Fallece Mariana Guzmán, fue esposa de Jaime Donato, detenido desaparecido. “Y no puedo evitar pensar que moriste sin saber dónde está mi abuelito, qué le hicieron a tu compañero”.

Papiro Araneda. 22/06/2020. “Y no puedo evitar pensar que moriste sin saber donde está mi abuelito, qué le hicieron a tu compañero, a tu esposo. El fascismo nuevamente nos arrebata algo como familia, porque sí. Esto no es sólo la pandemia, es su decisión de dejar morir a la gente pobre”. 

Con estas palabras Vania Donato Pizarro, llora hoy el fallecimiento -probablemente a causa del virus- de su abuela Mariana Guzmán, quién desde mayo de 1976 conoció el horror del actuar de la dictadura militar.

A su esposo Jaime Donato, mecánico eléctrico, lo conoció cuando ambos participaban en las Juventudes Comunistas (JJCC). Se amaron, soñaron con una vida y una sociedad digna, lucharon por conseguirla, se casaron y tuvieron cinco hijos.

Tras el golpe de Estado de 1973, Jaime Donato se sumó a la tarea de recobrar la democracia, sin embargo, en mayo de 1976, cuando tenía 41 años, fue detenido junto a Elisa Escobar, Mario Zamorano, Jorge Muñoz y Uldarico Donaire en la casa de calle Conferencia 1587 en la comuna de Estación Central, ocupada por represores de la DINA en el marco del intento por eliminar a la Dirección clandestina del Partido Comunista y a la izquierda en Chile. Desde esa fecha Jaime y sus compañeros permanecen en calidad de desaparecidos.

Así, Mariana Guzmán junto a sus hijos, pasó a integrar las cientos de personas que buscaban y buscan infructuosamente a sus familiares detenidos-desaparecidos, todo ello con la complicidad del Poder Judicial que en su momento rechazó los recursos de amparo y luego con los gobiernos de la Concertación que, una y otra vez, urdieron la nociva “política de los acuerdos” extrajudiciales destinados a dar vuelta la página y garantizar la impunidad de los terroristas de Estado.

La actual Concejala de la Municipalidad de Macul y nieta también de Mariana Guzmán, Camila Donato, señala la impotencia que le causa la muerte de su abuela: “Hoy sentimos rabia porque envejeció y murió sin tener justicia ni saber la verdad de lo que pasó con su esposo Jaime, mientras a los genocidas se les pide misericordia porque están ‘viejitos’, nuestras viejas van muriendo víctimas de gobiernos de la concertación y la derecha que han intentado borrar la historia”.

Y agrega, “Hoy sabemos que te vas con la tarea más que cumplida, tu cuerpo delata las huelgas de hambres, la represión de la que fuiste víctima y, aunque nunca fuiste capaz de verbalizarlo, tu profunda pena por el Abuelo Jaime”.

La pandemia desatada en el país a causa del actuar del gobierno, suma otro dolor a la familia Donato Guzmán. Varios de sus hijos que residen en Australia no podrán asistir al funeral de su madre, debido a las restricciones sanitarias que impone la situación.

Vania y Camila tienen sus dos abuelos en situación de detenidos-desaparecidos en el marco de la represión contra la izquierda y los comunistas desatada por la derecha y los militares. Jaime Donato y el abuelo materno, el dirigente textil comunista, Waldo Pizarro, detenido en diciembre de 1976, que fue esposo de Sola Sierra, la recordada presidenta de la entidad símbolo de la lucha por Verdad y Justicia, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, que hoy preside su hija, Lorena Pizarro Sierra.

Luego de 44 años de la detención y posterior desaparición de Jaime Donato y del resto de integrantes de la Dirección del PC que cayeron en Calle Conferencia, la investigación determinó que fueron trasladados al centro de torturas de Villa Grimaldi y desde allí se pierde su rastro. Así de simple.

Hoy fallece Mariana Guzmán sin respuestas, con su pena, con su duelo inconcluso, con “la justicia a medida de lo posible”, con su lucha por Verdad y Justicia, con las restricciones y la discriminación de una pandemia que deja al descubierto la miseria humana de aquellos que usufructuaron del neoliberalismo aplicado a sangre y fuego, y a quiénes no les importó eliminar los escollos humanos de su codicia como fueron, entre otros, los abuelos de Vania y Camila.

Hoy Camila Donato Pizarro, habla a nombre de la esperanza cercenada de aquellas personas que sufrieron la condena de la incertidumbre, “No sabemos que hay después de la muerte -señala-, pero queremos creer que ahí está Jaime Donato, esperándote con esa sonrisa para tomar de tu mano y esta vez no soltarse más…Te amamos Mariana y vivirás en el recuerdo de esta familia y de tus compañeras de la AFDD”.