ENTREVISTA. Andrés Solimano: “La situación para mucha gente será dramática”

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Economista echó un vistazo a fondo a la grave situación económica y el impacto altamente nocivo en los ciudadanos. Calificó de insuficientes las medidas del gobierno.

Hugo Guzmán. Periodista. 05/2020. “Será un año económicamente difícil, un año malo en término de inversión”.

“Un gobierno que cree en la doctrina de Estado subsidiario, tiene temor a que el Estado actúe con energía”.

“Una lección de esta crisis es que hay que volver a reconstituir un Estado con capacidad de respuesta”.

 Andrés Solimano es un conocido y reconocido economista que tuvo altas responsabilidades en organismos económicos y financieros regionales y mundiales. Magister en Economía de la Universidad Católica de Chile, PhD en Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), fundador y presidente del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo (CIGLOB), autor de varios libros sobre el capitalismo en Chile, abordó en entrevista la crisis económica generada por la crisis sanitaria, sus secuelas y también las oportunidades que se abren

Quería partir con lo global. Hubo informes del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la CEPAL. ¿Viene, ya llegó, una tremenda crisis económica en el mundo?

Hay una crisis económica en ciernes. El informe del FMI proyecta una contracción de -3% de la economía mundial, eso incluye casi 180 países. Considera que es la contracción más seria desde la gran depresión de los años 30. Más fuerte que la crisis financiera global del 2008-2009. Las proyecciones dicen que esta es una crisis que golpea más las economías centrales del sistema capitalista mundial, que a las economías de la periferia. La contracción esperada en las llamadas “economía avanzadas”, Estados Unidos, Europa, Japón, Australia, se contraerían este año en 6,1%, y las economías emergentes en 1,2%.

¿Por qué ocurre eso?

Porque el coronavirus y las medidas de contención son más fuertes en Estados Unidos, en Europa occidental, que en otras partes del mundo, como América Latina, África, algunas partes de Asia. Por ejemplo, el FMI proyecta que España va a caer en 9% el Producto Interno Bruto (PIB), en Alemania y Francia del orden del 7%, en Italia 8%, en Estados Unidos 6%. Si se ve el número de fallecidos en esos países, que van miles, y los compara con América Latina, son mucho más altos allá. Las medidas de cuarentena, de paralización de la producción y actividades son mucho más serias en esas economías avanzadas, los golpea más fuerte a ellos que a las economías de la periferia.

Va andar mal la economía en el mundo.

Sí, es una gran recesión global. Se contrae el nivel de productividad, caerá el empleo, habrá contracción del volumen del comercio internacional, de demanda por importaciones, los países en desarrollo exportarán menos, y eso crea un ambiente recesivo, de crisis del sistema económico internacional, que será muy seria.

Debe ser difícil adelantar soluciones. Pero ¿hay medidas que se pudieran tomar para que el impacto de la crisis económica sea menor?

Los gobiernos de distintas partes están aplicando ciertas políticas económicas. El volumen de recursos varía desde países que hacen expansiones fiscales de 2%, a países que la hacen de 14 o 15 por ciento. Los volúmenes de recursos comprometidos por los gobiernos, cambia. Pero diría que los elementos de una respuesta son tratar de apuntalar los ingresos de la gente para contrarrestar la respuesta de las empresas que están despidiendo personal y que están manteniendo contratos pero con la modalidad de cero horas, es decir, la persona no es despedida pero no se le paga el sueldo. Una medida, que la están haciendo unos gobiernos, es hacer transferencias directas a las personas, a los desempleados, a las familias con salarios reducidos. Otra es aumentar el gasto público, la inversión pública. Los Bancos Centrales están bajando las tasas de interés para abaratar el crédito. También el redireccionamiento de recursos al sector salud, para aumentar número de camas, de respiradores, de mascarillas. Se han activado los seguros de desempleo. También el fortalecimiento de las redes de protección social. Depende de las estructuras del Estado, hay gobiernos que los pilló con sistema de salud muy privatizados y estructuras del Estado débiles.

En este cuadro, ¿qué está ocurriendo en Chile, qué piensas que ocurrirá este año?

La primera pregunta es qué tan severa será la crisis en Chile. La cifra del FMI le asigna una caída del 4,5% del PIB el 2020, lo que contrasta con una proyección del Banco Central que era de 2,3%. Casi el doble. El Ministro de Hacienda dijo que se pliega a la proyección del Banco Central. Las proyecciones de la CEPAL y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) son más cercanas a las del FMI. Veremos quién tiene la razón. Pero será un año económicamente difícil, un año malo en término de inversión, se está deteniendo la construcción, el comercio se afecta, los servicios, restoranes, centros comerciales, asistencia a los estadios, suspensión de espectáculos. Se está afectando el empleo y también los salarios.

El Ministro de Hacienda dijo que la mala noticia era la baja de la economía, pero la buena noticia era que esto será temporal.

Claro, se espera que la pandemia sea controlada, que el peack sea en un par de meses y tenga que volver cierta normalidad. En ese sentido puede ser temporal. Lo que no sabemos es cuánto dura la pandemia, entonces no sabemos cuánto duran las cuarentenas, la movilidad de la gente, y los efectos en la economía, en la paralización. Hay una estimación de que por cada mes de cuarentena, el PIB cae 2%; si el país tiene dos meses de cuarentenas, cae 4%. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto irá a durar. Se piensa que no debería exceder sobre dos o tres meses, pero el golpe sobre la economía será importante.

Ciudadanía: “Una situación bastante complicada”

La gente está preocupada de que el 2020 no habrá empleos, más bien habrá despidos, que no se pagarán los sueldos, que los pagarán a medias, que van a subir los costos. ¿Viene una situación dramática para la gente?

La situación será difícil y para mucha gente, dramática. En parte porque el gobierno, a través de la Dirección del Trabajo, le dio luz verde a las empresas del sector privado para realizar despidos o bajar los salarios. La gente se está enfrentando con eso: o lo despiden de su fuente de trabajo, o sus remuneraciones van a bajar, o les reducirán las horas de trabajo con menos sueldo. La gente tiene obligaciones, tiene que pagar las cuentas de la luz, del agua, del gas, de los colegios, los arriendos, las cuotas de los créditos, sin olvidar que el nivel de endeudamiento de las familias en Chile es alto. La gente tiene esas obligaciones y verá disminuido su ingreso. Eso genera una situación bastante complicada.

El gobierno habló de un bono…

La respuesta del gobierno es hacer un pago de 50 mil pesos por persona por una sola vez, eso es muy insuficiente.

Y es solo para un sector de la población.

Claro. Una cosa es llegar a los asalariados y otra cosa es llegar a los cuenta propia, a los independientes que suman dos o dos y medio millones de personas, y que no están orientadas las políticas a ellos. El gobierno, me da la impresión, está enfrentado a ese dilema. En qué medida fortalece las medidas para contener la pandemia y, por otro lado, no afectar tanto el nivel de actividad económica.

¿Qué te han parecido los paquetes económicos, o de emergencia?

Son insuficientes dada la magnitud de la crisis. El gobierno comprometió cerca de 12 mil millones de dólares en recursos, pero muchos de esos son diferidos, se cuenta postergación de impuestos, reprogramación de deudas -no es que condenen las deudas, sino que se posterga el pago en el tiempo-. Se dice que es el paquete fiscal más grande de la historia, pero no es tan así. Comparado internacionalmente no es de los paquetes más altos. Enfrenta el problema de que como es un gobierno que cree en la doctrina de Estado subsidiario, tiene temor a que el Estado actúe con energía, en el sentido, por ejemplo, de controlar precios, intervenir bancos y empresas si es necesario, a pesar de que estamos en un Estado de Emergencia que faculta al Ejecutivo a hacer eso. Su ideología muy libremercadista, anti Estado como agente de regulación económica, le juega una pasada mala en el momento de actuar.

En ese marco, ¿en el país es factible suspender el pago de cuentas, que se le dé directo al dinero a las Pymes? ¿Hay dinero en el país, la economía resistiría medidas de ese tipo? ¿O es por esa doctrina del gobierno?

Primero, el gobierno trata de cuidar los recursos fiscales. Segundo, creo que recursos hay. Chile tiene en los fondos de estabilización económica y social, más el fondo de reservas de pensiones, casi 25 mil millones de dólares. Después hay un fondo estratégico militar que debe tener -ese no se conoce muy bien- unos 3 mil millones de dólares. Recursos que tiene para emergencias, para financiar gastos en situaciones de crisis como la que estamos viviendo. El endeudamiento a nivel internacional es bajo. Si bien aumentó en la última década, la deuda pública externa chilena se acerca al 40%, y los promedios de economías emergentes están más cercanos al 75%. El Estado de Chile tiene una buena capacidad de endeudamiento internacional porque su nivel de deuda es moderado. El gobierno podría acceder a líneas de crédito de desembolso rápido de instituciones financieras internacionales como Banco Mundial, FMI, que en esta ocasión piden casi ninguna condicionalidad. Hay casi 90 países que solicitaron esos créditos. Recursos hay, pero hay un autofreno del gobierno por su creencia del libremercado y en la doctrina del Estado subsidiario.

También hay dinero en el sector privado. Algunos dicen que de las diez riquezas más grandes del país se podrían entregar recursos, y se podrían arreglar varios problemas.

Claro, está esta parte de la riqueza de las familias de alta renta, más saldos de caja de las grandes empresas, de consorcios, suman cifras bastante considerables. Se habla de 60 mil millones de dólares que tendrían el 1% de las familias más ricas en activos financieros, bonos, acciones. El problema es cómo se produce la transferencia de una parte de esos recursos, al Estado. Y que se puedan usar para enfrentar la crisis. Hay propuestas, de un impuesto al patrimonio, es una vía de juntar recursos.

“Oportunidad para reconvertir nuestra matriz productiva”

Se habla de que faltan insumos, las mascarillas, los ventiladores mecánicos. ¿En eso y otros aspectos, se reciente en Chile la débil industria nacional?

Ese es un punto importante. Producto de la globalización, que Chile se especializara en la exportación de materias primas como el cobre, el litio y líneas de agroindustria, el sector industrial chileno se fue achicando en forma sistemática en los últimos 40 años. Hoy el sector manufacturero es 10% del PIB y hace 40 años era de 42%. La industria chilena está muy castigada, hace años, y ahora está pasando la cuenta. Chile tenía un sector textil respetable en la década de los ’70, y casi desapareció, producto de la libre importación. El sector metalmecánico también fue castigado por políticas antes de esta crisis. La ausencia de una industria nacional afecta la posibilidad de proveer de recursos a los hospitales, los textiles en mascarillas, delantales, en guantes, la industria metalmecánica en ventiladores mecánicos, camas, y otros equipos. Es la oportunidad para empezar a reconvertir nuestra matriz productiva y empezar a producir dentro de Chile cosas que se importaban.

¿Va a quedar instalado con más fuerza el papel del Estado, e inclusive de cambio de modelo económico en el país?

Creo que sí. Es una oportunidad que abre esta crisis, que muestra que producto de haber debilitado las estructuras del Estado en el sector productivo, en el sector de la salud, en sectores sociales, vuelve vulnerable al país a situaciones como la pandemia y otras contingencias que no son fáciles de anticipar. Se va a revalorar la necesidad de contar con una industria nacional, que pueda producir bienes y servicios. También revalorar el rol del Estado como agente de protección social. El modelo económico neoliberal que estaba siendo cuestionado hace mucho tiempo, en una medida más intensa con el estallido social de 2019, ahora recibe otro shock que es la emergencia de salud y es difícil pensar que se vaya a volver a insistir en que el modelo libremercadista neoliberal que debilita al Estado, sea el modelo de desarrollo adecuado para Chile. Una lección de esta crisis es que hay que volver a reconstituir un Estado con capacidad de respuesta y que se debilitó en estas décadas de neoliberalismo acentuado. También este estilo de desarrollo tan consumista de servicios será cuestionado y se revalorizará la necesidad de producir bienes, productos, y menos servicios. Puede cambiarse la orientación del consumidor obsesivo a una vida más austera, más sencilla.

Como saliendo de una guerra.

Exactamente. Después de una guerra la gente sale valorando que lo importante es lo simple. La excesiva sofisticación que estábamos viviendo, que era prestada, a costa de afectar los ecosistemas, a costa de un uso excesivo del uso de energía, de endeudamientos, híper globalización, un capitalismo de goce inmediato, todo eso será cuestionado por la crisis. Habrán consecuencias de largo plazo: económicas, culturales, institucionales. Se podrá revalorar un sistema económico distinto, un modelo de desarrollo distinto y un estilo de vida diferente.

 

 

 

 

 

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