Asistimos a un comprensible vértigo informativo cotidiano…“perlas” increíbles que se han producido en el último tiempo.

 Jorge Vera Castillo

Analista

Santiago. 13/05/2020. Desde hace ya más de dos meses, asistimos a un comprensible vértigo informativo cotidiano, casi monopolizado por la Pandemia. En este contexto, han existido increíbles actos, conductas y locuras en la arena internacional que, debieran ser, a lo menos, conocidos, denunciados, enfrentados y reflexionados, sin eufemismos, para advertir, estar en alerta y prevenirlos.

Algunos casos se han concentrado en actitudes, conductas y/o declaraciones de Jefes de Estado y de Gobierno, donde los Presidentes Donald J. Trump, a nivel mundial, y Jair Bolsonaro, en el ámbito regional, han sido icónicos y singulares, desde comienzos de la Pandemia, no siendo sí, los únicos, pudiéndose agregar algún otro.

Bolsonaro demostró ser pésimo gestor gubernamental, para un gran país, y dejará todo un “legado”, con sus locuras verbales, francamente inconcebibles e inimaginables, para un ex Oficial de Fuerza Armada y ex Parlamentario, en siete períodos legislativos. Su inestabilidad emocional se tradujo, siempre, en mal trato a sus pares en el Ejército, sin equilibrio, lógica y racionalidad en sus argumentaciones, junto con su cambiante pertenencia en nueve partidos políticos, desde 1989, como Concejal, hasta llegar a ser Presidente de Brasil el martes 1° de enero de 2019. Sus continuas apariciones y convocatorias públicas, en este período, siguen siendo frívolas y ridículas. Y ya su primer y buen Ministro de Salud y su siniestro Ministro de Justicia, renunciaron, con pocos días de diferencia, abandonándolo en plena Pandemia.

Y una nefasta práctica de pretender guiar e influir las relaciones internacionales, a través de agresiones, amenazas, bloqueos, chantajes, guerras, injerencias e intervenciones en asuntos internos de otros países, medidas coercitivas unilaterales de alcance extraterritorial y unas sanciones renovables, perfeccionada y realzada, en particular, durante la segunda década de este Siglo XXI, ha dado paso a un cruel mundo unipolar, insolidario, no colaborativo, no cooperativo y sin integración. Curioso este “mundo globalizado”, con fronteras cerradas y “distanciamientos” aéreos, en cielos abiertos, ya algo vacíos, sin saber, ahora, hasta cuándo.

El Secretario General de las Naciones Unidas lo constata y lo critica, en estos vitales tiempos actuales. Incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra, recibe amenazas chantajistas e insólitas, desde todo punto de vista financiero, humanitario y sanitario. Así, es claro que, el multilateralismo es atacado abiertamente por Estados Unidos de Norteamérica.

Pero, además, Donald J. Trump, junto con propiciar una conducta anti OMS, continúa con su política de nuevas y reiteradas agresiones, amenazas, presiones y sanciones a varios países concretos, como  Federación de Rusia, República Popular China, República Islámica de Irán, República de Cuba y República Bolivariana de Venezuela, entre otros. Ni las muy dramáticas consecuencias pandémicas in situ lo han detenido, en su arrogancia y grandilocuencia, junto a su pícnico Secretario de Estado Mike Pompeo, y sus secuaces Elliot Abrams y Mauricio Claver-Corona, más dedicados a nuestra región latinoamericana y caribeña, junto a otros.

Asimismo, Trump descubrió ahora que, en su enfrentamiento de esta terrible Pandemia, un enemigo principal estaba en el ejemplo admirable y conmovedor de las 25 Brigadas Médicas cubanas -de esa pequeña Isla, pero la mayor de las Antillas-, que han viajado, trasladados e instalados, para atender, solidariamente, a Personas y Seres Humanos en varios países, más afectados por la Pandemia, de diversos continentes, sin fronteras ideológicas y sin rehuir ni esfuerzos ni riesgos. Así, Trump refleja una inhumanidad, inmoralidad e insensatez brutales.

Pero, ya conocemos bien que, este desempeño y manejo de Donald J. Trump, frente a la Pandemia del Covid-19, expandida dramáticamente en EE.UU., ha sido calificado por el ex Presidente Barack Obama, como “desastre caótico”, lo cual ya es, de por sí, muy revelador. Agréguese que, de la “guerra comercial” con la República Popular China, ahora ha pasado a un “guerra viral”, para denunciar e imputar el origen del coronavirus a laboratorios chinos.

En otra locura, algunos empezaron a buscarle sucesor/a al máximo dirigente de la República Popular Democrática de Corea, en últimos diez días de mes de abril de 2020, dándolo ya por muerto, quizás, por la Pandemia…vinculado a lo pulmonar, por ser un fumador recurrente, o durante una intervención quirúrgica cardíaca, por su obesidad. Pero, el líder Kim Jong-un “reapareció” el Día Internacional del Trabajo, el viernes 1° de Mayo, con su mismo caminar, envergadura, estatura, protocolo, sonrisa y vestimentas habituales, además de su cigarrillo ocasional,  inaugurando una gran fábrica de fertilizantes en Sunchon, al norte de Pyongyang. Pero, la demencia no se aminoró: ese conocido corresponsal de CNN en el Oriente Medio, sostuvo que podría ser una industria productora de misiles, según sus “fuentes confiables”.

Para colmo, en la madrugada del jueves 30 de abril de 2020, un cubano de origen, residente en Austin, Texas, pero ya sintiéndose completamente “vaquero yankee”, viajó para disparar, con su fusil automático decenas de tiros a la sede de la Embajada de Cuba en Washington, DC, en el número 2630 de la calle 16th Northwest, en el barrio Adams Morgan, dejando un orificio, incluso, en la estatua de José J. Martí Pérez, en el antejardín. La Administración Trump no  ha establecido, debida, legal y oportunamente, contacto oficial con el Gobierno Revolucionario de Cuba, su Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) y/o su Embajada, violando así, en la especie, la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, firmada en 1961, pero que entrara en vigor el 24 de abril de 1964, a pesar de que el atacante fue detenido a los pocos minutos de su deleznable acción, traicionera hacia su Patria. Se ha tratado de una más de las aberrantes, condenables, repudiables y últimas locuras en la arena internacional pandémica, pero, informada marginalmente, ocultada y/o silenciada por agencias y noticieros internacionales más conocidos.

Además, Trump continúa, sin pausa, agregando nuevas temáticas en sus advertencias y sus amenazas a la República Islámica de Irán, subvalorándola una y otra vez, como ha venido ocurriendo desde 1979, por parte de todas las Administraciones norteamericanas. Ahora, se trata de seguir con las ilegales sanciones, aun en medio de la Covid-19, lo que es repudiable.

Y sumemos, que la incursión de mercenarios, descubiertos in fraganti, desde el día domingo 3 de mayo de 2020, con claros criminales fines terroristas, a través de costas de la República Bolivariana de Venezuela -acompañados, entrenados y formados, en unos campamentos en el norte del territorio de la fronteriza Colombia, por dos expertos militares preparados, Luke Denman y Ayran Berry, de la seguridad estadounidense, indubitablemente confesos y ya detenidos, con sus documentos oficiales de nítida identidad personal-, da paso a una locura argumentativa. Sería un “golpe privado” -exploratorio, a partir de un contrato de 8 páginas, y 41 páginas de Anexos, entre una empresa privada de seguridad de Miami, Florida, y tres firmantes de la corrupta oposición venezolana subversiva. ¡Trump, Pompeo, Esper y Abrams nada saben ni supieron al respecto! La gran mayoría de los mercenarios son venezolanos de origen, ex militares, ex policías y civiles traidores a la Patria. La unión cívica-militar, policial, y miliciana del Bravo Pueblo venezolano (“Escudo Bolivariano-Tiburón 2020”), los detuvo a tiempo, y los sigue capturando, y los va entregando debidamente a la Justicia. Y aquel autodenominado “presidente encargado” -más bien, un “presidente imaginario”, sería según Nicanor Parra-, elude todo conocimiento y su plena responsabilidad, tal cual es, un muy cobarde y muy deleznable figurín político, siempre entregado, financiado y sumiso a intereses, órdenes y planes yankees. Y su “equipo” se fractura, con renuncias.

Aquí, vale recordar una comparecencia de Mike Pompeo, en la Universidad de Texas A&M, y con la cual logró aplausos y risas, el lunes 22 de abril de 2019, al confidenciarles a los estudiantes, desembozadamente, evocando su pasado reciente: “Yo era Director de la CIA. Nosotros mentimos, engañamos, robamos. Hasta teníamos cursos de entrenamiento”. “Era como si tuviéramos todos los cursos de capacitación”. Esta es la basura moral que, por todo el mundo, se esparce cotidianamente, desde la Casa Blanca y desde Washington, DC.

Y una última “perla”, de estas locuras en la arena internacional, es la reiterada tergiversación histórica del rol cardinal, esencial, estratégico y vital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -la URSS-, en la épica Victoria en la Gran Guerra Patria, en contra del nazismo y el fascismo, culminada el miércoles 9 de mayo de 1945. Esos Héroes y Veteranos de la Unión Soviética jamás podrán ni deberán ser olvidados y reconocidos. El absurdo negacionismo norteamericano, y “trumpista”, es inaceptable, al igual que los cuestionamientos, dudas o interrogantes de otros embusteros y/o profitadores. El reciente 75° Aniversario de esa gran gesta de Paz y Seguridad, para Europa y para las nuevas generaciones de la Humanidad, el 9 de Mayo de 2020, aun en medio de esta Pandemia informativa, no debiera ni podría ser ignorado u ocultado, aunque sus ceremonias oficiales de celebración debieran postergarse.

Por lo tanto, quizás, rememorando, no estaría demás, invocar a “cada uno en su puesto de combate”, estando alertas y autocuidadosos, disciplinadamente, en esta Pandemia, en la actual correlación de fuerzas en la arena internacional que, para facinerosos, imperialistas y sus lacayos, no contempla fronteras éticas, humanas, geoestratégicas ni políticas. Cuidarse y cuidarnos ante los que, a veces, no están a una debida distancia social nuestra y ni se lavan seguido sus sucias manos ensangrentadas, en los más impensados lugares del planeta, incluyendo la “larga y angosta faja de tierra” de Chile, sin olvidar sus islas y su mar.

En consecuencia, la batalla de ideas debe continuar, sin desmayos, fatigas ni pausas, para denunciar, enfrentar e investigar estas locuras en la arena internacional, a pesar de pesares, agobios, cuarentenas, desgracias e imprevistos actuales, incluidos los personales de todas y todos.

 

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