Economista Raúl González, resaltó las economías cooperativas y la consideración de una escala humana y solidaria.

Carlos Salazar. Periodista. 29/11/2020. El cambio global de las grandes economías, parte también por la transformación de la ciudadanía y sus agrupaciones por nuevos modelos cooperativistas y circulares. La economía social, que ha mantenido a flote a gran parte de las comunidades durante la epidemia del coronavirus es un modelo paralelo que comparten cerca de 2 millones de chilenos que son parte de una cooperativa.

En esa línea, el Encuentro Nacional Cooperativo ENACOOP 2020, organizado por la Confederación General de Cooperativas de Chile (CONFECOOP), junto a la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC) abordó perspectiva actualizadas del sector en la construcción de una nueva Constitución para Chile, pero también sobre el impacto de las áreas cooperativas ante el escenario ambiental y económico.

Para el economista Raúl González, la instancia se trata de una instancia relevante no sólo por el contexto sanitario, sino también por el sello que plantean las nuevas economías ante la redacción de una nueva Constitución. “Sabemos que no estamos ante un diálogo abstracto, sino que ante una serie de preguntas como ¿qué tipo de Estado queremos?  o ¿qué tipo de importancia le vamos a dar a los diversos sectores de la economía?”, explica sobre la necesidad de que una nueva carta fundamental defina estrictamente un marco en estos sentidos. “En América Latina existen otras constituciones que han avanzado, con distintos nombres, al reconocimiento de un sector de la economía social y solidaria, entendiendo que existen otras formas, pero que apuntan al reconocer aspectos que no son reducible ni al Estado ni a los sectores capitalistas privados”, agrega González, quien es también director del Instituto de Humanidades de la UAHC.

El economista destaca que las diversas expresiones de economía social solidaria, apuntan hoy tanto a fortalecer el sector como a formar redes y lograr el reconocimiento a través de principios como la reciprocidad. “Este sistema económico social, expresa un discurso y una práctica crítica en torno a la idea de que una economía tenga que estar regida principalmente por la competencia, el individualismo y el crecimiento sin límite. La idea es abrirse a otra perspectiva donde existen otros valores que también están presentes y que buscan que sean más influyentes y determinantes en la vida económica en general”, asevera.

Cooperativismo y las nuevas generaciones

Una reforma cultural clave para integrar este tipo de economías a la sociedad, exige cambios de paradigmas heredados del modelo neoliberal. La gestión de los negocios ha ido considerando aspectos del managment más blando o social a través de proyectos donde la innovación tiene una escala y rostro humano.

El encuentro ENACOOP 2020 discutió sobre cómo el escepticismo ha sido un capital importante de es viejos dogmas que acreditaban que -supuestamente- los seres humanos estaban librados más a la competencia que a la colaboración. “Hoy estamos ante un dilema donde estamos librados a la competencia salvaje. Creo que esa noción nos ha llevado al resultado que hoy vivimos y que afecta al medioambiente, las personas y la misma economía, con una convivencia fracturada y donde los espacios no son altruistas. Algo que es necesario reponer en estos tiempos”, explicita González.

Agrega que hoy asistimos a un buen indicio de la interacción que nuevas generaciones deben tener para sostener el desarrollo de negocios más allá de la teoría de una economía capitalista. “Que se forman también en visiones que han sido más bien subalternas hasta hoy, pero que tienen una base teórica y conceptual muy importante que ha prosperado en los últimos tiempos. Esta propuesta, como agencia de cambio, es un excelente espacio para seguir desarrollando estos temas”, reflexiona Raúl González.

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