Siguen y seguirán saliendo ministros y subsecretarios en una carrera electoral abierta.

Gonzalo Magueda. Patricia Ryan. Periodistas. Santiago. 18/12/2020. Tal como se vino diciendo en ElSiglo.cl en la última semana, el país ya estaba sin Ministro de Defensa, el Presidente Sebastián Piñera vivía tensiones por modificaciones -otra vez- en su gabinete ministerial, y las tensiones y dispersiones se instalaban en la derecha.

Desde este viernes es más elocuente que el gobierno se deshace, con sus partidos priorizando la carrera presidencial y con lo que se define como “falta de elenco” para poner personeros en los ministerios.

Lo de Mario Desbordes, ex de Defensa, no daba para más. Primero le dijo a Piñera que se iría en marzo, luego acordaron que mejor en enero y finalmente, presionado por quienes en su partido -Renovación Nacional-, lo quieren corriendo para la presidencial, Desbordes le produjo una molestia al mandatario al confirmarle que se marcharía ahora.

Se sumó la petición del ahora ex jefe de BancoEstado, Sebastián Sichel, quien fue a La Moneda este viernes por la mañana a concretar con el Presidente su salida de esa institución para también meterse en la competencia presidencial.

Se dice que equipos presidenciales y la presión de un Piñera molesto, impidieron que también se fuera el ministro secretario general de la presidencia, Cristian Monckeberg, solicitado desde RN.

La Unión Demócrata Independiente (UDI) vivió con cierta tranquilidad estos días y esta modificación ministerial porque no le toco ningún interés y porque sus cartas presidenciales no están en los ministros de esa colectividad, sino en un par de alcaldes.

Eso sí, las tensiones y el desmoronamiento del gobierno no terminan. En las próximas semanas vendrán más renuncias por los ministros y subsecretarios que se van, sobre todo para postular a las elecciones para la Convención Constitucional. Y el mandatario, de nuevo, tendrá que operar modificaciones y buscar nuevos colaboradores.

Otros andan más felices. El presidente de RN, Rafael Prohens, estaba contento con el retorno a las lides partidarias y efusivo escribió en Twitter: “Bienvenido Desbordes, contigo como generalísimo trabajaremos en las campañas que se vienen; constituyentes, gobernadores, concejales y alcaldes”. La confirmación de que, además, querían al ex ministro liderando las campañas de Renovación Nacional. Nadie sabe qué hacía Mario Desbordes en Defensa.

Claro que es una situación particular, porque en general el arco oficialista está desordenado, no solo porque el gobiernos se deshace, sino porque el naipe electoral anda disperso, sin que termine de afinarse el tema de las candidaturas a gobernadores, alcaldes y convencionales.

Un botón de muestra fue que mientras el presidente de RN daba la bienvenida a Desbordes y otros dirigentes y militantes lo reafirmaban como presidencial, diputados y militantes también de RN se inclinaban por la opción de Sichel, también renunciado este viernes. Tomás Fuentes, diputado de RN, dijo que “con la renuncia de Sebastián Sichel sin duda tenemos la mejor alternativa de ‘Chile Vamos’ para conducir un proyecto unitario, de centroderecha, de cara al año electoral más importante desde el retorno a la democracia”.

En tanto, pese a la prioridad mediática de estos días en Desbordes y Sichel, segmentos de RN sigue respaldando para la presidencial el senador Francisco Chahuán, cuando el Canciller Andrés Allamand parece haber quedado en el camino, viendo potenciado a su rival Desbordes.

Todo apunta a que por la UDI disputarán, una vez más, la opción de la jefatura de La Moneda, los alcaldes de Las Condes y Providencia, Joaquín Lavín y Evelyn Matthei, respectivamente, sin que aparezcan otras posibilidades desde el partido ultraconservador.

Una espina en el zapato, aunque no para todos en la derecha, es el ultraderechista Partido Republicano, que continúa planteando su carta presidencial en José Antonio Kast, lo que contribuye a las tensiones y las dispersiones en el oficialismo.

La espina es tal, que se supo que Piñera les planteó a los dirigentes de RN y la UDI la posibilidad (o no) de hacer alianza con el PR para la elección de convencionales, buscando una alta mayoría en la Convención Constitucional.

En definitiva, la forma en que se sigue desmoronando el gobierno, y el desorden por las presidenciales con todas sus tensiones, tiene abierta una agenda complicada en el oficialismo.

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