Sociólogo Oscar Jara Holliday conmemora aquel suceso histórico para la población del país centroamericano.

Carlos Salazar. Periodista. 29/08/2020. En agosto de 1980, la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización contó con más de 95 mil profesores, estudiantes, trabajadores de la salud e incluso dueñas de casa que, alineados en un mismo proyecto redujeron la tasa de analfabetismo de un 50% a un 12%, explica el educador peruano costarricense.

“¡Puño en alto, libro abierto todo el pueblo a la Cruzada Nacional! Ganaremos el destino de ser hijos de Sandino, convirtiendo la oscurana en claridad”, canta el sociólogo Óscar Jara Holliday, participante e investigador de la legendaria Cruzada Nacional de Alfabetización en Nicaragua que durante esta semana cumple cuatro décadas. El educador popular y sociólogo autor de “Formación de personas adultas: sistematización de experiencias y ciudadanía”, recuerda la titánica iniciativa llevada adelante por el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1980.

“Este enorme plan contemplaba como prioridad la erradicación del analfabetismo para alcanzar el desarrollo y la reconstrucción nacional como una meta revolucionaria”, explica cuarenta años después de una visión sin precedentes.

Al respecto, Jara Holliday destaca que sería difícil replicar algo así sin una sociedad completa orientada al mismo objetivo. En su momento, la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización contó con más de 95 mil profesores, estudiantes, trabajadores de la salud e incluso dueñas de casa, todos voluntarios alineados tras este proyecto en el que se involucró también Cuba y otros países de Centroamérica. Como resultado, la tasa de analfabetismo se redujo del 50.35% a un 12.96% según organismos independientes. Este alcance representa a cerca de 406 mil niños y adultos nicaragüenses que aprendieron a leer y escribir.

“Para ello se recurrió a un gran proceso de movilización nacional que contó con estrategias como canciones, himnos, autocensos, la identificación de necesidades y campañas de un enorme equipo pedagógico que trabajó a través de un sistema de cascada”, describe el cientista social peruano costarricense acerca de la formación de nuevos educadores que se involucraban con el territorio más allá de una misión tecnocrática.

“Se convocaba a todos los formadores disponibles en centros comunitarios donde se diseñaba una gran cartilla de trabajo local en que se enseñaban las primeras palabras relacionadas con el momento revolucionario que se estaba viviendo”, señala el sociólogo. Estos educadores populares eran personas con competencias pedagógicas y también sobre el mundo campesino que se capacitaban en grupos de 80 personas y que salían de estos centros, distribuyéndose por el resto del país y capacitaban a otras 30 que a su vez harían lo mismo con otros profesores, jóvenes, trabajadores sociales y habitantes de estos asentamientos. “Esta cascada alfabetizadora se multiplicó a partir de estos talleres de una manera sin precedentes y como una metodología inédita, pero también dueña de una gran mística”, cree hoy el educador.

Un sentido estratégico, ético, político y pedagógico

El estado de la educación popular en Chile, recoge mucho de la experiencia de esta campaña histórica nicaragüense en experiencias como diversas iniciativas de alfabetización rural, cursos de español para haitianos o programas educativos de radios comunitarias. El profesor Jara Holliday celebra algunas de estas iniciativas regionales como las de educación alternativa en Bolivia, los bachilleratos populares en Argentina y las asambleas territoriales en Chile: “todos procesos educativos, políticos y sociales que debemos aprovechar e impulsar más allá de sólo matricularnos y seguir algunos cursos pues son experiencias que abren pistas muy importantes para lo que podemos hacer en otros países de América Latina”, aclara.

Estas políticas sistemáticas, insiste, potencian derechos básicos que están muy por encima de la también importante lectoescritura: “La valorización de la voz, de la vida y las palabras de las personas que son alfabetizadas los constituyen como ciudadanos de derecho. Para esto, el proceso de alfabetización en Nicaragua, significó para muchos salir de su entorno escolar y entrar en un mundo desconocido para el que era necesario cruzar ríos, cubrir zonas peligrosas y sortear lugares que aún contrarios a la revolución. Como resultado, muchos de estos alfabetizadores fueron asesinados por otros detractores del Frente Sandinista. Entonces, el vivir como la población campesina, comer lo que ellos comían, conocer el ánima de este pueblo, su cultura canciones y narraciones, también alfabetizaba a estos educadores en el proceso”, destaca el investigador convocado a discutir la proyección de esta campaña educativa por la Escuela de Pedagogía en Historia de la UAHC y el Grupo de Trabajo CLACSO de Educación Popular y Pedagogías Críticas, a cargo del docente Fabián Cabaluz.

El sociólogo suma a esta maduración política del sujeto alfabetizado, la capacidad de aprendizaje de un pueblo como colectivo y la posibilidad de mirar críticamente la realidad o transformar la capacidad de opinar. Aspectos que, desde el otro lado de la conversación, abren la puerta a quien escucha como un aporte democratizador en la interacción social. Oscar Jara Holliday, concluye que actualizar los conocimientos acerca de lo que significa la educación popular en cuanto a sus valores transformadores, es una conversación que exige considerar los diferentes contextos de cada territorio y su época.

“Los diferentes programas de alfabetización en países como Chile, Nicaragua, Brasil o África tienen en común que están de acuerdo con sus respectivos procesos decolonialistas. No hay que pensar la alfabetización solamente desde una lógica tecnocrática o como una gran reforma o propuesta de política que en sí misma puede lograr estos propósitos. El sentido estratégico, ético, político y pedagógico se juega en la medida en que respondan a procesos mucho más amplios dentro de los cuales el logro educativo logra un componente integral y de constitución de ciudadanía y sociedad”, sostiene.

 

 

 

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