El drama, los datos, las realidades de los campamentos en Chile

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Hay 802 a lo largo del país donde se ubican más de 47 mil hogares en zonas de riesgo. Hay 2 millones 200 mil personas sin techo. 

Equipo El Siglo. 04/12/2020. En Chile, oficialmente, hay 802 campamentos originados en su gran mayoría en “tomas” realizadas por familias sin casa en varias de las 16 regiones del país. En ellos se ubican más de 47 mil hogares precarios donde no se cumplen las condiciones básicas de vivienda adecuada y digna. 

En esos campamentos viven miles de niños, jóvenes y adultos que no cuentan con agua ni luz, en la mayoría de los casos habitan hacinados y con el peligro de incendios, inundaciones y derrumbes. Los materiales de esas viviendas, si se les pueda definir así, son madera, cartón, latas. 

Lejos de ir erradicándose, los campamentos van en aumento en el país. Entre 2011 y 2019, crecieron en un 22%, una cifra considerada alta por los expertos y que es otro ejemplo de la ausencia o fallas en la política de vivienda del Estado. 

En menos de una década, en todo el territorio nacional se instalaron al menos 145 campamentos nuevos, sumados a los 657 ya existentes al 2011. Hay que considerar que entre 2019 y 2020 se produjeron algunas “tomas”. “Más familias ingresan a un campamento de las que logran salir año a año” tuvo que reconocer el ex ministro de Vivienda y Urbanismo, Cristian Monckeberg. 

El 72.6% (583) de estos asentamientos irregulares se encuentra en zonas urbanas de varias regiones. Un 20.9% en área rurales y un 6.4% en “zonas mixtas”. No cuentan, en términos técnicos, con agua, electricidad, alcantarillado, servicios, pavimentación de veredas o calles, y en torno de ellos las municipalidades y entidades como Carabineros establecen un anillo de discriminación y área gris, con bajo apoyo y desprotección de miles de chilenas y chilenos. Los habitantes de campamentos son estigmatizados en las ciudades y sus entornos.

Formalmente se dice que solo 60 campamentos están en “zonas de riesgo” ante, por ejemplo, incendios e inundaciones, pero la realidad apunta a que casi todos tienen esa condición. El peligro, considerando datos oficiales, asecha a unos 4 mil hogares precarios, lo que significa miles de personas en riesgo de muerte, lesiones y pérdida de su modesto lugar de habitación. 

Hay algunas paradojas tremendas, como que el gobierno establece planes para que la gente que está en “tomas” aprenda a adoptar medidas preventivas frente a siniestros e incidentes; algo así como aprender a vivir en la precariedad. Se parte de la premisa de que miles de personas seguirán en los campamentos, entonces hay que prepararlas para encarar desastres.

Alza de pobreza y dos millones sin vivienda

Es evidente que la existencia de alrededor de 47 mil hogares en varios cientos de campamentos, es consecuencia de la pobreza y vulnerabilidad que existe en Chile para millones de habitantes. 

En un análisis realizado por el Hogar de Cristo, se apuntó que “en Chile hay 4.500.000 personas (26% de la población) que son pobres de alguna forma, ya sea monetaria o multidimensionalmente. Mientras que 600.000 (3,4%) viven la pobreza en todas sus formas…”. La Cepal indicó a mediados de este año que la pobreza en el país subiría desde 9,8% a 13,7%.

Además, un 4,5% de la población no cuenta con servicios higiénicos, un 9,8% vive hacinado, de acuerdo a datos del Ministerio de Desarrollo Social, de 2018.

Es en este cuadro que, según informes de Cámara Chilena de la Construcción, en Chile hay dos millones 200 mil personas sin casa, llegando el déficit habitacional a más de 700 mil viviendas. 

Lo peor es que en vez de bajar, sube la falta de una casa. Se había registrado un aumento del 13% desde 2015 a 2017. De acuerdo a datos del sector público y privado, en los segmentos socioeconómicos, en las familias de menores ingresos, el déficit habitacional aumentó 10% entre 2015 y 2017. 

En la pobreza y el déficit habitacional radica principalmente el origen de “tomas” y campamentos que, de acuerdo a las estadísticas, van subiendo a un ritmo dramático en amplias áreas territoriales del país.

Que aumente la pobreza y otros fenómenos, como que el desempleo afecte a más de 3 millones de trabajadores y se congelen, bajen o desaparezcan los sueldos, son factores que podrían gravitar en más ciudadanos imposibilitados de acceder a una casa y que terminen en campamentos. 

Según datos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), solo un 50% de quienes viven en campamentos tienen empleo formal y un 39% no cuenta con contrato de trabajo o está en la informalidad. Es probable que durante estos meses de pandemia por el nuevo coronavirus esos porcentajes hayan empeorado.

También según el Minvu, el 55.3% de los hogares de campamentos tienen a una mujer como jefa de hogar. Esto viene a ratificar las vocerías que hablan del papel preponderante que están jugando las mujeres en el seno de las familias pobres y más desprotegidas. Hay datos como que el 19.5% de las jefaturas de hogar son de madres solteras.

Es probable que los campamentos, de manera dramática y elocuente, estén reflejando la realidad de pobreza, discriminación, marginalidad, desprotección y vulnerabilidad que viven millones de chilenas y chilenos.

Foto: Hogar de Cristo

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