Hace 10 años en entrevista con La Nación Domingo dijo que “es gratificante seguir luchando para mantener la democracia, la libertad, evitar que se vuelvan a violar los derechos humanos”.

Equipo ES. 02/07/2020. El siguiente es el extracto de una entrevista que realizó el periodista Hugo Guzmán, actual director de El Siglo, a la señora Ángela Jeria, para la entonces edición de La Nación Domingo (LND) -hace diez años-, a raíz de su participación en el comando electoral del candidato a la presidencia, Eduardo Frei Ruíz-Tagle. Allí dio señas de su mirada de la política y de lo que ella considerada una tarea “gratificante”: seguir luchando por la democracia y los derechos humanos:

Podría quedarse en las quietas aguas del recuerdo, de los logros, de lo obrado. Pero hay pautas de vida que no permiten el reposo. Parafraseando a Eduardo Galeano, Ángela Jeria Gómez, mujer de ocho décadas, parece incansable mirando al horizonte -utopías o no- con el único propósito de seguir caminando. La madre de la Presidenta de la República (Michelle Bachelet) confiesa que “después de tantos años de lucha, de tiempos muy duros, lo que pasa hoy es gratificante e impulsa a seguir luchando para mantener lo que nos costó tanto recuperar: la democracia, la libertad, el derecho a la opinión, evitar que se vuelvan a violar los derechos humanos”.

El día de la entrevista con LND estaba agripada. La molestia en la garganta acentuaba su tono suave, pero no distorsionaba su fuerza al plantear la preocupación de que la derecha llegue al gobierno o desmentir interferencias de la Presidenta de la República en sus decisiones políticas. Mujer de un general democrático (Alberto Bachelet), madre de una Presidenta socialista, prisionera de la dictadura, exiliada, batalladora por los derechos humanos, con sus 83 años, Ángela Jeria entra en los vericuetos de una campaña presidencial dura, pero nunca tanto como para amilanarla. Desmiente que su tarea sólo sea captar el voto femenino y de la tercera edad. “Eso no es efectivo. Cuando hablé con ellos (el comando), les dije que estaba dispuesta a ir donde ellos lo necesitaran, a hablar de distintos temas”, colaborar “en todo lo que signifique estar en contacto con la gente a través de reuniones, salidas a terreno, ir a regiones, porque es necesario informar a la gente sobre lo que han sido los gobiernos de la Concertación durante estos veinte años y que tenga la claridad de lo que representa Frei como continuador de las políticas de la Presidenta y además que la gente entienda que él tiene a un conglomerado político serio detrás”…

La derecha dijo que usted era un salvavidas para el comando de Frei.

Me dio risa cuando lo escuché. Me parece absurdo. Es sobreestimarme. Ahora, le voy a decir algo, ellos llevan veinte años de críticas, parece que ellos creen que es el papel que tienen que tener. Y si me lo permite, le repito lo que le dije a los periodistas a la salida de una actividad con Frei, que me preguntaban de las críticas y me acordé del Quijote cuando le dice a Sancho “deja que los perros ladren, es señal que galopamos”.

También se afirmó que al llegar al comando, usted traslada la simpatía y las fortalezas de la Presidenta Bachelet.

Yo respeto a las personas. Creo que cada uno tiene derecho a elegir y tiene su opción. Los votos no son traspasables, porque nadie es dueño de los votos de las otras personas. Pero justamente, pensando que en Chile no tenemos medios de comunicación favorables al gobierno, todo lo contrario, la mayoría de la prensa está en manos de la oposición, me parece importante poder llegar a la gente y explicar en forma objetiva y no distorsionada, en forma completa, no sesgada, lo que ha sido el gobierno de la Concertación y quién lo representa y quién es el real continuador del gobierno de la Presidenta Bachelet.

¿Le preocupa que la derecha llegue al gobierno?

Sí, me preocupa. Porque encuentro que la derecha realmente no se preocupa de lo que quiere y necesita la gente. La derecha pone por encima de eso al mercado. Uno de los casos que a mí me alarma es el hecho de que la derecha no cree en la capacidad de discernir de la gente. Recordemos la oposición a la distribución de la píldora del día después, como si las mujeres no tuviéramos la capacidad de discernir sobre lo que nos conviene o no. También me preocupa el hecho de que en todos estos años se haya insistido en el derecho de los chilenos a votar en el exterior y no se haya podido lograr por la derecha, no me parece algo de esta época.

¿Se pierde con la derecha lo logrado en democracia?

Me preocupa, porque ellos no responden a lo que la ciudadanía ya está acostumbrada, a lo que la ciudadanía ya recuperó, no dan garantías de que vayan a continuar con el avance en protección social, en democracia, en defensa de los derechos humanos.

¿Usted es una ciudadana haciendo política o lleva un ADN político?

No, yo no tengo ningún ADN político. Soy una ciudadana que apoya a un candidato que conozco hace tiempo, que considero una persona seria, de gran calidad humana, honesta, responsable, que no hace promesas que no se puedan cumplir y que me parece indispensable apoyarlo. A esta altura de mi vida no soy una persona que vaya a entrar en la política.

¿Ha tenido militancia o compromiso orgánico con partidos?

Le digo derechamente que no. Lo que pasa es que estuve casada 28 años con un uniformado y no podía participar en política. Lo que no quita que tuviera una opinión política clara que la expresaba al momento de votar. Pero después del golpe, tanto en Chile como después, cuando fui expulsada al exilio, yo estuve denunciando constantemente las violaciones de los derechos humanos, los abusos, la situación terrible que se vivía en el país. En ese trabajo me tocó estar relacionada con partidos políticos, pero no significó que militara, nunca he estado en un partido como militante…

¿De qué se debe hablar en la campaña?

Me parece que lo más importante es sobre la continuidad, fortalecimiento y ampliación de los programas de la red de protección social. Intensificar los apoyos a las mujeres. Todo lo del ámbito de la educación, la salud. Y me parece importante poner énfasis en todo lo que tiene que ver con los pueblos indígenas.

Hay una situación difícil con los pueblos indígenas.

Lo que nos quedó del abuso de los tiempos de la Colonia, y una indiferencia por muchos años de la situación de las comunidades indígenas, es lamentable. En los últimos tiempos de gobiernos de la Concertación se ha tratado de solucionar eso. Pero falta mucho. Y por eso le digo que debería ser una preocupación muy fuerte del nuevo gobierno. De poner entre los temas centrales la solución de la situación de las comunidades indígenas”.

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