Pese al llamado a la “prescindencia” que hizo Piñera, ministros, junto a la UDI y RN, no quieren aflojar en evitar enorme derrota en el plebiscito. Se metió tema revocatorio.

Hugo Guzmán. Periodista. 17/08/2020. No es un tema formal o puramente doctrinario. Varios ministros del gabinete de Sebastián Piñera desean contribuir a evitar una enorme derrota del gobierno y la derecha en el plebiscito del 25 de octubre donde se medirán las opciones Apruebo o Rechazo una nueva Constitución.

Un primer objetivo es que el resultado sea lo más estrecho posible. Es decir, que la diferencia, ante un casi seguro triunfo de la luz verde a una nueva Carta Magna, no supere los diez puntos, cuando mucho. Ligado a eso, evitar que se dispare la diferencia del Apruebo por sobre el Rechazo, en una brecha de 20 o 30 puntos porcentuales. Un segundo objetivo, que es “el sueño del pibe”, es lograr que la opción de frenar el proceso constituyente gane en octubre.

En el camino de evitar un desastre político, aparecieron iniciativas como la del senador Francisco Chahuán, de Renovación Nacional (RN), en cuanto a declarar nulo el plebiscito si vota menos del 50% de la masa electoral del país. Independiente de qué opción resulte ganadora. Se sumó a una postura no tan ingenua de la presidenta de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jacqueline van Rysselberghe, de que no haya límite de gastos en la campaña plebiscitaria, porque eso beneficiaría al Apruebo, cuando desde la oposición precisan que quienes tienen dinero en el país para financiar campañas electorales, están por el Rechazo.

En estos días apareció otro objetivo, otra preocupación, dentro de La Moneda y del oficialismo. Que no se vaya a interpretar una victoria del Apruebo como un mandato popular revocatorio del Presidente Piñera, es decir, que con ese resultado quede claro, definitivamente, que la ciudadanía ya no lo quiere a la cabeza del gobierno. Para detener esas hipotéticas o reales pretensiones, asumió un rol directamente el ministro del Interior, Víctor Pérez (UDI).

En este cuadro, se conoció la entrevista del Canciller, Andrés Allamand (RN), planteando que es absurdo que los miembros del gabinete no salgan respaldando la opción Rechazo cuando la población sabe que ésa es su alternativa.

Hay una punta de lanza de ministros, parlamentarios y partidos de derecha que no solo está metiendo ruido en torno a la realización, credibilidad y propósito del plebiscito, sino que aspira a generar condiciones para que al Rechazo no le vaya tan mal y que no se instale que es una derrota del gobierno.

Claro que una primera valla de sentido común, es que la ciudadanía sabe que el gobierno, la UDI, RN, Evópoli (en su mayoría) y otras colectividades de derecha y ultraderecha, el poder financiero y los medios de prensa conservadores se oponen a un cambio total de la Constitución aprobada fraudulentamente en 1980 y construida por la dictadura cívico-militar.

Esconder esa realidad es “tapar el sol con un dedo”, al punto que distintos representantes de la oposición declararon, cuando se produjo el último cambio ministerial, que se trata de “un gabinete del Rechazo”.

Piñera está incómodo

Aun así, la punta de lanza más combativa de la derecha no deja de actuar, aunque en una reunión del comité político de La Moneda de este día, el mandatario insistiera en la necesidad de que las autoridades de gobierno, en sus distintos niveles, tuvieran prescindencia y no participaran en la campaña del plebiscito. Piñera se habría convencido de la tesis de “la neutralidad” del gobierno frente al Apruebo o el Rechazo.

Ahora bien, todo el mundo sabe que desde siempre el actual mandatario se opuso a dejar de lado la actual Carta Magna. Cuando mucho estuvo por hacer algunas reformas, criticó el proceso constituyente impulsado por la Presidenta Michelle Bachelet, y no incluyó en su programa de gobierno o metas políticas profundizar ese camino. En su momento, el brazo derecha de Piñera, el ex ministro del Interior, Andrés Chadwick (UDI), aseveró, hablando a nombre del gobierno, que “no queremos que avance el proyecto de nueva Constitución presentado por Michelle Bachelet”.

En rigor, a Sebastián Piñera se le impuso el plebiscito y la agenda de nueva Constitución, a través de la revuelta social del 2019 que puso aquello como una demanda central. Demanda que los distintos sectores políticos tuvieron que asumir y darle curso. Así que nadie, de acuerdo a la evidencia, podría pensar que el mandatario es neutro; sólo está cumpliendo con cierta formalidad institucional, pero él y su equipo más cercano están en contra del proceso constituyente y de una nueva Constitución.

El Presidente está incómodo con todo este proceso y con la consulta de octubre.

No aflojar, pese a prescindencia

Una cosa son las declaraciones desde La Moneda y otra es la realidad que se enfrenta dentro del gobierno. En estas horas y estos días quedó claro que los definidos como ministros “duros” no van a aflojar ni permanecer pasivos ante el plebiscito.

De hecho, en sus declaraciones, Allamand hizo una puntualización importante. “A nivel de Chile Vamos hay una definición muy categórica a favor del Rechazo”, avalando la postura de ministros, en tanto sería la opción definida en el sector.

Y luego, en una mezcla de sentido práctico y político, el ahora Canciller enfatizó que “sería absurdo pedirle a personas como Bellolio, Pérez o a mí, que ya tenemos expresiones vertidas, que de pronto enmudeciéramos o dijéramos que de esto no podemos hablar. Yo creo que sería muy mal visto”.

Advirtió, por lo demás, que habrá que ver cómo decanta esto en otras y otros ministros del gobierno. En definitiva, un mensaje implícito hacia las oficinas presidenciales.

En esa misma línea, el titular de Interior, Víctor Pérez, dijo en Canal 13, que “lo que la ciudadanía encontraría extraño, no recomendable o criticable sería que alguien abdique a lo que piensa”. En efecto, él siempre rechazó el proceso constituyente y la nueva Constitución y fue partidario de la Constitución heredada del período pinochetista.

Remarcó Pérez que su posición “la he dado a conocer públicamente, está establecida, se ha fundamentado y por lo tanto es muy importante que como dirigentes políticos tengamos una definición, que la mía es claramente el Rechazo”.

Para precisar las cosas, o quizá hasta para parar ciertas vocerías, salió a hablar el vocero de La Moneda, Jaime Bellolio, después del comité político, aunque de alguna manera tácita sintonizó con los dichos de Allamand y Pérez al decir que “los ministros, subsecretarios, intendentes, gobernadores, obviamente tienen una opinión, quienes hemos sido parlamentarios en el pasado, la habíamos manifestado públicamente antes”.

Luego quiso poner algo de orden: “Pero el Presidente nos ha pedido a quienes he mencionado, es decir, ministros, subsecretarios, intendente y gobernadores, prescindencia en actos públicos o que signifiquen campaña hacia uno u otro sentido”.

En todo caso, Bellolio no pudo desconocer lo que está resultando evidente: las diferencias respecto a este asunto al interior del gobierno. “Así, como hay diferencias en el país sobre estas dos alternativas legítimas, también las hay en el gabinete, hay medios de comunicación que han publicado algunas de esas diferencias y es perfectamente legítimo y está bien, porque es lo mismo que ocurre en la casa de muchos chilenos”.

Un ejemplo de las diferencias que asoman, es que el ministro de Defensa, Mario Desbordes (RN), no sólo expresó -también en declaraciones a medios de prensa- que respeta a la ciudadanía en las opciones de Apruebo o Rechazo, sino que se mostró partidario de no asumir posturas desde el gobierno. Remarcó que está por la prescindencia e indicó que “eso lo voy a respetar, no voy a hacer campaña por la opción que yo apoyo, no voy a hacer actividades”.

Aunque no se tienen nombres a la mano explícitamente, en ese camino estarían otros miembros del gabinete de Sebastián Piñera que no comparten la ofensiva en los términos asumidos por Pérez y Allamand.

En este contexto, se sabe que sobre todo la UDI y RN están preparándose con todo para salir con una fuerte e intensa campaña por el Rechazo, lo que incluye no solo aprovechar las RRSS, espacios pagados en medios, ubicar propaganda en lugares autorizados, sino también potenciar su base social electoral que ya había salido a las calles, plazas y espacios públicos a promover la negativa a un nuevo texto constitucional.

Lo anterior estaría en coincidencia con roles y vocerías como las asumida por Víctor Pérez y Andrés Allamand.

Temor a criterio revocatorio

Esperando la derrota, desde La Moneda y la derecha se adelantan a que se plantee, en su momento, que el resultado de octubre sea interpretado también como una consulta plebiscitaria sobre el mandato de Piñera.

El Apruebo nueva Constitución sería algo así como Rechazo a este gobierno de derecha, al modelo económico neoliberal y al sistema autoritario. Es decir, otro golpe certero a la credibilidad y legitimidad del mandatario.

El Vocero de palacio se “puso el parche antes de la herida” y expresó que “no es el plebiscito una especie de referéndum revocatorio como pretenden una izquierda radical presentar sobre el gobierno”.

También adelantándose a una circunstancia muy desfavorable, el Ministro del Interior sostuvo que “nadie se atribuya ese resultado (del plebiscito) para efectos distintos a los que fue convocado por la ciudadanía”.

Víctor Pérez rechazó de plano que se pretenda “transformar el plebiscito en un referéndum revocatorio”.

El tema se quiere atribuir desde el gobierno y la derecha a sectores de “izquierda radical”, pero la cuestión es que se puede producir una reacción en el seno de la sociedad civil y desde el movimiento social en el sentido de vincular el triunfo del Apruebo a un cuestionamiento al Presidente Piñera. Sumaría otro punto de demanda y de conflicto, en un escenario social y de protesta impredecible a esta altura respecto al antepenúltimo mes del desastroso 2020.

Así las cosas, está quedando claro que la imposición desde la ciudadanía y el movimiento social de nueva Constitución y de un plebiscito, está implicando más que un dolor de cabeza para el gobierno y los partidos de derecha, abriéndose varios espacios polémicos, de debate y de incertidumbre.

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