El drama del peak. Aumenta afectación a trabajadores. El acuerdo insuficiente.

Equipo ES. 19/06/2020. El drama del peak

En la semana que termina se consolidó que la situación en Chile es altamente dramática y compleja por la expansión del nuevo coronavirus. Y ello determina que las estrategias seguidas fueron erradas y que llevaron a que, por ejemplo, se perdiera la “batalla de Santiago”.

Se llegó a la mitad del mes con datos como el superar los 4 mil muertos; el país se acercaba a los 250 mil contagiados; la Región Metropolitana, de acuerdo a los datos de la Universidad Johns Hopkins pasó a ocupar el cuarto lugar a nivel mundial con más contagios, sólo superada por Nueva York, Moscú y Sao Paulo; continuaban los serios problemas de trazabilidad, es decir, el contagio perdido; se acentuó el colapso en centros hospitalarios públicos y privados, llegándose el 96% de ocupación de camas críticas, lo que según la presidenta del Colegio Médico podría llevar a zonas del país, a fines de junio, a estar como en el peor momento que se pasó en Italia; las cuarentenas no están produciendo el efecto para que son decretadas, ya que en la mayoría de las comunas en esa condición, la movilidad era de un 60 y hasta un 70 por ciento.

El origen de esos parámetros están establecidos en cuestiones como atraso en decretar cuarentenas, deficientes aplicación de test, no recurrir con fuerza al sistema de Salud Primaria, erráticas señales comunicacionales que no ayudaron a que la gente permaneciera en sus hogares, falta de ayuda social y económica en zonas de pobreza para incentivar la cuarentena, junto a un sinnúmero de anomalías y confusiones respecto a las cifras de la pandemia.

En estos días críticos, que se podrían prolongar, por desgracia, a varias semanas más, se oyó la voz del Colegio Médico, instituciones científicas y académicas, y de especialistas, en cuanto a “cambiar la estrategia” e intentar corregir las medidas sanitarias, sobre todo preventivas. En ello se colocó el acento en reducir a toda costa la movilidad, aumentando sanciones a quienes infringen la cuarentena, hacer un seguimiento a través de los celulares, aumentar horario del toque de queda y potenciar los patrullajes policiales y militares. Junto a eso, la insistencia en responsabilidad social de la población.

En la semana que se iniciará, será clave comprobar si hay cambios estratégicos y de incidencia en parar la curva de contagios y con eso de fallecimientos, y si se podrá pensar que en un mes o dos meses los datos comenzarán a ser menos negativos. Son momentos críticos.

Aumenta afectación a trabajadores

El informe emanado desde el Banco Central de que al menos el 47% de las empresas que se acogieron a la Ley de Protección del Empleo, suspendiendo el pago de salarios pero manteniendo el vínculo laboral con sus empleados, va a despedir a sus trabajadores, fue otro golpe a la situación de los asalariados del país.

Con ello se puede prever que, en efecto, unas dos millones de personas estarán cesantes durante estos meses y esa cifra podría aumentar. El análisis de que el desempleo en el país llegará a alrededor del 20% de la población económicamente activa, se materializa. Junto a eso, situaciones como que los sueldos, en general, no subieron más allá del 2%, aumento de la informalidad laboral, afectaciones a negociaciones colectivas y la persistencia de miles de trabajadores afectados por el despido “por necesidades de la empresas”.

La negativa situación laboral que se vive en Chile, es uno de los ámbitos sensibles donde se está reflejando la crisis social y las deficiencias para enfrentarla.

Se suman factores como el cuestionado Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que siguió bajo el nivel de la pobreza, que puso condicionamientos y letra chica que afectó a más de un millón de familias, y que si bien será un ayuda para muchos ciudadanos, no fue suficiente en su monto, cobertura y duración.

También la reinstalación del tema del uso de los fondos en AFP, en que de nueva cuenta se vio la acción discriminatoria de esas entidades financieras, frente a la decisión de la Corte de Apelaciones de Antofagasta de que Cuprum le entregara sus fondos a la profesora María Ojeda. Cientos de miles de pensionados, sobre todo con enfermedades crónicas o graves, con enormes deudas hipotecarias, no pueden acceder a sus dineros por disposición de los consorcios financieros que manejan las AFP.

El acuerdo insuficiente

En términos estratégicos, el acuerdo que sellaron a finales de la semana pasada -y que está materializando el gobierno en estos días- La Moneda, la derecha y tres partidos de la oposición, tiene el sello de la insuficiencia y de la mezquindad, dados los datos que se manejan respecto a las necesidades de la población y los recursos con que cuenta o puede contar el país. De hecho, no es menor que solo el 6% de ese gasto, de 12 mil millones de dólares, esté destinado a objetivos sociales como el IFE.

Diversos centros de estudios, economistas y unidades de análisis económico, insistieron que para la demanda social y sanitaria que tiene Chile, el plan de emergencia en términos económicos, debió considerar un monto de entre 20 mil y 25 mil millones de dólares. Para eso hay dineros en los fondos de reserva de las Fuerzas Armadas, en fondos fiscales y en la capacidad de endeudamiento moderado de parte del Estado, en condiciones que están usando decenas de naciones a nivel internacional.

Además, en eso se incluye la iniciativa, que hasta hora el gobierno y el empresariado no quieren implementar, de aplicar por única vez un impuesto de 2,5 puntos a los grandes multimillonarios del país, lo que permitiría recaudar alrededor de 6 mil millones de dólares, la mitad de la cantidad del plan de emergencia. El proyecto establece, por lo demás, en qué se usarían esos recursos, principalmente en áreas de salud y social.

Un dato no menor, es que la mayoría de los países están usando, en promedio, el 10% del Producto Interno Bruto nacional para enfrentar la pandemia de la Covid-19 y los requerimientos sociales y laborales. En cambio Chile está destinando tan solo el 5% de su PIB para ese efecto.

Desde el sector salud se estableció que se requieren para un buen funcionamiento ante la crisis sanitaria de unos 500 millones de dólares como mínimo, y el acuerdo adoptado por el gobierno, la derecha y tres partidos opositores dejó lejos esa cifra. Las Municipalidades presentan un déficit, hasta ahora, de 300 millones de dólares y pidieron una inyección -proyectando gastos por necesidades sociales, sanitarias y de infraestructura- de mil 200 millones de dólares, pero el acuerdo solo consideró 120 millones de dólares para los municipios.

En este cuadro, desde sectores de la oposición política, organizaciones sociales y sindicales, centros de estudio y economistas, se planteó que se continuará una ofensiva para que el gobierno aumente el gasto para encarar la pandemia y sus secuelas, y exigir asimismo al sector financiero y empresarial que destine más tributación y inyección de recursos a las necesidades urgentes, en beneficio de la mayoría de la población.

 

 

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