“Fratelli tutti” es una hermenéutica política que alude a la idea  de un nuevo orden mundial más justo, en el cual una nueva política social sería la fiel exégesis de una sociedad  pacífica.

Gonzalo Moya Cuadra. Licenciado en Filosofía. 28/10/2020. Todas las instituciones humanas tienden litteratim al bien común. Esta  carta  magisterial del obispo romano podría hasta considerarse como un inicio tardío de un proceso reivindicativo con el propósito de recuperar la virtud  moral de la religión católica, aquel valor que se perdió por la inconsciencia de no reconocer  errores  histórico-dogmáticos que socavaron drásticamente los cimientos de una iglesia que está al borde de su extinción, representando también un intento por recomponer su conservadora estructura eclesiástica que tiene serios problemas de credibilidad. La religión es un espejo singular y ficticio de la conciencia social y de las mutuas relaciones del hombre con la naturaleza. Ergo, como teme a lo desconocido construye un mundo sobrenatural o superior  para enfrentar la idea de la muerte, adormeciendo su raciocinio con la esperanza de trascender en una vida eterna. Bergoglio reitera las profundas desigualdades económicas y sociales existentes en la actual sociedad de consumo, reflexionando sobre el “dogma neoliberal”, nada nuevo, pues se ha demostrado que  es un sistema especulativo e inmoral,  que per se exacerba el individualismo y debilita la fraternidad, esa calidad moral que debería ser practicada por toda la humanidad, esa fuerza  vital que solo se obtiene a través de un consecuente proceso educativo y solidario.

“Fratelli tutti” es una hermenéutica política que también alude a la idea  de un nuevo orden mundial más justo, en el cual una nueva política social sería la fiel exégesis de una sociedad  pacífica e igualitaria que respete la dignidad de los desposeídos. Su parte medular ya fue descrita por la dinámica de la Teología de la Liberación, gran esfuerzo teológico del catolicismo progresista por acercarse a los más pobres de la tierra, ya vano. Quizás esta encíclica pueda representar hasta un proceso de maduración y reflexión por los hechos umbrosos que siguen remeciendo a esta y otras religiones, pudiendo considerarse  benévolamente como un llamado a la comunidad internacional para construir un camino de integración fraternal, un mensaje para aunar esfuerzos con todas aquellas instituciones orgánicas que deberían exponer sistemáticamente documentos socio-pedagógicos que contribuyan a la evolución del nuevo ser humano, tolerante y moral, dejando de lado ideologías retrógradas y desfasadas como el capitalismo y el nacionalismo que han desvirtuado el verdadero sentido de la existencia humana. El hombre actual necesita construir una neo moral que fortalezca la inalienabilidad de los derechos humanos., jure et facto. “Muchos ateos  cumplen mejor la voluntad de dios que muchos creyentes” (sic), frase que  intenta  representar el tardío pensamiento renovador y sinóptico del actual pontífice. Roma locuta.

La humanidad quiere una política ética para evitar que miles y miles de seres humanos sigan padeciendo hambruna. En este contexto, el llamado de alerta que hizo la Academia Sueca al otorgar el Premio Nobel de la Paz al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas por sus esfuerzos en combatir este flagelo, “evitando el uso del hambre como arma de guerra”, es un signo esperanzador para aquellos que fraternalmente han optado por ser más humanos en la sociedad humana. Sólo así  el hombre nuevo, científico, libre, creativo, caritativo y responsable social ante la historia, no continuará alimentándose de ignorancia, temor, hipocresía y fanatismo. Entonces, este hombre, ahora deshumanizado y conflictivo, arquitecto  cultural de su propio destino, no requerirá intervención religiosa para desarrollarse plenamente.

 

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