultraconservadores, neofascistas, racistas, oscurantistas, constituyen, según medios de prensa estadounidenses, “la mafia de Trump”.

Hugo Guzmán. Periodista. 07/01/2021. En la trama de la violenta ocupación del Capitolio este miércoles, tuvieron destacada participación un grupo de congresistas republicanos ultraconservadores y varias organizaciones de ultraderecha y neofascistas, promotoras de la “supremacía blanca” y de políticas autoritarias y antidemocráticas desarrolladas por el Presidente Donald Trump, a quien consideran su líder.

De acuerdo con reportes de varios medios estadounidenses, en gestiones, apoyos, organización, movilización y acciones destinadas a irrumpir violentamente y de manera ilegal en el edificio que alberga al Senado y la Cámara de Representantes, participaron los legisladores Josh Hawley, Ted Cruz, Ron Johnson y Kevin McCarthy, del Partido Republicano, y los grupos ultraderechistas “The Proud Boys” (“Los Chicos Orgullosos”), “Q-Anon”, Milicia del Juramento y Falun Gong.

Esos legisladores y esas organizaciones, hace años vienen planteando tesis supremacistas, antimigrantes, racistas, anticomunistas, neofascistas, nacionalistas, oscurantistas, ultra religiosas y de fomento del poderío económico/militar de Estados Unidos. En su momento, han recibido el respaldo y la simpatía del magnate que hoy es jefe de la Casa Blanca.

En medios estadounidenses como The New Yorker, Jacobin, The Nwe York Times y The Washington Post, se habló reiteradamente de “la mafia de Trump” para referirse a todos quienes participaron y defendieron (en varios estados del país, en varias tribunas y por redes sociales) el ataque al Capitolio, sosteniendo que hubo fraude en la elección presidencial donde resultó ganador Joe Biden (Partido Demócrata).

En una nota en The New Yorker se mostró cómo esa mafia fue alentada por el actual jefe de la Casa Blanca en lo que ahora se ve como algo muy planificado, que incluyó la llega de cientos de personas desde otros estados de EU, a Washington, la capital estadounidense.

“Antes de que la mafia irrumpiera en el Capitolio, Trump se dirigió a un gran grupo de sus partidarios que se habían reunido en la Elipse -se escribió-, el parque al sur de la Casa Blanca. Refiriéndose a las elecciones, declaró: ‘Nunca ha habido algo como esto, es un robo puro, en la historia de Estados Unidos’. Más tarde, después de repetir una larga letanía de afirmaciones falsas sobre el fraude electoral, dijo: ‘Esta es una empresa criminal’. Terminó su discurso diciendo: ‘Vamos a caminar por Pennsylvania Ave..Vamos a intentar darles a nuestros republicanos, los débiles, porque los fuertes no necesitan nuestra ayuda, vamos a intentar darles el tipo de orgullo y audacia que necesitan para recuperar nuestro país’”.

Están dispuestos a sacrificar el alma de Estados Unidos”

Thomas Friedman, articulista del The New York Times, escribió que Hawley, Cruz, Johnson y McCarthy “están dispuestos a sacrificar sus almas, el alma de su partido y el alma de Estados Unidos” y por eso promovieron la asonada violenta del miércoles.

Remarcó que esos congresistas aplican la premisa de que “si no podemos mantener el poder, entonces al demonio con las reglas y con el sistema. El poder no viene de la voluntad del pueblo, sino de nuestra voluntad y de la de nuestros líderes”.

Para Friedman, los republicanos ultraderechistas “tienen tan poco respeto por sí mismos que están listos para lamer el brillo de las botas de Donald Trump hasta el último segundo en que se mantenga en el cargo, con la esperanza de heredar a sus seguidores, en caso de que no vuelva a postularse en 2024”.

Como botón de muestra, Ted Cruz es un personaje ligado a la conservadora Asociación Nacional del Rifle, es artífice de leyes y medidas de bloqueo y agresiones a Cuba, fue parte del equipo de George W. Bush que trabajó para garantizar que el Poder Judicial le diera el triunfo electoral frente a Al Gore, en una ocasión acusó formalmente al ex presidente Barack Obama de tener “abiertamente deseos de destruir la Constitución y esta República”, es un participante del movimiento antiaborto “Pro vida”, se opone a los matrimonios del mismo sexo y las uniones civiles, es partidario de las políticas privatizadoras y neoliberales en ámbitos como la salud y la educación, es opositor a legalizar la marihuana, fue impulsor de la nacionalista Ley Patriota de EU, apoya la pena de muerte, no acepta legalizar a migrantes que hayan ingresado irregularmente a Estados Unidos, niega que exista el calentamiento global, y sostiene que hay que cerrar la frontera con México. Éste es uno de los alentadores del ataque al Senado y la Cámara de Representantes actuando a nombre de Donald Trump.

En tanto, Josh Hawley, senador por Misuri, se opuso siempre a dar luz verde en el Parlamento al triunfo de Joe Biden, sostuvo con fuerza la tesis del fraude y planteó que Donald Trump debía seguir siendo el Presidente. Protagonizó diversos trámites para evitar que se certificara el triunfo del demócrata y se fue con todo contra “la izquierda” y “los anarquistas” que habrían contado con el apoyo de Biden. Hawley es el senador más joven, tiene vínculos con agrupaciones cristianas ultraconservadoras y siempre adhirió al ala ultraderechista del Partido Republicano. Desde hace unos años es catalogado como uno de los congresistas pro Trump y defendió todos sus proyectos y políticas.

Los demás parlamentarios pro Trump que alentaron la toma del Capitolio, sobre todo reivindicando que el actual mandatario había ganado la elección, tienen el mismo corte de Cruz y Hawley: incondicionales al magnate, enemigos acérrimos de la izquierda, ultraconservadores en distintas materias, promotores del sector privado y las corporaciones, antiabortos y anti derechos de la diversidad sexual, opuestos al matrimonio de parejas del mismo sexo.

Grupos peligrosos

En cuanto a las organizaciones ultraderechistas, conocidas ya sus directrices y actuaciones supremacistas, racistas, neofascistas y de apoyo firme a Trump, lo que se evidenció el miércoles es hasta donde son capaces de llegar y en qué operaciones son capaces de meterse, en un contexto donde congresistas y académicos estadounidenses no dejan de plantear que había un plan de golpe de Estado y de dejar al magnate a cargo de la Casa Blanca.

Proud Boys está hace unos años en la lista de “grupo peligrosos” del Buró Federal de Investigaciones (FBI). Se auto considera “un guardián de los valores de Occidente y un azote para la corrección política de la izquierda”. En el marco de los disturbios en la capital estadounidense y de las acciones a favor de Trump, el fundador de los Proud Boys, Gavin McInnes, declaró que “los Proud Boys saldremos a la calle en un número sin precedentes, pero esta vez con una diferencia. No usaremos nuestro uniforme tradicional negro y amarillo. Estaremos de incógnito y estaremos dispersos por todo el centro de Washington DC en pelotones más pequeños”.

Falun Gong, movimiento espiritual chino que incentiva una tendencia moralista, siempre tuvo el respaldo de Trump y su equipo y de ahí vienen reportes de la vinculación con acciones a favor del mandatario de EU. Los miembros de esta corriente, de acuerdo con informes difundidos en EU, son perseguidos en China y ante eso el mandatario siempre les dio apoyo y los defendió.

“Q-Anon”, abreviatura de “Q-Anónimo”, tiene un carácter ultraderechista, levanta una tesis conspirativa y advierte de una trama de un “Estado profundo” en contra de Donald Trump.  Junto a eso, levantaron datos conspirativos y de seguimiento respecto a políticos del Partido Demócrata, artistas, funcionarios federales, personalidades, que participarían en una red de tráfico sexual, de prácticas sexuales y de pedofilia. La letra Q tiene un significado de un sujeto anónimo y ligado a los militares o fuerzas de Inteligencia. Los integrantes de este colectivo comenzaron a participar hace años en las campañas a favor de Trump y lo defendieron durante su mandato. Hay informes de que el jefe de la Casa Blanca usó cientos de veces mensajes de “Q-Anon” para sus propias redes sociales. Ellos se han definido como “guerreros” en las redes.

En una nota de la BBC se indicó que “en esencia, QAnon es una teoría muy expandida y completamente infundada que dice que el presidente Trump está librando una guerra secreta contra pedófilos de las élites del gobierno, las empresas y los medios de comunicación de EE.UU. que adoran a Satanás”. Y que “quienes creen en QAnon han especulado con que esta lucha desembocará un día en un ajuste de cuentas en el que figuras políticas como la excandidata presidencial Hillary Clinton serán arrestadas y ejecutadas”.

Un indicador de quienes están detrás del respaldo al actual Presidente de Estados Unidos y lo peligrosos que pueden ser.

En esa línea están los “Oath Keepers” (“Custodios del Juramento”), que también, hace tiempo, anunciaron su respaldo a Trump como un salvador del país y estuvieron estos días en las operaciones violentas en Washington. Operan como milicias (hay muchas de ultraderecha en EU e inclusive varias son catalogadas como terroristas), con mandos internos, uniformes militares y armamento de todo tipo, incluidas ametralladoras de grueso calibre, granadas y explosivos. En su momento, “Custodios del Juramento” se opusieron a Obama y cuando emergió la figura de Trump, no dudaron en apoyarlo, sobre todo en la línea de ir contra los migrantes, de despreciar a las personas de raza negra, de reforzar la supremacía blanca y promover ideas neofascistas.

Está en análisis que pasará finalmente con Donald Trump, sus equipos, sus seguidores, sus electores. Si se presentará de nueva cuenta a una elección presidencial. Y cómo se dedicara a torpedear al gobierno de Joe Biden. Lo que parece seguro es que estos congresistas ultraconservadores y grupos ultraderechistas, serán una punta de lanza y hasta un brazo armado del magnate, que pueden llegar a repetir episodios como el del Capitolio, o peores.

(El Siglo es Soberanía Informativa. Información para el Conocimiento. Por ello es generador de contenidos que contribuyen al análisis, el debate, la profundización temática)

 

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