Se logró casi terminar con el latifundio; se duplicó la fuerza sindical campesina; se otorgó representación a organizaciones con los Consejos Campesinos.

Jacques Chonchol. Ministro de Agricultura en el Gobierno Popular(*). 02/09/2020. El gobierno de Salvador Allende se inició en noviembre de 1970 bajo una fuerte presión campesina que se había agudizado al final del gobierno de Eduardo Frei. Las huelgas rurales habían pasado de 142 en 1965 a 1.580 en 1970 y las tomas u ocupaciones de predios de 13 en 1965 a 456 en 1970. Dentro de estas había una fuerte presión indígena mapuche concentrada en las regiones de Malleco y Cautín donde actuaba el Movimiento Campesino Revolucionario impulsado por el MIR.

La acción del gobierno de Allende en materia de Reforma Agraria puede examinarse conforme a 6 puntos con resultados variables en el curso de los tres años de su mandato.

  1. Aceleración del proceso expropiatorio a fin de terminar con el latifundio en Chile.

El gobierno hubiera deseado modificar la Ley de Reforma Agraria vigente, para corregir las deficiencias que se manifestaron en su aplicación durante el gobierno de Frei. Pero careciendo de mayoría en el Congreso optó por implementar a fondo la ley vigente. Esta estrategia permitía que la posibilidad de expropiar tierras mal trabajadas -cualquiera que fuese su tamaño- regía desde julio de 1970, o sea, 3 años después de promulgada la ley.

Utilizando distintos mecanismos, el gobierno aceleró el proceso expropiatorio y durante los 34 meses de su mandato, se expropiaron 4.490 predios con 6,6 millones de hectáreas. Al término del gobierno, había prácticamente desaparecido en Chile el gran latifundio, con algunas excepciones como las grandes viñas.

  1. 2. Las expropiación y la devolución de tierras a los indígenas en Araucanía.

Al final del gobierno de Frei se habían agudizado en la Araucanía los conflictos sociales y las ocupaciones de tierras en demanda de su recuperación para las comunidades mapuches usurpadas en el pasado.

Existía un clima de violencia entre grupos indígenas y los propietarios de los fundos, y el gobierno de Allende decidió enfrentar esta situación de inmediato.

En diciembre de 1970, apenas a un mes de haber asumido el mando, Allende asistió a una gran concentración indígena efectuada en el Estadio de Temuco, ocasión en que las comunidades le plantearon la necesidad de formular una nueva ley indígena, le entregaron un proyecto de ley elaborado por ellas mismas, y le solicitaron que acelerara la devolución de las tierras usurpadas. La Ley de Reforma Agraria vigente no contemplaba el caso particular de las comunidades indígenas y la usurpación de sus tierras. Los indígenas eran considerados igual que otros campesinos.

Enfrentado a esta situación, Allende decidió que el único camino posible para respaldar esta demanda, era acelerar el proceso de la reforma agraria en la zona y que si en un fundo expropiado existían tierras usurpadas, fueran devueltas antes que nada a la comunidad respectiva.

Para dar cumplimiento a este propósito, ordenó el traslado inmediato de las autoridades del Ministerio de Agricultura a Temuco por lo cual, entre fines de diciembre de 1970 y marzo de 1971, el Ministro de Agricultura y los ejecutivos de Cora, Indap y la Dirección de Asuntos Indígenas, funcionaran en Temuco acelerando el proceso expropiatorio. De este modo en esos tres meses, se recuperaron más de 150 mil hectáreas de tierras usurpadas a las comunidades indígenas.

Al mismo tiempo Allende se comprometió a impulsar una nueva ley indígena basada en el proyecto elaborado por las comunidades, lo que cumplió enviándola al Parlamento a comienzos de 1971, siendo aprobada aunque con modificaciones que la debilitaron en 1972.

  1. La reorganización económica y social de las formas transitorias de reforma agraria (los asentamientos).

En los asentamientos organizados hasta la fecha se habían presentado ciertos problemas en la relación entre inquilinos y antiguos patrones, entre inquilinos y empleados, o entre inquilinos y otros campesinos (voluntarios, medieros y afuerinos). No era posible resolver estos conflictos en el marco de la estructura legal del asentamiento, y no había mayoría parlamentaria para modificar la ley.

El gobierno de Allende resolvió entonces por la vía administrativa crear otras formas de organización transitorias.

Estas fueron las CERAS (Centros de Reforma Agraria) y CEPROS (Centros de Producción). Las ventajas de estas nuevas formas de organización, era que posibilitaban la fusión de varios fundos expropiados en una sola unidad productiva, dando cabida a todos los campesinos cualquiera que fuera su situación anterior (inquilinos, voluntarios, afuerinos, hombres, mujeres, etc.).

Sin embargo, la aplicación de esta fórmula fue obstaculizada por campesinos ligados a la Democracia Cristiana sosteniendo que eran fórmulas disimuladas de colectivización. Como consecuencia de estos conflictos, se desarrollaron simultáneamente asentamientos CERAS y CEPROS.

  1. Participación del campesinado en los Consejos Campesinos.

Una organización territorial básica fueron los Consejos Campesinos (comunales, departamentales y provinciales) que reunían a representantes de todas las organizaciones en el territorio correspondiente. Estos se crearon por decreto pues no había mayoría en el Congreso para aprobar la ley respectiva.

La instalación de los Consejos a diferentes niveles, fue a menudo conflictiva debido a las luchas políticas por su control entre la UP y la DC, así como también entre los diferentes partidos de la UP. A pesar de tales limitaciones, jugaron un rol importante para establecer las prioridades de la política agraria a nivel local y regional. Una de las mayores dificultades, consistía en que cada grupo campesino aspiraba a que los primeros fundos expropiados correspondieran a aquellos indicados por ellos mismos. Esta situación provocó serios conflictos entre las organizaciones, perjudicando el avance del proceso de Reforma Agraria.

Además, también se presentaba el caso de fundos no expropiables según los requisitos de la misma ley. Todo esto se resolvió parcialmente, mediante el establecimiento de prioridades para cada zona geográfica específica, con la mediación de los Consejos Campesinos correspondientes. Hubo limitación legal para el establecimiento pleno de estos Consejos, sin embargo, en más de 150 comunas del país se alcanzaron a constituir.

  1. Los desajustes entre la producción y el consumo.

Esta fue una de las dificultades mayores del gobierno de la UP. La producción agrícola no pudo crecer rápidamente, aunque en un primer año se logró este objetivo, pero posteriormente se presentaron una serie de obstáculos.

Según la ley de Reforma Agraria, en los fundos expropiados se podía tomar posesión de la tierra y las instalaciones adheridas a ella, pero no del capital móvil (máquinas, equipos, animales, etc.). Había pues que negociar en términos comerciales la adquisición de este capital, lo que requería tiempo.

Además, había dificultades para obtener los repuestos de las máquinas y equipos dados el boicot de los antiguos proveedores. En otros casos, los animales eran retirados por los antiguos propietarios, y enviados frecuentemente al otro lado de la frontera, hacia Argentina.

Esto forzó al gobierno a aumentar el gasto en importación de alimentos. Lo que fue posible al comienzo, pero después se dificultó por falta de divisas, créditos y capacidad portuaria.

Por otro lado, en 1972 la huelga de camioneros afectó seriamente las siembras de primavera, y las de invierno se retrasaron como consecuencia del mal tiempo.

Todo esto hizo que en 1972 se agudizara el desabastecimiento y la especulación, fenómenos acentuados por el aumento del poder adquisitivo de la población.

La especulación, agravada por el acaparamiento de mercancías por parte de los sectores más acomodados, trajo consigo el fenómeno de las colas, generando un clima de inseguridad e inestabilidad del gobierno, no obstante sus esfuerzos por controlar esta dificultad mediante la creación de las JAP (Juntas de Abastecimientos y Precios), lo cual no fue suficiente para normalizar el abastecimiento.

  1. Asignación de la tierra.

El sistema transitorio de tenencia de la tierra producto de la Reforma Agraria en las formas descritas, (Asentamientos, Ceras o Cepros) implicaba después de un periodo transitorio que duraba de tres a cinco años la asignación definitiva de las tierras a los campesinos según las siguientes modalidades:

  1. a) unidades económicas familiares indisolubles por herencia, para evitar la repetición del minifundio.
  2. b) unidades cooperativas en que la tierra era asignada a una cooperativa constituida por el conjunto de las familias beneficiarias, y
  3. c) unidades mixtas en parte familiares (la casa y el huerto) y en parte cooperativa (el resto de las tierras de producción).

Dada la concentración de recursos humanos y técnicos en el proceso expropiatorio para terminar rápidamente con el latifundio, y el poco tiempo transcurrido antes del golpe de Estado en 1973, poco se logró avanzar en este aspecto.

En síntesis, podemos afirmar que el proceso de Reforma Agraria bajo el gobierno de Allende logró casi terminar con el latifundio en Chile; duplicó la fuerza sindical campesina existente a la época de Frei, que llegó a los 200.000 afiliados; otorgó representación nacional a todas las organizaciones campesinas a través de los Consejos Campesinos; devolvió a las comunidades indígenas parte de las tierras que le habían sido usurpadas, y se esforzó por integrar en el proceso de la Reforma Agraria a todos los campesinos, cualquiera que fuera su estatus anterior (inquilinos, voluntarios, afuerinos, medieros, comuneros, etc.).

Todas estas conquistas fueron detenidas, y en parte significativa retrotraídas a raíz del golpe militar de 1973 estableciendo por 17 años una dictadura que ejerció una represión brutal de los campesinos e indígenas, con el propósito de imponer una contra reforma agraria, mediante la devolución y reprivatización de parte de las tierras expropiadas.

Sin embargo, no todo fue retroceso. El actual auge agrícola chileno en algunos rubros -fruticultura, producción de vinos, ganadería y avicultura, bosques artificiales, producción de semillas, etc.- no habría sido posible en el marco de la estructura latifundista con resabios medievales que imperaba en el campo. La división de la tierra permitió el ingreso de capitales y tecnología que le cambiaron el rostro y el fondo a la agricultura chilena. Se produjo una modernización capitalista que terminó con las tierras desaprovechadas, las extensiones vacías, la producción con técnicas rudimentarias. Se intensificó el uso de maquinarias y abonos, como también la investigación científica y el desarrollo de aplicaciones tecnológicas, la utilización de semillas genéticas y hasta la investigación de transgénicos, que crean nuevos problemas de difícil solución. Miles de trabajadores temporeros, en su mayoría mujeres, participan anualmente en las cosechas y el empaque de la fruta. En muchos sectores hay explotación y atraso, pero la situación es muy diferente a la que existía hace más de cuarenta años. La reforma agraria iniciada por Eduardo Frei y profundizada por Salvador Allende cumplió a lo menos con uno de sus objetivos históricos: el fin del latifundio y del inquilinaje.

Nuevos problemas surgen hoy como el monopolio de los derechos de agua en manos de un reducido grupo de agricultores y de no agricultores como consecuencia de la privatización de esos derechos que hizo la dictadura, lo que se agrava por la creciente sequia y el cambio climático; una nueva concentración y extranjerización de la tierra agrícola, que en el país es muy escasa, hoy en manos de pequeños grupos de inversionistas; la extensión del monocultivo forestal incluyendo terrenos de uso agrícola y afectando gravemente los recursos de agua; y la necesidad de compatibilizar la agricultura de exportación con la seguridad alimentaria interna; el indispensable fortalecimiento de la agricultura campesina que produce una buena parte de los alimentos del país y del sindicalismo rural y la necesidad urgente de devolver a las comunidades Mapuches sus tierras de “mercedes” que les fueron usurpadas y de reconocerles derechos de soberanía.

(*)Ingeniero agrónomo. Director Ejecutivo de INDAP (1964-1968). Ex director Instituto Altos Estudios de América Latina Universidad de París. Doctor de Estado Universidad de París 1.

 

 

 

 

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