La acción de un grupo anticubano que disfrazó como protesta cultural actividades contra la Revolución Cubana.

Granma. Equipo El Siglo. 02/12/2020. La semana pasada un pequeño grupo de ciudadanos de la isla, creó la idea de estar en huelga de hambre (como ocurrió en otras ocasiones con los llamados “disidentes”), recibió a un periodista extranjero contrario al gobierno y realizó “performance” entre los que se incluyó agravios al emblema nacional de Cuba. Uno de los participantes se dijo partidario de Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, y encaró, insultó y amenazó a un policía cometiendo el delito de desacato, por lo que fue arrestado, procesado y condenado a ocho meses de cárcel. El pequeño grupo inició entonces una protesta en una casa en La Habana, dijo entrar en “huelga de hambre”, pero salieron los videos donde se les ve bailando, conversando, riendo e incluso recibiendo al periodista recién llegado del exterior y que se negó a cumplir las medidas sanitarias anti Covid-19. Todo esto con el apoyo explícito de la embajada de Estados Unidos en Cuba y la actuación de complicidad directa del encargado de negocios, Timothy Zúñiga-Brown, que considera “colegas” a los anticubanos y los traslada en su vehículo diplomático. Autoridades sanitarias tuvieron que concurrir a la casa de esas personas porque se violaban las normas sanitarias ante la pandemia del nuevo coronavirus. Las agencias internacionales de noticias y medios conservadores acreditados en la isla agarran este episodio y lo convierten en una protesta en contra de la Revolución Cubana de parte de gente del mundo de la cultura.

Hace unos días, el Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, sostuvo: “Denuncio que el gobierno del presidente Donald Trump está involucrado directamente en el financiamiento y orientación para que en Cuba se cometan acciones de desobediencia civil y actos ilegales contra el orden público. Grupos e individuos radicados en el territorio de ese país, algunos con vínculo con actividades terroristas, promueven abiertamente que se cometan en Cuba actos de sabotaje, violencia y desacato a la Ley”.

El Canciller de la Mayor de las Antillas, además, rechazó la agresividad de Estados Unidos contra Cuba, intensificada en los últimos años con la guerra económica, la cual se vuelca ahora a intentos groseros y peligrosos de promover la inestabilidad social y política. Condenó la interferencia personal del encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba, Timothy Zúñiga-Brown, en la promoción de una supuesta huelga de hambre, en la violación de las normas de cuarentena sanitaria establecidas con motivo de la pandemia de la covid-19, y en la transportación y el respaldo a los participantes de esta provocación. “Se trata de una interferencia flagrante e inaceptable en los asuntos internos de nuestro país, que el Gobierno cubano no tolera a Estados Unidos, ni a nadie”, recalcó.

Rodríguez Parrilla remarcó que la decisión de Cuba de construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, demanda innovación e investigación científica.

Cuba no admite “injerencia en los asuntos internos del país”

En tanto, el director general a cargo de Estados Unidos, del Ministerio de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, explicó en comparecencia realizada en la emisión estelar del NTV, las razones por las que convocó a la Cancillería, el pasado 28 de noviembre, al encargado de Negocios de Estados Unidos, Timothy Zúñiga-Brown.

En el encuentro, Cossío manifestó al funcionario que “Cuba no permite a Estados Unidos, ni a Estado alguno, la injerencia en los asuntos internos del país”, y solicitó, además, que trasladara esa afirmación al Departamento de Estado.

Fernández de Cossío aclaró que el diplomático estadounidense acudió en varias oportunidades a San Isidro (donde estaba la casa de los anticubanos), y que su embajada tenía pleno conocimiento de que allí se desarrollaba una provocación de carácter subversivo, por un grupo de individuos que cumplen orientaciones del gobierno de Estados Unidos.

Incluso, en la página en Facebook de uno de los miembros del autodenominado Movimiento de San Isidro, agradecieron “la gentileza del Encargado de Negocios de la embajada de Estados Unidos en Cuba, que nos acompañaba”, quien los trasladó en el auto de la embajada, como se aprecia en un video que subieron a las redes sociales.

Estos hechos constituyen graves violaciones de sus funciones como jefe de misión, una injerencia flagrante en los asuntos políticos internos de Cuba y son violatorios de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. “La Convención de Viena, y esto lo saben muy bien el gobierno y los diplomáticos de Estados Unidos, establece muy claramente que el agente diplomático, que en este caso es el Encargado de Negocios de Estados Unidos, está obligado a respetar las leyes y reglamentos del país, en este caso Cuba”, aclaró el funcionario cubano.

Cossío recordó cómo los funcionarios yanquis no actúan por cuenta propia, sino bajo las órdenes de su gobierno, “elemento que nos recuerda por qué Zúñiga-Brown apoya un movimiento subversivo en nombre de un supuesto apoyo a la libertad de expresión”.

El funcionario cubano conversó sobre la poderosa maquinaria que, desde Estados Unidos, maneja, manipula y acosa en las redes sociales, con un soporte tecnológico y financiero inigualable, en aras de difundir información falsa, incitar al odio, dividir a la población, fomentar el resentimiento y llamar a la ilegalidad.

Díaz.Canel: “Se equivocaron de país”

Frente a este suceso, el Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, dejó clara la posición oficial de la nación ante la provocación de San Isidro. “Quienes diseñaron la farsa de San Isidro se equivocaron de país, se equivocaron de historia y se equivocaron de cuerpos armados. No admitimos injerencias, provocaciones ni manipulaciones. Nuestro pueblo tiene todo el valor y la moral para sostener una pelea por el corazón de Cuba”, escribió en su cuenta de Twitter.

En varios post sobre el tema, en los cuales comparte artículos de la prensa revolucionaria y de algunos intelectuales, el Presidente refuerza ideas como el empeño enemigo de lastimar al país, en especial este año, marcado por una pandemia y el endurecimiento del bloqueo.

 

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